A los primeros, se les llama creyentes, seguramente porque practican la religión que creen más oportuna (o, acaso, oportunista).
O quizás se les llaman creyentes porque creen que su religión es la única verdadera.
El caso es que no hay que ser un genio para darse cuenta de que todas las religiones son bastante parecidas: tienes que intentar hacer el bien y pasar el mayor tiempo posible recordándole a Dios lo maravilloso que es. Yo, por mi parte, confieso que me centro más en la primera parte que en la segunda.
Y llegará un día (no hay prisa) en que me pueden pasar cuatro cosas:
A)Que no pase nada. Con lo que me llevaría la mayor decepción de mi vida, si no fuera porque ya no la tengo.
B)Que aparezca un tipo y me diga que he equivocado de candidato. En este caso, tengo curiosidad por ver qué diablos hacen conmigo.
C)Que aparezca un tipo y me diga que soy un hombre incorrecto con la religión correcta. Entonces iré a un sitio llamado infierno. Al menos, espero tener el consuelo de encontrarme por allí a más de uno que yo me sé.
D)Que toda salga bien y acabe en un sitio maravilloso donde están todas las personas que quiero y querré, rara vez ponen pescado para comer y ningún partido de fútbol termina 0-0.
La opción "A" me parece imposible; la "B", improbable; y la "C", incierta.
Recemos para que sea la "D".

Madrid es un barrio del Cielo.
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