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lunes, 31 de enero de 2011

La Clase Turista del Arca del Noé: El Pulpo Imitador.

Ríase usted de los imitadores profesionales de la tele (es un decir), porque en comparación con este bicho, no son más que simples aficionados de esos que como mucho te mangan una sonrisilla en las cenas de empresa.

El Pulpo Imitador (o Pulpo Mimo) tiene en su repertorio conocido a quince personajes, incluyendo a la serpiente marina, el pez león, el pez plano, la estrella de mar, el cangrejo gigante, la concha marina, la raya, la platija, la medusa, la anémona y el camarón mantis. ¡Si será bueno haciéndose pasar por otros, que no fue oficialmente descubierto hasta 1998!

¿Cómo lo hace? Cambiando de forma y de color (de modo instantáneo), ocultando partes de su cuerpo en la arena, e incluso imitando la forma de nadar o moverse de su "imitando".

¿Para qué lo hace? Obviamente, para cazar y no ser cazado (que la "Ley de la Selva" también rige en tierras submarinas).

Y no crea que tanto numerito es al azar, que el pulpo en cuestión estudia al oponente e imita a la criatura que más lo puede intimidar (o atraer). Vamos, lo que viene siendo inteligencia (los pulpos son los más brillantes de la clase de los invertebrados). Por ejemplo, su antológica creación del cangrejo gigante le sirve para acercarse tranquilamente a animales de esta especie y luego zampárselos.

Si le quiere hacer una visita, le tocará darse un paseo por la costas de Malasia o Indonesia, aunque no se lo aconsejo, que viendo cómo se las gasta el gachó, lo mismo ni lo encuentra (o lo hace transformado en un inspector de Hacienda). Mejor encaminarse al gallego de la esquina, que uno ya va a tiro hecho y esa ración está para chuparse los tentáculos, perdón, quise decir los dedos. (Por cierto, la duda que me surge en este momento es de cuántos tentáculos será diestro -o zurdo- un pulpo).


A la izquierda, el Pulpo Imitador en acción, a la derecha, los animales originales.

domingo, 30 de enero de 2011

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: "Calipigia".

Ésta por no estar, ni en el diccionario de la Real Academia está. Pero existir, existe. Fe de ello dan las "Venus Calipigias".

"Kallos" es bonito en Griego (recuerde su "caligrafía" escolar) y "Piges", lo que vienen siendo los glúteos, el pompis, donde la espalda pierde su honroso nombre o, en definitiva, el mismísimo culo.

"Calipigia", significa, pues, "que tiene el culo bonito", y se aplica por la general a las ya citadas "Venus Calipigias", un tipo de estatua propia de la Época Helenística en la que la diosa aparece "revisándose el culete", por aquello de asegurarse de que está todo bien en su sitio, en convincente prueba de que las señoras y señoritas poco han cambiado en los últimos dos milenios.

Y tampoco hemos cambiado mucho los señores y señoritos, que a todos se nos va un poco la mirada (o un mucho) cuando una damisela "calipigia" se nos cruza en el camino (en realidad, se nos va cuando ya se ha cruzado con nosotros). Y el que esté libre de mirada furtiva a unos pantalones vaqueros y sus dos lozanos y bailongos inquilinos, que tire el primer tiro libre.

Y es que, señores, un culo siempre fue, es y será un culo.

(He dicho).

Es por eso que hoy desde aquí les animo, les exhorto incluso, a integrar este bello vocablo en sus día a día de aguerrido piropeador de barrio.

-¡Calipigia estás, niña!

-¡Tu padre!



















"Venus Calipigia" del siglo II antes de Cristo. Se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.

sábado, 29 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (y 17).

"...el solemne recogimiento y el sereno dolor con que la familia Aizbecoa como una piña velaba a su patriarca fueron bruscamente interrumpidos por la irrupción de un perturbado que, tras herir de bala a varias personas, pudo ser finalmente abatido por un escolta de don Arturo García-Quireña, consejero de Medio Ambiente y yerno de don Álvaro. El atacante, que resultó ser un mendigo sin familia con un amplio historial clínico de enfermedades mentales, ya ha sido enterrado..."

-¡Joder, Arroyuelo!, ¿cómo toleras que publiquen esta sarta de mentiras?

-¿Qué mentiras?

-¿Cómo que qué mentiras? ¡Pues que el que en verdad se lió a tiros fue el nieto, si hace unas horas lo tuvimos aquí detenido!

-¡Eso fue un lamentable error, un malentendido!

-¡Pero si hay más de veinte testigos!

-Un tanatorio de madrugada es un sitio muy oscuro, nadie pudo ver nada con claridad.

-Pero, ¿y la pistola?

-No hay pistola.

-¡Pero si la traías tú en una bolsa!

-Mira, Cabrales, que cada día te superas con tu estupidez...¿Recuerdas la llamada esa que recibimos de muy, muy arriba? Pues en ella nos comunicaron que el chico no había hecho nada, que el responsable era un mendigo sin familia que murió en el tiroteo y la pistola nunca se encontró, ¿comprendido?

-¡¿Pero quién se va a tragar ese cuento chino?!

-Por tu bien y el mío, todo el mundo.

-¡Pero esto es una escándalo!

-Bueno, no te lo tomes tan a pecho. Las cosas son como son, eso es lo primero que tienes que aprender si quieres llegar lejos...Y ahora pon la radio, a ver si nos ha tocado algo de la participación que me vendió el pesado ese.

-En fin, supongo que yo también haría cualquier cosa para librar a mi hijo de la cárcel...

-¡Que inocente eres, chaval! Aquí de lo que se trataba era de evitar un encándalo. Los tiroteos de familia están muy mal vistos en sociedad.

-¿Cómo es posible?

-¡No le des más vueltas, Cabrales! Hay que disfrutar de la vida siempre que se pueda y no agobiarse...Recuerda que, después de todo, al final todos iremos con don Álvaro.

viernes, 28 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (16).

-Es un truco que aprendí en una peli del Chuck Norris. ¿A usted le gusta Chuck Norris, señor inspector?

-Lo normal.

-Uno simula la muerte, para que el asesino pase de largo y vaya en busca de nuevas víctimas. Entonces, uno lo sigue y, cuando el facineroso está desprevenido, uno se abalanza sobre él.

-Ya, y eso fue lo que hizo usted.

-Afirmativo, señor inspector. Me lancé por su espalda, lo desarmé con un golpe de kárate, lo derribé con una llave de judo. Y luego procedí a lo de la inmovilización y petición de refuerzos.

-Entiendo. Pues muy bien, se puede ir. Si hace falta, ya le avisaremos.

-Correcto, señor inspector. Siempre a sus órdenes.

-Vale, vale, hasta luego.

-¿Inspector Arroyuelo?

-Dígame.

-Mire, que al final tenemos cinco heridos por impacto de bala, pero los hemos estabilizado y no corre peligro la vida de ninguno. Con su permiso, vamos a proceder a trasladarlos a un hospital.

-¿No hay más víctimas?

-Las crisis de ansiedad de rigor, nada preocupante. La más fuerte es la del guardaespaldas del señor consejero.

-Ya veo...Muy bien, llévese a los heridos...O, mejor, ¿podrían venir los padres del muchacho?

-Sí, pero solo un minuto.

-Muchas gracias.

-¿Inspector?

-Sí, digame.

-Azarías Romera, empresario lácteo. ¿No le interesaría comprarme una participación para el sorteo de la Lotería de dentro de un rato?

-Ande, déjeme en paz, por favor, que tengo que hacer una llamada importante a la central.

-Bueno, como guste. Usted se lo pierde.

-¿Cabrales? Mira, soy Arroyuelo, que no era para tanto, que no hay ningún muerto en el tanatorio central...Ningún muerto por el tiroteo, de los otros claro que hay. ¡Joder, a veces me haces unas preguntas que no sé si eres tonto del culo o me estás tomando el pelo!...En fin, luego te veo.

-¿Un sandwich, inspector?

-No, no, muchas gracias, señor consejero.

-Si luego le apetece...

-Descuide, muy amable...¡Joder, qué tropa!...En fin...

-Estos son los padres, inspector.

-Gracias.

-Recuerde...

-Dos minutos, sí...A ver, señores, nos vamos a llevar a su hijo a comisaría...

-¡A la cárcel es donde tiene que ir ese pedazo de cabrón! ¡Pegarle un tiro a su padre!

-Su hijo tiene derecho a un abogado...

-¡Ni abogado ni pollas, a la puta cárcel vas a ir, malparido!

-¡Inútil de mierda, que ni para asesino psicópata vales! ¡Treinta y tantos disparos y sólo le das a cinco personas, y no consigues matar a ninguna!

-¿Qué haces llorando, tarado? ¿Dónde se ha visto a un asesino en serie haciendo pucheritos como una bebita de parvulario?

-¡Es por el Yayo! ¡Yo quería mucho al Yayo!

-¡Nenaza!

-¡Por favor, agentes, llévense a todos estos! Yo me voy un momento al cuarto de baño a vomitar.

jueves, 27 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (15).

-¿Es eso todo lo que tienes, Jaime? ¿Que estoy liado con una señora casada de la oficina central? ¡Que decepción! ¡Si lo sabe toda la empresa! Me parece a mí que con esta carta no te vas a llevar ni el apartamento de Torremolinos.

-Aquí, quien más, quien menos, Jaimito...Ya sabes...

-¡Hasta tú, coño, ya que has sacado el tema!

-¿Yo? ¡¿Qué tonterías dices!?

-¡No me jodas, macho! ¡Que lo sabe hasta tu mujer, joder!

-¿Lo sabe Pelacuca?

-¡Pues claro, tontín!

-¡Joder!, ¿qué escándalo es ese?

-¡Jaime, un desastre! ¡El imbécil de tu hijo, que anda por ahí pegando tiros a diestro y siniestro!

-¿Cómo que pegando tiros?

-La culpa es de mi padre, que le dio por regalarle una pistola, y ahora el muy gilipollas se ha liado a disparar contra todo el mundo.

-¡La madre que lo parió!

-¡Jaime, tu Pele, que nos mata a todos!

-¿Donde está tu guardaespaldas, Arturo?

-¡Ahí fuera, parapetado detrás de un sofá y repeliendo el fuego de tu hijo!

-¡Mándale que dispare a matar, que no se preocupe, que es menor y nosotros los padres no le vamos a denunciar si lo deja frito!

-Hola, Papa.

-¿Cómo has entrado?

-Por la puerta.

-Pero, y el guardaespaldas de éste...

-Tan incompetente como el tío Arturo, papá.

-Oye, sin faltar.

-¡No lo encabrones, Arturo, que va armado!

-Vengo a matarte, papa. Y a mamá también.

-¡Estás borracho!

-¡Borracho y menor, mamá, me libro de la cárcel fijo!

-¡Dame eso, gilipollas!

¡¡¡Pum!!!

-¿Qué has hecho, imbécil? ¡Has matado a tu madre!

-No es mi madre, nunca se portó como tal conmigo. Me trataba como a un pelele descerebrado e inútil, pero ya ves que no lo soy. Y ahora vas tú, papá.

-¡A mí no, coño!...¡Al tito Álvaro y al tito Borjeras, que ellos sí que te tienen tirria!

-¡Tú qué dices, hijo de la grandísima...!

-¡A los titos, a los titos, Pele!

¡¡¡Pum!!!

-¡Serás cabrón, hijo mío!

miércoles, 26 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (14).

-¿A éste no habría sido mejor llevárselo directamente a casa?

-¡Ha insistido en volver y nosotros somos gente de honor: nunca le negamos un deseo a un tío que va borracho!

-¡Nosotros tampoco vamos mal, ¿eh?!

-Ja, ja, ja, ja.

-¡Vamos, primito Pele, bienvenido al mundo de los pedos!

-Ja, ja, ja, ja.

-¡Si nos viera el abuelito, la mierda que llevamos encima!

-Ja, ja, ja, ja.

-¡Propongo tomarnos otra en honor al Yayo!

-¡Sí, busquemos un bar!

-¡Al bar, primos míos!

-¿Dónde van ustedes, por favor?

-¿Y tú quién eres, gilipollas?

-Así no pueden pasar ustedes, ¿eh?

-¿Así cómo, pringao?

-Están ustedes ebrios.

-¡Estamos como nos sale de los huevos, gilipollas!

-¡Bien dicho, Pele!

-Charlie Sierra para Sierra Dos, tengo aquí a unos individuos ebrios que prentenden pasar a...

-¡Manos arriba, cabrón, que te mato!

-¡Anda, si el primito Pele tiene una pistola! ¿De dónde la has sacado?

-¡Es un regalo de nuestro Yayo!

-¿Qué hace usted con eso..? ¡Charile Sierra para Sierra Dos, uno de los individuos ebrios parece tener un arma de fuego y...!

¡¡¡¡pum!!!

-¡Primito! ¡El primito Pele le ha pegado un tiro al pringao del segurata!

-¡Ja, ja, ja!

martes, 25 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (13).

-¡Bueno señores, me parece que aquí ya está todo el pescado vendido!

-Sí, ya hemos hecho lo que veníamos a hacer...y bien tarde que se nos ha hecho haciéndolo.

-Mirad, por ahí se va Ortigosa.

-¡Más fresco que una lechuga, después de lo suyo...!

-¡Tiene mérito!

-¿Cuántos habrán sido hoy?

-Pues -confirmados- los de las hijas, el de la mujer de García-Frutos y el de la empleada que vino a traer café y pastas, y luego me parece que también paso un rato a la sala de al lado.

-¡Este Ortigosa es un monstruo de la naturaleza!

-Bueno, vamos a despedirnos.

-Vamos pues.

-¡Arturo, que nos marchamos! ¿Has visto a tus cuñados?

-Están todos en la cafetería, discutiendo no sé qué cosa...¿Queréis un sandwich? Tengo vegetal, y jamón y queso.

-Hombre, se agradece. Pues nada, despídenos de ellos.

-¡Hola, señores!, ¿una papeletita para el sorteo de mañana?

-¡Hombre, Azarías!, ¿todavía sigues con la venta?

-¡Me está constando, me está costando...y eso que yo soy un vendedor nato!

-¡Sin duda!

-¿Quieres un sandwich?, tengo vegetal y de jamón y queso.

-Mira pues sí, que ya hace hambre...

-Sí, eso mismo les dije a mis cuñados, que iban a querer y seguro que luego no quedaban...Y no me he equivocado, porque vas ahora a la máquina y ni un sandwich...Bueno, la verdad es que no quedan porque los he sacado yo todos...

-Te cojo otro para mi señora, y una cervecita, que veo que también tienes...

-Sí, hombre, coge, coge.

lunes, 24 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (12).

-Bueno, señores, empiezo a tener sueño y a estar hasta los cojones, así que...

-Alvaro.

-¡Hombre, Arturo! ¿Qué quieres?

-Dame para sacar un refresco de la máquina, que con las prisas no me he traído dinero.

-Toma anda.

-Gracias, cuñado.

-Bueno, como iba diciendo, vamos a ver si nos entendemos. Ya que parece que por las buenas no va a poder ser, tendré que ponermo duro: Jaime, obran en mi poder unos documentos que...

-Alvaro.

-¿Qué quieres ahora, Arturo?

-Que la máquina se ha tragado la moneda.

-Toma, y si se la vuelve a tragar, avisas a alguien de aquí.

-Gracias, cuñado.

-¿Qué le vería mi hermana al tarado este? Aunque lo cierto es que ella tampoco va sobrada de inteligencia...En fin, prosigo, te decía, mi querido Jaime, que tengo yo unos documentos que me han conseguido unos amigos míos y que sería una pena que llegaran a las manos equivocadas. No sé si me sigues.

-¡No me jodas, Alvarito! Que aquí todos tenemos fotocopias en cajones que es mejor que no salgan de ellos.

-Alvaro.

-¡¿Qué coño quieres ahora, Arturo?! ¡Ya te dicho que si te has quedado sin moneda, que avises al encargado!

-No, si el refresco ya lo tengo, pero es que ahora he pensado que también me voy a sacar unos sandwiches, porque igual nos toca quedarnos toda la noche y como supongo que la cafetería cerrará, y luego nos entrará hambre, pues mejor sacarlos ahora, no sea que luego se acaben y me juego lo que quieras a que no reponen hasta por la mañana.

-Excelente, muy bien pensado, toma, saca todos los sandwiches que te salga de las pelotas.

-Gracias.

-Así que, ya ves, yo, y supongo que Borjeras también, tenemos nuestra propia mano en el juego de los trapos sucios.

-Pues nada, cartas arriba y a ver quién gana.

-¡No, cuñadito, no soy tan tonto de enseñarte mi mano tan pronto, sigamos jugando la partida!

-¡Qué perro eres, pedazo de cabrón!

-Alvaro.

-¡No me jodas, Arturo, coño, que estoy tratando un asunto muy serio!

-No, si es que he pensado que, como he sacado sandwiches de la máquina, también voy a sacar bebida, porque, como la cafetería seguro que cierra, me temo mucho que las de la máquina se van a terminar y aquí no reponen en toda la noche...

-¡Me parece cojonuda la idea, Arturo! Toma, llévate mi cartera y haces lo que te salga de los cojones con ella!

-Vale. ¡Vas a ver cómo cuando te entre hambre a las tres de la mañana, lo agradeces!

-¡Joder, macho, vaya regalito de cuñado!

-Pues ahí le tienes, llevando lo del Medio Ambiente en el Gobierno Regional.

-¡La leche!

-Ya

-En fin, señores, no nos distraigamos, a lo nuestro...

domingo, 23 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (11).

-¿Cómo vamos?

-Nos quedan todas estas.

-¿Tantas? ¡Hay que echar el resto! Rápida, a moverse por las demás salas.

-Pero...¡Si no conocemos de nada a toda esa gente!

-Mejor, así no te dará vergüenza.

-¡A mí sí! Las pobres familias pasando por un trance así, y nosotros ofreciendo el 23701.

-¡Anda trae, que siempre lo tengo que hacer yo todo!

-¿Y yo?

-Tú mientras pasa a la sala y haz lo que se hace en estos casos: ponte de cháchara con alguna cuñada soltera y aburrida o escucha chistes, que dicen que aquí se cuentan los mejores.

-Bueno, allí te espero.

-Buenas noches, señores. Ante todo les acompaño en el sentimiento. Mire, soy Azarías Romera, empresario lácteo. Tengo aquí unas participaciones del bonito número 23701 -suma trece- para el sorteo de mañana y me preguntaba si alguno de ustedes estaría interesado en adquirir...

-¡¿Qué broma de mal gusto es ésta?! ¡Jose María, llama al vigilante de seguridad!

-No, no le avisen, que ya le he ofrecido antes y no ha querido.

-¡Salga inmediatamente de aquí o le saco yo a puñetazos, gilipollas!

-Bueno, bueno, sin insultar, ¿eh? ¡Que yo he venido con toda la educación del mundo!...¡Y cuando toque mañana se van a arrepentir, todos! 27301, 27301, 27301, acuérdense.

-¡Fuera!

-¡Que no me empuje!

(-Deme un par de ellas, no sea que...Y perdone la brusquedad, mi mujer, ya sabe...)

(-No se preocupe, me hago cargo. Dos me dijo, ¿verdad?)

sábado, 22 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (10).

-¿Y a éste qué le pasa?

-Ya ves, tío Jaime, que está muy afectado por lo de abuelo.

-¡La madre que lo parió! ¡Mira, hijo, no te doy un guantazo porque no tengo tiempo! ¿Por qué no os lo lleváis a que se pille una buena borrachera?

-¿Vosotros os quedáis?

-Sí, nuestro sitio está aquí.

-Pues nos tendréis que dar para un taxi.

-Toma anda...¿Habéis visto a la tía?

-Había ido un momento al baño...Mira, por ahí viene precisamente.

-¡Pues hala, vosotros a divertiros y a ver si conseguís que este imbécil que tengo por hijo se espabile un poco, que está agilipollado!

-Vamos, primito, que vas a ver como la "Fannyfolli" te levanta el ánimo.

-¡Y lo que es no es el ánimo!...Ja, ja, ja...

-¡Joder, Pelacuca, tenemos un hijo que una nenaza! ¡Ya podría ser como sus primos!

-¡Bah, déjale!

-Tenemos que mandarle un año fuera de España, a que se curta.

-Oye, a lo importante, ¿ya has hablado con mis hermanos?

-¡Menudos cabronazos son tus hermanos, no hay manera de llegar a un acuerdo! Pero de aquí no nos vamos sin dejar la cosa cerrada, aunque haya que quedarse toda la noche.

-Perdona que te interrumpa, Jaime. Te acompaño en el sentimiento.

-Gracias, Ortigosa.

-A ti ya te ha dado el pésame antes Pelacuca.

-Sí, muchas gracias, Ortigosa.

viernes, 21 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (9).

-Charlie Sierra para Sierra Dos, por aquí todo tranquilo, ¿eh?...Dando novedades a la central de control, ya sabes. Yo también soy profesional del campo de la seguridad, como tú. Lo de estar aquí es provisional, yo aspiro a mucho más, porque valgo de sobra. Estoy con lo de las oposiciones a Cuerpo General. En la últimas me tiraron por el jodido inglés...¡A ver, perdón!, ¿donde van ustedes? ...¿Sala 18?...Aquí a la derecha...Te parecerá que lo mío es una mierda en comparación con lo tuyo de protección de VIPS, pero no te creas que esto es siempre tranquilo, hay gente que se pone muy nerviosa, y es entonces cuando los del servicio de seguridad tenemos que intervenir...Charlie Sierra para Sierra Dos, se dirigen dos señoras ancianas y un varón de unos 43 años a la sala 18...Afirmativo...Ya sabes, siempre hay que mantener a la central actualizada, nunca se sabe...¡A ver, usted, eso aquí no puede, se sale fuera, por favor!...Hay que tener autoridad con estos, hace dos días se me puso uno chulo y tuve que reducirlo...Charlie Cuatro para Charlie Dos...Va un varón de unos 28 años a tu sector con un mechero en la mana...Siempre hay que prevenir al compañero, por si acaso, ya sabes...Tú irás armado, ¿no? A mí no me dejan portar armas de fuego, sólo esta mierda de porra y las esposas...Yo con una pipa estaría más tranquilo, pero es lo que hay...La porra no vale para nada, yo normalmente a lo que recurro principalemente es a las artes marciales y a la psicología, intimidación visual...Hay que tener mucha psicología en esto. Por ejemplo, así rapado, con la perilla y las gafas de sol acojono más...Oye, ¿me dejas ver tu arma?

-No.

-Bueno, no me puedo entretener más aquí. Me voy a dar una vuelta, que en este oficio tuyo y mío nunca se puede uno relajar...Charlie Sierra para Sierra Dos, procedo al inició de ronda en Sector 5.

jueves, 20 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (8).

-¡No me jodas, Álvaro!, ¿cómo que "La Dehesita" para ti?

-¡Joder, Jaime, si soy el que más va y el único que se preocupe de que aquello no parezca la selva amazónica! ¡Y además que soy el mayor!

-¡Da igual, ese pastel es demasiado rico para que te lo comas tú solo!

-¡No chilléis, coño!

-A ver, Jaime, si te estoy dejando los dos pisazos del centro.

-Pero esos no valen ni la mitad que "La Dehesita".

-¿Tú qué dices, Borjeras?

-Yo digo que vendamos todo y hagamos tres partes. Sin decirles nada a Zucu y al memo del Arturo, claro está. A esos les damos lo que ya hemos hablado.

-¡La Dehesita no se vende, joder!

-Perdón, ¿son ustedes los familiares del señor don Álvaro Aizbecoa García-Pajel?

-Sí, ¿qué quiere?

-Me han dicho que les buscara aquí...es para lo del texto de la esquela del periódico.

-Joder, ¿qué ponemos?

-No sé. ¿No tienen ustedes modelos ya redactados?

-Por supuesto. Lo único que tienen que hacer es indicarme qué familiares desean aparecer.

-Bueno, pues para eso vaya usted a mi mujer, y no nos moleste más con estas tonterías.

-¿Sabéis? Deberíamos incluir: '¿Por qué no hiciste un testamento en condiciones, macho?'

miércoles, 19 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (7).

-¡Hombre, Ortigosa!

-Buenas tardes, señores, por decir algo.

-Es un decir.

-¿La familia...?

-Dentro.

-¿Están las hijas?

-Las dos.

-En fin, voy a pasar a ver si les doy un poco de consuelo.

-Hasta ahora, Ortigosa.

-¿Tú crees que...?

-¡Seguro! En los lavabos, primero a una y luego a la otra, y, como se descuide, a la viuda también.

-Pero en estas circunstancias...

-¡Ya le has oído: "un poco de consuelo"!

-¡Pero es que...!

-A la "Portentosa de Ortigosa" nunca se le hacen ascos. Pregunta a cualquier fémina de la empresa.

-¡Joder, cómo debe ser la cosa!

-Yo siento tanta curiosidad que hasta me dan ganas de cambiar de acera.

-Ya veo, ya.

-¡Alvarito!

-¡Joder!, ¿qué querrá éste ahora?

-Dime, Azarías.

-¡Oye, cómprame unas participaciones de Lotería para mañana, que toca seguro!

martes, 18 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (6).

-Luego salimos, ¿no?

-Supongo...Espero que los viejos no se pongan muy pesados con lo de que nos quedemos.

-Bah, si ellos también están deseando pirarse.

-¡Joder!, ¿cómo podéis pensar en salir con el Yayo ahí...en ese sitio?

-¡No me jodas, Pele, no te pongas cursi!

-¿Es que no queréis al Yayo?

-Psst...Lo normal, y eso.

-¡Pues no lo parece!

-¡Joder, aquí no pintamos nada! Habrá que divertirse para olvidar el mal trago, ¿no?

-¡Pues claro, Pele! ¿Cuánto tiempo hace que no te comes a una pibita? Tengo yo una amiga que lleva una desesperación brutal encima...Te vienes y te la presento.

-¡¿Por qué no os vais a tomar por culo?, no tenéis corazón!

-¿Se ha ido llorando?

-Creo que sí.

-¡No jodas!

-Pele siempre fue un blandito...Oye, esa amiga tuya, ¿no será la "Fannyfolli"?

-Pues claro.

-¡Joder, que desilusión, macho!

-Oye, ¿has hablado con Pecuco para darle la noticia?

-Le ha llamado mi madre. Se ha pillado un cabreo del que te cagas, en plan que si no sabemos que en Chicago son 6 horas menos y que le habíamos despertado.

-¿Cómo le va?

-De puta madre. Haciendo como que estudia y saliendo todas las noches.

lunes, 17 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (5).

-Mira, ahí está Arturo.

-¡Menuda planta que tiene el señor!

-Sí, Zucu tuvo mucha suerte casándose con él.

-¡Y él casándose con ella! El tío tiene menos luces que el apartamento de un murciélago. Si no es por la influencia del suegro, éste no estaba donde está.

-Ni sería licenciado universitario.

-Ni excelentísima señor.

-¿Dónde le tienen ahora?

-Creo que en una consejería.

-¡Espero que no sea de las gordas!

-No, creo que es medio ambiente, igualdad o alguna otra de esas tonterías modernas.

-Ya, dando imagen, y sin estorbar en las cosas importantes.

-Exacto.

-¡Y hay que ver qué bien da imagen Arturito!

-¡En efecto, querida!

-¡Y con escolta y todo!

-¿Tú crees que lleva?

-¡Tú dirás, ese tiarrón de gafas de sol que camina a tres metros de él y mira para todas partes no es de la familia!

-Yo pensaba que sería de la empresa.

-No, los de Garborsa saben llevar un traje como es debido. Éste no tiene ni idea.

-En cualquier caso, en estos sitios no les nota tanto, como todo el mundo va de traje.

-Sí, en cambio, en las fiestas populares se les ve a la legua.

domingo, 16 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (4)

-¿La has visto?

-Que sí, hombre.

-¿Y se veía bien mi nombre?

-Sí. "Don Azarías Romera y Señora no te olvidan".

-Bien.

-Lo que no sé es cómo puedo dejar de olvidar a un hombre al que jamás conocí.

-¡Calla, mujer, que tú de estas cosas no entiendes!

-Por cierto, que mira lo que me acabo de encontrar en el bolso.

-¡Un taco de participaciones de la Lotería! ¿Pero no las habíamos vendido todas?

-Eso creía, pero como este bolso apenas lo uso...El negro no me va.

-¡Coño, y el sorteo es mañana!

-Ya.

-Joder...¡Un taco entero sin vender!

-¿Y qué hacemos?

-¡Pues qué vamos a hacer! Anda, dame...¡Perdón, señor, me presento: Azarías Romera, de Garborsa. Encantado. Una pena lo de don Alvaro, ¿verdad? ¡Todo un señor de los de antes y un hombre de empresa de primera!...Por cierto, ¿quiere usted participaciones para el sorteo de mañana? ¡Mire qué número tan bonito! 23701. Suman trece.

(-Azarías, que es el hermano de).

(-No me seas melindres. A esto hay que darle salida como sea. De aquí no nos vamos hasta que lo hayamos vendido todo).

sábado, 15 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (3).

-Si nos disculpáis, Jaime, Borjeras y yo vamos un momento a la cafetería.

-Ahora venimos, mamá.

-Hasta ahora, señores.

-¿Quién es el enclenque con bigote ése que ha venido el último, macho?

-No sé. Algún trepa de la Garborsa, supongo.

-¡Qué pesado!

-Sí...¡Oye, ponnos tres cafés solos!

-En fin...¡Qué inesperado lo de vuestro padre!

-Bueno, hay edades en que estas cosas no pillan realmente de sorpresa.

-Lo malo es que no ha dejado bien atado lo de la herencia...

-¡Y mira que se lo decía yo!

-Pues tenemos que decidir qué se hace.

-A mí Pelacuca me ha dado plena libertad para que lo negocie con vosotros.

-¡Jaime, tu mujer debe ser la última española que se fía de su marido!

-¿Y Zucu?

-¡Ésa es tonta, y el marido todavía más! Les damos un piso con un par de cuadros y tan contentos que se quedan.

-Aquí tengo un listado con todas las propiedades significativas de vuestro padre, los reconocidas y las otras. Creo que no se me escapa nada, aunque con ese viejo zorro nunca se sabe.

-¿Te ha dado tiempo ha hacerla desde esta mañana?

-¡No me jodas, hermanito! ¡Qué ingenuo eres! Este picapleitos cabrón la tenía lista desde hace tiempo.

-¡Se llama previsión! Si os vais a poner tan dignos, todo para Pelacuca.

-Para Pelacuca y para ti, dirás.

-Somos marido y mujer.

-Tranquilos, señores. Hay mucho en juego y nosotros mejor que nadie sabemos que no hay dinero calentito sin mucha sangre fría.

viernes, 14 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (2).

-¡No jodas!, ¿quién ha avisado a éste?

-¡Yo desde luego no, Espinosa! Se entera de estas cosas, y no sé cómo se las apaña.

-¡Joder, Álvaro, no nos lo quitamos ni con agua hirviendo!

-Ya.

-Bueno, sonriamos ante la adversidad.

-¡Azarías, un abrazo!

-¡Alvarito, que cosa tan triste lo de Álvaro, joder!

-Muy triste, muy triste. ¡No somos nadie!

-¡Hombre, tú eres presidente del consejo de administración!

-¡Joder, Azarías, tú siempre con tu sentido del humor!

-Ya se sabe que en estos sitios se cuentan los mejores chistes...

-Eso es cierto.

-¿Están dentro..?

.Sí, todos: Pelaqui, Alvarito, Pelacuca, Borjeras y Zucu.

-Voy a pasar. Vamos, cariño.

-Muy bien.

-Ahora entramos y mientras los pésames, te fijas con discreción a ver si está nuestra corona.

-Sí, Azarías.

-Pero con discreción, ¿estamos?

jueves, 13 de enero de 2011

Todos Iremos con Don Álvaro (1).

-Has llamado para lo de la corona, ¿verdad?

-Sí, que ya me lo has preguntado veinte veces.

-Con el texto que te dije, ¿no?

-Que sí, Azarías, que sí.

-¿Y te han confirmado que ellos se encargan de la entrega?

-¡Que sí, caramba!

-¡Es muy importante quedar bien!

-Pero el "Don Alvaro", ¿es el de la cena?

-¿Alvarito? ¡No digas tontería, mujer! ¡Alvarito está como un toro! Es otro del consejo de administración de Garborsa...Bueno, era.

-¡Es que allí todo el mundo se llama 'Alvaro'!

-Es un nombre distinguido. Normal que sea frecuente es un sitio como Garborsa.

-¿Y tú le conocías mucho?

-No, le había saludado un par de veces por allí.

-Entonces, igual no había hecho falta que viniéramos, ni gastarnos el dinero de la corona.

-¡¿Cómo no vamos a venir?! Ya te he dicho que es fundamental quedar bien en estos sitios, y más si el finado era del consejo de administración.

-Ya.

-A ver, busca en la pantalla: "Álvaro Aizbecoa García-Pajel"

-Sala 12.

-Pues venga, y recuerda que estás muy compungida.

-¡Pero no nos quedamos mucho rato!

-Nos quedaremos lo que haga falta. mujer.

miércoles, 12 de enero de 2011

Ellos y Él.

-Esto es lo que queremos que les metas en el coco.

-A ver que lo revise...Vale, sin ningún problema.

-Sabemos que algunos puntos son muy difíciles de hacer tragar, pero resultan vitales para el Plan. Tú verás cómo te las arreglas. Confiamos en ti.

-¿Cuándo os he fallado? Ya te he dicho que no habrá dificultades. Y la pandillita de segundones me seguirá sin chistar. ¡Me tienen demasiado miedo como para llevarme la contraria!

-¡Eres el mejor!

-Y como tal me pagáis.

-Es admirable el modo en que los manejas, como a marionetas...

-Deja que te cuente el secreto: se trata de hacerles creer que les hago pensar por sí mismos, cuando, en realidad, les hago que piensen lo que más nos conviene.

-¡Eres un genio!

-Bueno, me voy. Ya sabes lo mucho que madrugo.

-Claro. ¿Por qué será que les encanta eso de que te levantes a las 5 de la mañana?

-Les hace creer que soy un honrado e infatigable trabajador.

-Sí, el perfecto ciudadano, esposo y padre de familia...¡Recto como una vela!

-Ja, ja, ja...

Se dieron la mano y él se fue de aquel increíble despacho en un edificio discreto. Ambos eran conscientes de que llegaría un momento en que él dejaría de ser útil, y se convertiría en un incómodo elemento del pasado. Entonces llegaría la batalla definitiva de intelectos: él intentaría huir, ellos intentarían cazarlo para destruirlo

Pero aquel día todavía no había llegado, aunque se acercaba deprisa. De momento, seguía resultado una torre vital de su ajedrez..

martes, 11 de enero de 2011

La Sinrazón del Cabezón (¿Por Qué Siguen Poniendo Guindas en la Tartas?)

"¿Alguien quiere la guinda, que yo no me la voy a comer?"

Afortunadamente, en todas las familias hay alguien -y sólo alguien-, especializado en zamparse guindas de tarta. No se sabe si es que realmente le gustan o es por puro sacrificio familiar.

Parece evidente que los reposteros son conscientes de esto, pero ninguno parece tener las narices de enfrentarse a la tradición y hacer tartas sin guinda.

Lo que nos lleva a todos esos cientos de comportamientos, usos y costumbres que es más que evidente que deben cesar de inmediato por aclamación popular, pero perduran por cabezonería individual, a menudo travestida de tradición.

Tome por ejemplo los cuartos de las uvas de Nochevieja, sin ir más lejos que a la Puerta del Sol. ¡Lo sencilla que sería la vida si se dieran doce campanadas y ya! Pero, no, hay que meter este prólogo, cuya única utilidad es que la tía Dorita grite, pesa de la excitación y el pánico: "¡No comáis, que son los cuartos!"

O la última croqueta de la ración, ¿no sería más sencillo que llegara el camarero y, sin previo aviso, se la comiera él y retirara el plato? Pero no, todos los comensales contemplando la presa, hasta que, por fin, la dichosa tía Dorita dice: "A ver, la de la vergüenza" y se le encasqueta al único al que realmente no le apetecía un pimiento la croqueta.

Por no hablar de la voluminosa documentación que incluyen los auriculares, ésa que va a la papelera más próxima junto con la bolsa y el envoltorio de plástico. ¿Habrá alguien que se haya molestado alguna vez en leerla? Creo que hasta incluye un certificado de garantía (¡Pero a ver quién es el valiente que vuelve a la tienda dos meses después a decir que se le han roto los cascos y quiere otros nuevos!)

¡Tantos y tantos ejemplos! ¡Tantas ganas absurdas de hacernos la vida más complicada!

lunes, 10 de enero de 2011

El Primer "Paraca" de la Historia (Homenaje a Veranzio).

Fausto Veranzio (1551-1617) fue uno de los integrantes de ese selecto club de personas que -realmente- saben mucho de muchas cosas, club cuyo principal miembro fue Leonardo da Vinci.

Precisamente inspirando por Da Vinci y sus máquinas, Veranzio publicó un libro titulado "Machinae Nova", donde presentaba toda una serie nuevos inventos. Uno de los más llamativos era el "Homo Volans", una especie de primitivo paracaídas.

Leonardo ya había parido la idea, pero no parece que la cosa se concretara en nada práctico (supongo que nadie lo vería lo suficientemente claro como para poner a prueba el invento, por aquello de las altas probabilidades de darse un buen talegazo. Buen ejemplo del peligro fue el breve planeo que le costó un hueso roto a Paolo Guidotti al probar un "ala volante" cubierta de plumas).

Dicen las crónicas que Veranzio, en cambio, decidió que había que ser prácticos en la vida, por lo que construyó el aparato y decidió hacer un demostración. ¿Algún veneciano voluntario para tirarse desde lo alto del campanario de la Basílica de San Marcos? ¿No? ¡Cobardicas!

Continúan las crónicas que Veranzio, inasequible al desaliento (¡y con los 65 ya cumplidos!), se tiró él mismo, y vivió para contarlo. (Mas supongo que no muchas veces, pues murió meses después).

El salto tuvo lugar en 1617, pero no se encuentra referencia de él hasta 30 años después, por lo que puede que realmente saltara o puede que no. Lo que sí está claro es que la idea no tuvo mucho éxito, pues pasarían 150 años antes de alguien se decidiera a "dar el salto" de nuevo.

Sea como sea, homenajeamos hoy a don Fausto Veranzio como el primer "paraca" de la historia.

domingo, 9 de enero de 2011

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Cumpleaños en Línea.

Era el cumpleaños del míster. En los equipos normales, se hace una colecta y se le compra una pluma o una corbata, con el fin de sacarle la convidada reglamentaria. Pero en el Graciarriero F.C. son de todos menos normales.

Como sorpresa de cumpleaños, le regalaron al entrenador la "táctica del fuera de juego", la cual habían estado ensayando en el más riguroso de los secretos. Había sido idea de Marcial.

Ante la mirada atónita de Iván, la defensa en pleno se plantó en el campo de juego, y a la voz de "¡Prevenidos, listos...Ahoraaa!", ejecutó su flamante maniobra.

-¿Qué te ha parecido, jefe?-interrogó el propio Marcial.

-Muy bien, sólo que hay que pulir dos o tres cositas.

-¿Cuáles?

-Primero, eso de "prevenidos, listos...", no sé...Conviene hacer el movimiento un poco más de improviso, por aquello de sorprender a los atacantes contrarios.

-Ya.

-También hay aclararle a "Spiderman" que el portero no suele formar parte de la línea.

-Y, por encima de todo, para hacer la "defensa en línea" es interesante que los defensas estén alineados, no cada uno donde la dé la gana.

-Pero, flecos aparte, todo bien.

-Estupendamente.

-Entonces, este domingo la empezamos a usar.

-Sí, ¿por qué no?

-Ah, se nos olvidaba, también hemos ensayado lo de protesta. Imagínate que eres el juez de línea.

-Imagino.

-Chicos...¡Una, dos, tres...Protestamos!

Y al unísono, toda la línea defensiva desalineada giró el rostro hacia la banda, y con cara de susto perplejo, levantó bien altas las palmas de sus manos derechas.

-Sin duda, esto es lo que mejor os sale, muchachos.

sábado, 8 de enero de 2011

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Castigador.

"Castigador" es para la RAE, en segunda acepción: "Que enamora" (coloquialmente). Viene, por lógica elemental, de que "castigar", aparte de reprender y privar de salidas de fin de semana, también es "enamorar por puro pasatiempo y jactancia".

No es difícil encontrar la relación entre los dos tipos de "castigo", que hay que ver lo que soportan algunas enamoradas (y enamorados, claro está). Los desplantes, las chulerías, los abusos, las humillaciones...Todo en nombre de un (presunto) amor.

Es llamativo ver cómo el "castigador" (y la "castigadora", claro está) siempre se salen con la suya; cómo redimen todas sus maldades y faltas con una solemne promesa; cómo la otra parte les perdona automáticamente, sin aprender del error.

Así hasta que llega ese día en que el "castigador" (o "castigadora") se cansa (recuerde que enamoró por puro pasatiempo y jactancia) y decide cambiar de víctima. Víctima que, muy a menudo, es perfectamente consciente de donde se mete, pero le da igual (de hecho, parece que en eso de ser "castigado" reside gran parte de la gracia de la relación). Puede que incluso abrigue la esperanza de "hacer que cambie".

Pero no se engañe, el "castigador" nunca se quita, que es un hobby demasiado divertido.

Remata la tragedia el hombre o la mujer que han sido descartados. En vez de sentir el alivio de haberse librado de semejante personaje, sufren lo insufrible.

Concluyo que a este mundo suyo y mío le sobran los "castigadores", aunque dudo que la especie desaparezca. A no ser que la naturaleza humana cambie mucho.

Muchísimo.

viernes, 7 de enero de 2011

El Día de los "Hijoputas" (y 7)

Todo estaba confuso al despertar, y además le dolía la cabeza y estaba inmovilizado. ¿Dónde estaba? ¿Qué pasaba? Poco a poco, la visión se fue enfocando y los recuerdos volvieron a su mente.

Un hospital, aquello parecía un hospital...Le debían haber llevado después de la caída, de que ese cabrón de caballo lo tirara. ¿Cómo estaba? ¿Qué tenía roto?

Giró la cabeza lentamente. Una enfermera se acababa de percatar de que él había recobrado el conocimiento. Le sonrió.

-Bueno días, señor Folksky.

-¿Cómo estoy? ¿Qué me ha pasado?

-Tiene algún que otro hueso roto, pero se pondrá bien. Voy a avisar al doctor.

Se fijó con más detenimiento. Aquel sitio parecía muy lujoso. Sin duda, más de lo que su seguro profesional cubría. ¿Quién se haría cargo de la factura? ¡Se iba a tener que gastar la pasta del premio en eso!

Entró un señor de bata blanca.

-Hola, señor Folksky. ¿Cómo se encuentra?

-Jodido, doc.

El médico sonrió.

-Ha tenido suerte. Ese caballo podría haberle matado.

-¡Menudo mamón!

-He avisado a la señora Thomas. Me dijo que lo hiciera tan pronto como usted recobrara el conocimiento.

-¿Quién?

-La propietaria del caballo con que usted ganó en Belmont. Fue la que indicó que le trasladaran aquí, y la que se hará cargo de todos los gastos.

-¡Qué encanto!

-Es lo menos que puede hacer después de lo que usted hizo por su nieto.

-¿Por su nieto?

-Sí, claro, ya sabe...

El médico posó su dedo índice sobre sus sonrientes labios y salió por la puerta. Folksky no entendía nada.

-Fue un gesto precioso, si me permite que se le diga- remató la enfermera.

-¿El qué?

-Lo del dedo...La señora Thomas lo ha contado varias veces por la tele. Los compañeros de clase de su nieto Mortimer se meten con él porque es bajito. Usted se enteró y le prometió al niño antes de la carrera que iba a ganar para demostrar de lo que es capaz una persona baja, y que, cuando lo hiciera, iba a mandar callar a todos esos niños tan crueles.

Folksky no comprendía nada. Él jamás hizo o haría eso, no era su estilo. Sin embargo, la enfermera le miraba con admiración, al tiempo que enjugaba una lagrimita con su pañuelo.

Una cabeza asomó por la puerta. Era otra enfermera.

-¡Los chicos de los medios se han enterado de que el señor Folksky está consciente y quieren hacerle una entrevista!

-¿A mí?

-Diles que no podrá ser hasta que el doctor dé su consentimiento, Sally-respondió la enfermera.

-¿Me quieren entrevistar...a mí?

-Pues claro, ¡es usted un héroe americano!

En ese momento, se volvió a abrir la puerta y la señora Thomas hizo acto de presencia.

-¿Cómo estamos, amigo?

-Bien, algo dolorido, pero bien.

-Estupendo. Recupérese rápido, que hay que montar a "In Cold Blood".

Greg Folksky miró fíjamente a los ojos a la anciana.

-Señora Thomas...Me han contado una historia sobre algo que le dije a su nieto y...

-Calle y descanse-le dijo mientras le besaba cariñosa en la mejilla, momento que aprovechó para acercar su boca a la oreja del jockey.

-Pero como montes otro numerito como el de Belmont, te capo, cabrón. Lo último que quiero es mala publicidad asociada a mi nombre-le susurró.

Dicho lo cual, la señora Thomas sonrió a la enfermera y se fue por donde había venido.

Greg Folksky cerró los ojos y saboreó el momento. Después de toda una vida siendo el malo de la película, parecía que, sin proponérselo y por pura casualidad, ahora le tocaba ser el héroe. Esbozó una sonrisa limpia y feliz, y le gustó la sensación. Debería hacerlo más a menudo.

jueves, 6 de enero de 2011

El Día de los "Hijoputas" (6)

"¿500.000 pavos por este penco? ¡Qué manera de timar a la pobre vieja! Lo mejor que puede hacer con este vago hijoputa es venderlo para hamburguesas".

Esto le pasaba por la cabeza a Folksky a la entrada de la recta de Belmont. Diez metros por delante, admiró impotente como "Amarok" lanzaba su ataque, regateando Charlie Brighton con facilidad el patético intento de meterse por medio de "Sunset Upset". Roscoe Hill estaba perdiendo facultades.

"¿Quién se va con el "esquimal"? ¿Dónde está 'Desdichado'? ¡Bah, casi tan muerto como el mío! ¿Y 'Wicked Ricky'? ¡Nada! Esta claro, el "Niño Bonito" y su puto "pony de las nieves" van a ganar la Corona! ¡Cómo le vitorean todos esos borregos de la grada! ¡Me cago en...!"

A Greg Folksky la rabia le salía por todos los poros de la piel. Alguien iba a pagar por su frustración, ¿y quién mejor que aquel maldito animal? Sabía que pegar a un caballo cuando no está en la pelea por la victoria está muy feo, pero -después de todo- tenía una reputación de mal tío que mantener.

Los caballos son animales en extremo sensibles, mucho más de lo que uno podría pensar. Aquel sudor preñado de rabia y odio de Folksky empapó la nariz, los sentidos y la sangre de "In Cold Blood", y le hizo sentir la llamada -salvaje e instintiva- del mal carácter, de la mala leche. Justo un instante antes de que llegara el latigazo, "In Cold Blood" explotó y salió disparado como el mismísimo caballo de un Jinete del Apocalipsis. El arranque, brusco e inesperado en extremo, desarmó a Folksky de su fusta e hizo que sólo a duras penas consiguiera no caer de su montura.

Los adversarios fueron pasando como manchas multicolores por la derecha de Folksky, pero a él en ese momento únicamente le preocupaba no irse al suelo como consecuencia los infernales trancos de "In Cold Blood".  Por fin, a diez metros para el poste de llegada, "Amarok" apareció y desapareció, todo en un suspiro. Y Folksky apenas lo supo, tan asustando como estaba. ¡Su gran momento y lo estaba viviendo casi con los ojos cerrados!

El hipódromo, hasta hacía segundos aplausos y felicidad, se quedó en silenció, consternado y triste ante el dulce sueño inesperadamente roto en mil pedazos. Entonces fue cuando Greg Folksky se dio cuenta de lo que había pasado. Entonces se percató de que había derrotado -humillado- al "Niño Bonito" y había despojado a aquella odiosa sociedad -a los niños que se reían de él en el cole, a los mayores que ahora lo despreciaban- de su sueño, de unos de esos malditos sueños a los que él parecía no tener derecho. Y no lo pudo evitar: Se pudo de pie sobre los estribos y, mirando al tendido, posó su dedo índice sobre los labios. Saboreó el agridulce sabor del resentimiento victorioso: los abucheos le supieron a aplausos y como palabras de aliento los gravísimos insultos. Y se olvidó de que iba sobre "In Cold Blood".

Grave error descuidar a una montura tan canalla: el caballo emitió un relincho de protesta y se puso a lanzar coces al aire como el genio desequilibrado que era, logrando con ello arrojar al suelo a su desprevenido jinete. Y de propina, le recetó dos pisotones en el suelo antes de salir corriendo sin rumbo.

Confirmado, "In Cold Blood" era el mayor "hijoputa" que jamás hubiera pisado un hipódromo.

miércoles, 5 de enero de 2011

El Día de los "Hijoputas" (5)

Al mozo no le faltaba razón, estaba claro que a ese bicho no le hacía ni pizca de gracia que se le subiera un tío encima. Folksky se dirigió en completo anonimato hacia la salida. Todas las miradas, todos los flashes, todos los ánimos eran para el niño bonito de Brighton y el caballo ese de los esquimales. El hipódromo en plena de Belmont estaba obsesionado con la maldita "Triple Corona", y al resto de los jockeys les tocaba hacer de malos de la película. Folksky no tenía problema con eso, estaba acostumbrado.

Lo tenía bien claro, no le iba a regalar la gloria al "niño bonito". ¿Podría derrotar ese saco de mala leche al "esquimal"? No cabía duda de que potencia tenía de sobra, ya lo había demostrado. Pero, ¿le daría la gana? En pocos minutos se vería. Y, de todos modos, un segundo o un tercerito tampoco estaban mal. El caso es sacar pasta del tema.

Los Thomas en pleno estaban en el palco de propietarios de Belmont. La matriarca Mildred, su hijo Morty, su nuera Sally y el pequeño Mortimer W. Thomas III. El más emocionado era el chaval. Al principio se llevó una pequeña desilusión porque a su caballito no lo montaba Charlie Bright, pero se le pasó (¡qué rápido se les pasan las tragedias a los niños pequeños!) No obstante, su mamá ya le había prevenido de que, a lo peor, su caballo no entraba el primero. Mortimer, en profunda reflexión infantil, replicó: "Consuélame después de perder, no antes".

No muy lejos de los Thomas estaba Troy Dungens. Había matriculado a un caballo propio en la carrera , "Sunset Upset". No tenía la más mínima posibilidad (100-1 en las apuestas), y de hecho, su principal objetivo no era ganar: el jockey Roscoe Hill había recibido la secreta instrucción de estorbar a "Amarok" todo lo posible, pero sin que se notara. Hill era especialista en eso. A menudo hay tanta satisfacción hay en la derrota ajena como en la propia victoria. Y hay veces que más.

Lou Parker también andaba por el hipódromo de Belmont, no tanto por la carrera o la "Triple Corona", sino para ver perder a "In Cold Blood" y restregárselo por la cara a la dichosa vieja. Lo dicho, la gente que no puede ganar se consuela viendo cómo otros pierden.

martes, 4 de enero de 2011

El Día de los "Hijoputas" (4)

Charlie Brighton era el perfecto chico americano. El pelo -rubio- siempre en orden, los ojos -azules- siempre chispeantes, la sonrisa -blanca- encantadora. El prototípico capitán de un equipo universitario de fútbol, si no fuera porque ya pasaba de los treinta y era jockey.

América amaba a Charlie Brighton. Ganaba como nadie, perdía como pocos. En el primero de los casos, llegaba al círculo de ganadores entre vítores con la sonrisa desplegada y acariciando al caballo, y en el segundo, ponía cara de niño bueno resignado y se encogía de hombros con una tímida sonrisa.

Charlie Brighton nunca estaba triste, Charlie Brighton nunca se enfadada. Charlie Brighton siempre era amable con la prensa, Charlie Brighton nunca le negaba un autógrafo a un admirador.

Charlie Brighton salía mucho por televisión. En los programas de entrevistas, provocaba más carcajadas que los cómicos y más ternura que los misioneros. Luego, en la pausa publicitaria, le vendía un seguro de automóvil al papá, cereales al hijo, y a la mamá le causaba un sofoco clandestino con su celebrado anuncio de champú anti-caspa ("Los 165 centímetros más sexies del universo", dijo de él la revista "Cosmopolitan"). Para colmo, ciertas declaraciones, bastante subidas de tono, de su ex-novia, la modelo Cindy Travis, no hicieron sino acrecentar la leyenda.

Así que, ya ve, Charles W. Brighton jamás consintió que ser bajito se interpusiera en su camino.

¿Adivina quién montó a "Amarok" en el "Derby" y el "Preakness", y quién estaba previsto que lo guiará a la "Triple Corona" en Belmont?

lunes, 3 de enero de 2011

El Día de los "Hijoputas" (3)

Troy Dungens tenía dos pasiones en este mundo: la pesca y los caballos (ni él mismo sabía determinar en qué orden). Y vivía ambas con toda la entrega que una pasión merece.

La pesca había estado a punto de costarle la vida, y sólo la rápida intervención de unos pescadores locales le había salvado de morir ahogado frente a las costas de Noknok, Alaska. Agradecido en extremo, regaló a sus rescatadores uno de los potrillos de su propiedad, (uno no muy prometedor, que Dungens era muy agradecido, pero no tonto).

Los pescadores, sorprendidos, pusieron el asunto en conocimiento del concejo de Noknok, el cual decidió -en pleno extraordinario- financiar la carrera hípica del animal. Tras votación popular para el elegir un nombre, el potro fue bautizado "Amarok", en honor a un mítico (y enorme) lobo de la mitología regional.

"Amarok" logró superar con creces incluso las previsiones más optimistas (los caballos de carreras, tercos como mulas, se oponen obstinados a someterse a cualquier lógica. Ahí reside gran parte de la belleza de este deporte). Tras iniciar su carrera en modestos hipódromos de la costa oeste, sus victoriosas actuaciones lo habían catapultado a la primera línea. Esto causó la desesperada sorpresa de Troy Dungens, que incluso trató de recuperar a "Amarok" con una jugosa oferta de recompra y una demanda judicial, en ambas ocasiones sin éxito.

Y eso llegó el "Derby de Kentucky". Una nutrídisima representación de Noknok, con el alcalde y los pescadores a la cabeza, llegó para presenciar la carrera, y de inmediato se convirtieron los niños mimados de la prensa y los favoritos de la audiencia, en especial del colectivo "Inuit" (o sea, esquimal) de Estados Unidos y Canada.

No es de extrañar, por tanto, que Norteamérica se volviera loca con la victoria de "Amarok", en apretadísimo final con "Desdichado". El auténtico cuentos de hadas continuó con la siguiente victoria en la "Preakness Stakes", lo que le valió al equino hasta una portada de la prestigiosísima revista "People".

¿Podría "Amarok" también salir victorioso de la "Belmont Stakes" y convertirse en el primer caballo en tres décadas en alzarse con la "Triple Corona"?

Millones de personas deseaban de todo corazón que la respuesta fuera: "sí".

domingo, 2 de enero de 2011

El Día de los "Hijoputas" (2)

"A Sangre Fría" ("In Cold Blood"), así se llamaba el caballo sobre el que el mozo prevenía a Folksky de modo tan gráfico.

Muy probablemente, su primer propietario (el acaudalado empresario cárnico Lou Parker) estaría muy de acuerdo con dicha apreciación. ¿Cómo culparle? En su primera experiencia en el mundo hípico, se había gastado 900.000 dólares en el bicho cuando lo compró de potrillo de un año, precio de mercado por un animal de sangre tan distinguida y prometedora. Además, el caballo era más que imponente: enorme de tamaño, de poderosísima musculatura, de mirada desafiante...y con un pésimo carácter que hacía que todos los que tenían que trabajar con él le odiaran y respetaran a partes iguales.

Al año siguiente, "In Cold Blood" había debutado en el "Saratoga Maiden", actuación que era esperada con cierto interés en el mundillo, pues el potro se había mostrado poderoso en los entrenamientos. ¿Resultado? Decepción es poco. 15 participantes y "In Cold Blood" entró el 11. Interrogado, el jockey se limitó a encogerse de hombros y responder: "No le dio la gana". Su siguiente actuación vino un par de meses después, en la prestigiosa "Champagne Stakes". ¿Resultado? Todo un hipódromo puesto en pie ante la exhibición de fuerza y potencia del potro. Victoria por doce cuerpos de ventaja sobre el segundo. "Hoy si le ha dado la gana", sonrió el jockey. La siguiente carrera, el "Derby de Florida" no hizo sino confirmar las impresiones de la salida anterior: victoria con 10 cuerpos de diferencia. El señor Lou Parker, exultante, declaró a la prensa: "Señores, aquí está 'In Cold Blood', próximo ganador del "Derby de Kentucky".

¡Lástima que aquel día no le diera la gana! Era el gran favorito y entró el penúltimo. En los mentideros hípicos incluso corrió el rumor de que Parker bajó a la cuadra pistola en mano y que sólo las súplicas de rodillas de su esposas e hijas le salvaron la vida al equino. No obstante, a causa del tremendo disgusto, Parker decidió poner a la venta al caballo por los 900.000 pavos que había costado y olvidarse del a menudo ingrato mundo de la carreras. Comprarlo era toda una apuesta arriesgada, dado que si volvía a ser el de sus mejores tardes, la cantidad invertida se podía multiplicar por dos o tres, además de los futuros beneficios que daría como semental. Pero, ¿y si nunca volvía a ser el que fue? Entonces, era dinero tirado a la basura.

Una jugada muy arriesgada, de las que le gustaban a la anciana Mildred Thomas, del estilo de las que la habían hecho multimillonaria. Y, después de todo, su querido nietecito Mortimer le había pedido un caballo de carreras por su cumpleaños. Contactó con Parker y le ofreció 750.000. Al fin y al cabo, "no es nuevo, sino de segunda mano". Parker rechazó indignado la oferta, y, puesto que no hubo otras y que los días le había curado el berrinche, decidió darle otra oportunidad a "In Cold Blood", ahora en la "Preakness Stakes". Se trataba de la segunda prueba de la llamada "Triple Corona" (el "Derby de Kentucky" había sido la primera). Nueva decepción, berrinche todavía mayor para los Parker y opinión generalizada entre prensa y aficionados de que el caballo era insufriblemente irregular. A los pocos minutos de terminar la carrera, sonó el móvil de Parker.

-Le doy 500, amigo. ¿Qué me dice?

-Que sí, señora Thomas.

¡Maldita vieja ventajista!

sábado, 1 de enero de 2011

El Día de los "Hijoputas" (1).

-¿Ésté?, éste es más hijoputa que tú- afirmó el mozo sujetando con dificultad a aquella bestia de cuatro patas.

Greg Folksky sonrió, con esa sonrisa torcida de los que no saben sonreír.

-Lo dudo.

En efecto, a mala persona era complicado ganarle a Folksky. Aunque quizás no le faltaban razones. Nació canijo, y creció bien poquito. En otras palabras, que se había pasado toda su infancia y adolescencia siendo "el Enano" y soportando la pesada carga de bromas y chistes que eso traía aparejada, una carga que le había impedido integrarse en el grupo y hacer amigos. Él decía que no le importaba. Mentía.

Con sus hechuras, y un antecedente familiar en forma de tío, Folksky acabó en la escuela de aprendices del hipódromo. Y ni allí fue capaz de quitarse el apodo de "el Enano", ni de hacer amigos. Eso da perfecta idea de lo bajito que era, y de sus pocas habilidades sociales.

Crecer a lo alto no dependía de él, pero crecer a lo ancho sí, por lo que Folksky se volvió un apasionado del gimnasio. Resultado: Greg Folksky se convirtió en un curioso ser, casi cuadrado, como un guerrero sacado de una historia de fantasía. A él le habría encantado ponerse incluso más fuerte, pero los límites de peso que atan a todos los jinetes profesionales se lo impidieron. Aun así, había gente que se le quedaba mirando por la calle, y que recibía el "¿qué miras, gilipollas?" de rigor.

Con la misma fuerza de voluntad demostrada en el gimnasio, Folksky había logrado convertirse en un jinete de primera línea a escala nacional. No obstante, era bien poco popular debido a su carácter arisco y huraño, además de por el modo desconsiderado y brusco, casi cruel, con el que trataba a los caballos. "Ése no me cae bien ni cuando ganamos", había afirmado en cierta ocasión un prestigioso propietario.

Así era Greg Folksky, más conocido en el mundillo de las carreras de caballos como "el Enano Hijoputa", o, simplemente, "el Hijoputa". Él lo sabía y decía que no le importaba.

Quizás mentía.