martes 30 de noviembre de 2010

Dick Tongo, Asesino a Sueldo por la Voluntad.

-¿Y cuánto me cobras por el "trabajito"?

-Eso ya lo que usted buenamente me quiera dar.

-¿Cómo? ¿Me vas a cobrar la voluntad por liquidar a un líder local de la mafia calabresa?

-Sí, señor.

Así es Ricardo Tonguera, natural de Bercinuño del Valle, un muchacho que se sacó lo de mecánico de ascensores, pero que como no le salía nada de lo suyo, se metió a asesino a sueldo internacional. De entrada, lo primero que hizo fue cambiarse el nombre, que lo de Ricardo Tonguera sonaba demasiado a provincias. Y así es como se le ocurrió lo de "Dick Tongo".

"Peor sería robar", se justifica él, y nadie todavía ha sido capaz de hacerle ver que, en realidad, eso no es así.

Dick Tongo actúa por toda Europa y resto del mundo, ajustándoles las cuentas a todo tipo de sujetos, siempre a plena satisfacción del cliente: políticos justicieros envalentonados, jueces antidroga patosos, grandes traficantes de armas, pequeños traficantes de drogas...Nada es demasiado grande ni demasiado pequeño para Dick Tongo.

Lo que tiene que quitarse es la costumbre de dar tanto palique a la gente antes de darles matarile, pero es que Dick Tongo siempre fue muy parlanchín: "Parece que se ha quedado buena tarde, ¿verdad?" o "Ya no hay toreros como los de antes".

Como decía aquel, nadie es perfecto.

lunes 29 de noviembre de 2010

El Peor Estudiante del Mundo.

No hacía falta ser un lince para darse cuenta de que a aquel tipo las cosas no le iban demasiado bien. A decir verdad, y dejándonos de eufemismos, la vida le iba de culo.

Un alma caritativa de esas con mejores intenciones que prácticas, se ofreció a socorrerle. Era de esos que, ante un pobre infeliz, recurren a la bronca "para que reaccione". Funciona a veces, a veces no.

-¿Pero tú tienes formación?

-¿Formación?

-Sí, hombre, títulos.

-No, eso se lo dejo a los nobles y a las novelas.

-¿Pero tú qué eres?

-Una persona.

-No, de profesión.

-Humana.

-¡Deja de tomarle el pelo¡ ¿Tú qué tal estudiante eras?

-Muy malo, nunca me enteraba de nada.

-¡Ves y por eso ahora te ves así!

-Sí, tienes razón...

...me intentaron explicar el odio a base de bofetadas y burlas, y no lo entendí.

...me intentaron explicar la codicia usando escaparates y anuncios, y no la entendí.

...me intentaron explicar el rencor con guerras pasadas y presentes, y no lo entendí.

...me intentaron explicar la envidia con deseos saciados que no eran los míos, y no la entendí

...me intentaron explicar el egoísmo con la excusa de que espabilara y no fuera más un tonto, y no lo entendí.

...me intentaron explicar la crueldad, pero como no había comprendido lo del odio, la envidia o el rencor, tampoco la entendí.

...me intentaron explicar la indiferencia ante el dolor ajeno, y ya se puede usted figurar por qué jamás la entendí

Como ve, fui un estudiante de mierda que jamás se enteró de nada, aunque, en realidad, los que no entedían, entienden o entenderán sois vosotros.

domingo 28 de noviembre de 2010

Dos Hombres y un Destino (Histórico).

Ventura y Valentín tenían previsto ir a por setas aquella mañana, pero como hacía malo, se metieron en un bar a arreglar el mundo.

-¡El problemas son los políticos!

-¡Sin duda!

-¡Y la corrupción!

-¡Que viene a ser lo mismo!

-¡Ahí, ahí!

-¡Oye!, ¿a que no tienes tu narices de hacer conmigo un partido político, pero por lo honrado?

-¿Me iba a quitar mucho tiempo?

-De momento, no; luego, en campaña electoral, algunas tardes y fines de semana; y, después, pues ya todas las mañanas, porque habrá que gobernar el país.

-¿Y fines de semana?

-Excepcionalmente, por cumbres mundiales y todo eso. ¡Pero se entra gratis al fútbol!

-¡Hombre, siendo así, acepto!

-¿Qué nombre le ponemos?

-A ver...¡El P.A.C.O! Partido Asambleario de la Cooperación Obrera.

-¡Joder, eso suena muy de izquierdas!

-Es verdad, que no hemos decidido lo del signo ideológico.

-¡Eso es lo de menos, si todos acaban siendo igual! Se ve sobre la marcha. Pero el nombre me gusta, lo único que se pronunciará "Pacó".

-¡Buena idea!

-Pues nada, acércame una servilleta, que vamos con lo de los estatutos.

-¿Valdrá ahí?

-¡Cómo, pero si hasta puede que la exhiban en un museo!

-Vale, ¿cómo empezamos?

-Deja que piense,...¡Joder, mira, ha abierto el cielo!

-¡Pues vamos a por setas, que todavía estamos a tiempo!

Y ahí, arrugada y sucia en el suelo de aquel bar, quedó la solución a todo los problemas de España, el mundo y la humanidad.

(Y, por cierto, aprovechando un descuido del camarero, aquellos dos pájaros se fueron sin pagar las consumiciones).

sábado 27 de noviembre de 2010

En el Amor y en la Guerra.

La magia caprichosa del cine siempre haciendo y deshaciendo anonimatos. En esa ocasión, el afortunado era Stan "Bambi" Myers, ex-piloto militar, ex-comandante de líneas aéreas, ex-director de aeropuerto internacional, y, en ese momento, jubilado en activo.

En efecto, fue el capricho de un director de megaproducciones de efectos especiales, palomitas y taquillazo lo que mudó a "Bambi" Myers de las breves referencias en los libros especializados de historia a las revistas y los programas de cine. "Hanoi Bambi" se llamaba la película y narraba las experiencias de Myers durante la Guerra de Vietnam (ya se sabe, lo de "basado en hechos reales" vende mucho). Podían haber elegido a cualquier otro piloto, pero al director le hizo gracia lo de "Bambi".

Y esa fue, precisamente, la primera pregunta que le hizo aquel periodista."Bambi", resignado, contó la anécdota por enésima vez:

-Fue durante unas prácticas de ataque a tierra al poco de unirme a mi primer escuadrón. En una pasada de ametrallamiento rasante, se suponía que tenía que dar en una diana que habían puesto, pero calculé mal y acribillé a un ciervo que se había colado en el campo de tiro...De inmediato, mi jefe de sección me puso el mote y se me quedó".

-¿Y no siente lástima por aquel pobre animal?

¿Dónde cojones le habían dado el título a aquel tipo? ¡Era la pregunta más gilipollas que le habían hecho en su vida!

-Me pasé nueve meses de mi vida liquidando a seres humanos casi a diario. Eso deja poco espacio para un bicho cornudo en el almacén de los remordimientos, ¿no cree?

-Pero entonces...Sí se arrepiente de haber matado a vietnamitas.

-No me siento orgulloso, pero ellos también me disparaban a mí, ¿sabe?

-Bueno, y, centrándonos en la película, ¿qué le ha parecido la interpretación que de usted hace Steve Pinkers?

-Pues que yo no era ni tan alto ni tan guapo, y que las filipinas con las que acostaba no estaban tan limpias ni me enamoré de ninguna de ellas.

-Entonces, ¿opina que la película no refleja de manera fidedigna cómo fue su experiencia volando desde un portaaviones en la guerra de Vietnam?

-No, no refleja, hijo. No había una preciosa musiquita de fondo mientras picábamos para bombardear, ni yo decía bravuconas frases para la historia en mitad de un combate aéreo, ni mi radarista era un tipo ingenioso que tenia deliciosas ocurrencias cuando nos lanzaban un misil...¡Lo único que había era un pringado de Topeka, Kansas que soñaba con volar y que, sin casi darse cuenta, se vio en el culo del mundo, empapado de sudor, con la boca seca y un miedo que le provocaba hasta arcadas, y que después de cada misión no podía dormir, porque intuía que había salido de una más, pero era probable que su suerte no durara mucho!

-O sea que...

-Que es cine, sólo cine. Ese es el problema, amigo, que nos creemos que la vida tiene que ser como una película. Y nunca lo es. Ni la guerra ni el amor son en realidad así de bonitos, con música de fondo y frases geniales. Son aburridos, vulgares y, a veces, muy dolorosos. Y no espere lo contrario.

-Pero, ¿usted no participó como asesor en la producción?

-¡Yo qué voy a participar! Me limité a firmar un contrato, que incluye conceder horribles entrevistas promocionales como ésta, y trincar la pasta. ¿Más preguntas?

-No, creo que no.

-Excelente, un placer, muchacho. Y hágame el favor, ahora a la salida le dice a Jones de producción que no me pase al siguiente periodista todavía, que tengo que ir al baño. ¡Tengo un estómago que aguanta mil piruetas, pero que sucumbe sin remedio al zumo de naranja!

"Bambi" Myers no terminaba de comprender el concepto "entrevista promocional", pero los jubilados se pueden permitir ese tipo de lujos.

viernes 26 de noviembre de 2010

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Dilemas Morales.

Cuidar un examen de otro profesor debería estar prohibido, por dos razones: porque los alumnos tienen dudas y el profesor no tiene más respuesta que la propia ignorancia, y porque si los alumnos copian, el profesor se siente como un traidor que ha arrastrado por el barro del patio la confianza de un compañero.

Pero aquello era Geografía, conocimientos teóricos en estado puro. Sin lugar a dudas, no había lugar para las dudas. Y con respecto a lo otro, a poner los cinco sentidos para salir vencedor en el combate de la picaresca. "¡Aquí no copia ni Blas, Trestuestes!", se dijo a sí mismo.

Regla número uno, no te puedes fiar de nadie. Que es muy amargo el suspenso, y muy tentadora la chuleta o el vistazo al ejercicio del prójimo.

Regla número dos, confía en tu instinto. Ese que hace que, al ver una cara, te apeste a tramposo.

Paola Rubio tenía precisamente esa mirada. Por difícil, por triste, por doloroso que fuera afrontarlo, Paola Rubio -Paolita, la que no trataba a los profesores como a enemigos- estaba a punto de sucumbir a los dulces encantos de copieteo. ¿Sería la primera vez? ¡Daba igual!

Sí, ahí estaba. Los peores temores se confirmaban: entre los folios del examen, asomaba a una pequeña hojita de minúscula letrucha. Una chuleta de manual de educación.

Era el último año de Paola en el colegio, y también el último examen de Geografía, muy posiblemente, de toda su vida. Paola iba de cabeza a estudiar Psicología, algo que, en su caso, no era una vocación, sino un destino histórico.

"En fin, cumpla usted con su penosa obligación, Trestuestes. Pillada con las manos en la masa, suspenso fulminante y a septiembre de cabeza. Y en septiembre ya no suelen quedar plazas en la Facultad de Psicología".

"Es una pena, sin duda. Esa niña es una estúpida integral por poner en peligro su futuro profesional y el bienestar mental de media España por una chiquillada. ¡Ella solita se lo ha buscado, que hubiera estudiado! ¡Sí, señor, la obligación de esa niña era memorizar un montón de accidentes geográficos para luego poder olvidarlos!"

"De acuerdo, es un encanto de persona, y me ha levantado el espíritu decaído en más ocasiones de las que puedo recordar, ¡pero eso no le da permiso para saltarse las normas!"

Enfrascado como estaba en estos pensamientos, a José Luis Trestuestes se le fue el santo al cielo, y cuando se dispuso a retirar la chuleta y el examen, la primera ya había desaparecido, como por arte de magia. ¡Había perdido un tiempo precioso!, sin duda de modo involuntario.

Sí, sin duda.

-Solo tengo las hojas del examen, José Luis.

-Ya, perdona, me había parecido...Bueno, sigue, anda.

* * *

Una semana después, Paola recorría sonriente el pasillo de los mayores con su boletín de notas en la mano.

-¡Enhorabuena, Paola!

-¡Gracias!

-De cabeza a Psicología.

-Bueno, todavía me falta aprobar el examen de ingreso.

-Eso está chupado. Tú eres una muy buena estudiante.

-Bueno, una veces más que otras...

-Ya.

-Oye, que...que gracias.

-Por.

-Por lo que tú ya sabes.

-No sé de qué me hablas...De nada.

-Por cierto, ¿sabes dónde está el río Urbión?

-Dímelo tú, que eres la que ha aprobado Geografía.

-¡Pues haciendo un curso!

Paola se alejó por el pasillo de los mayores, muerta de risa con su propio chiste.

¡La madre que la parió!

jueves 25 de noviembre de 2010

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): ¡Mueran los Novios!

Don Cosme se preparaba en sacristía ajena para oficiar la boda de una pareja a la que no conocía ni de vista. Todo esto, acompañado por un  miembro de la Guardia Civil.

-Gracias de nuevo por esto que va a hacer, padre.

-De nada, cabo, para eso estamos...¿Oiga, y qué pasa con esos dos, que el cura de aquí se niega en rotundo a casarlos y está todo el pueblo que trina con la boda?

-Cosas del ruralismo, padre. Mejor que no sepa usted nada...

-Pero los contrayentes no habrán...

-No, no, unas muy bellas personas. Ya ha visto usted que están todos los papeles en regla.

-Ya....¿Y por qué han tenido que venir al pueblo? ¿Por qué no se han casado en la capital?

-A ella le hacia ilusión, ya sabe.

-Entiendo. En fin.

-¿Listo?

-Vamos...Pero, oiga, lo del pasamontañas, ¿es necesario?

-Sí, póngaselo, padre, es por su propia seguridad.

Y así fue como el padre Cosme ofició una boda en parroquia ajena y a puerta cerrada con llave, en presencia del novio, la novia, dos padrinos de ocasión y un destacamento de las fuerzas de orden público. Y todo esto, con el rostro cubierto con un pasamontañas, por si acaso.

Llegado desde fuera, se oía el griterío insultante e insultón. Y, de repente, asomó por un ventanuco románico una cabeza sin afeitar envainada en una boina:

-¡Fuera de aquí, cabrones! ¡Y usted, dé la cara, pedazo de cobarde renegado!

En ese momento, don Cosme se alegró de haber seguido el sabio consejo de la Benemérita.

-¡Baje de ahí inmediatamente, Padre Afrodisio, o le pego un tiro!

-¡No me da la gana de bajarme, que ésta es mi parroquia! ¡Y usted, intruso mamón, me acabaré enterando de su identidad y lo voy a denunciar a la autoridad eclesiástica!

Al final, fue preciso desalojar al sacerdote por las (muy) bravas.

Terminada la ceremonia, don Cosme fue de inmediato facturado en coche de la Guardia Civil de vuelta a Gracia del Río. No se había quitado en embozo, por si acaso.

En cuanto a los novios, abandonaron la iglesia por la puerta principal (a ella le hacía ilusión), entre la clásica nube de arrojadizos que envuelve a los recién casados, aunque ésta no fue de arroz, sino de piedras. Menos mal que estaba allí la fuerza pública para escudarlos hasta el coche, al más puro estilo de un arbitrucho de segunda división. Tampoco se oyeron gritos de "¡vivan los novios!" De hecho, a estos los querían matar.

¿La razón de todo? Mejor que usted no lo sepa. Confórmese con recordar que en algunos pueblos son casi tan rencorosos como brutos.

miércoles 24 de noviembre de 2010

Una Historia de Ficción (Quizás No por Mucho Tiempo).

¡De cartero real de Melchor! Recordaba que, durante su etapa universitaria, en su grupo de amigos bromeaban con el tema: "¡Vamos a terminar todos trabajando de Reyes Magos en un centro comercial o sirviendo hamburguesas!" Pura inconsciencia de esos que estudian carreras señalizadas como "sin salida".

El caso es que la broma se había vuelto realidad, y llevaba allí toda la santa tarde dominical, de confesor de los más íntimos deseos consumistas y los más veniales pecados de un mocoso tras otro. Él, por aquello de no sembrar desilusión infantil, iba preparando a los chavales cuando la petición tenía pinta de poder no cumplirse: "¡Las consolas pesan mucho y los camellos no pueden traer para todos los niños! ¡A los Sus Majestades no les gusta regalar coches de verdad porque los pequeños no tenéis carné para conducir!...

Entonces surgió aquella querubina de anuncio: rubia, mofletuda y resuelta. Abandonó el refugio de las faldas de su mamá, se encaminó con paso firme hasta él y se le subió a las rodillas con sorprendente agilidad. Alzó el rostro y le presentó un precioso par de ojos azul paraíso y una sonrisa de mellada perfección.

-¡Hola, cartero, real! Me llamo Sarita y quiero una videoconsola con los juegos de la Barbie, una televisión de tres dimensiones con los videos de la Barbie, una casa para mis Barbies y el coche de la Barbie.

-¡Bueno, bueno, pequeña, no sé si los camellos de los Reyes Magos van a poder con todo eso! Ten en cuenta que Sus Majestades tienen que traer juguetes para todos los niños del mundo...

La niña se quedó un momento pensativa.

-¿Pero tú conoces a los Reyes de verdad y hablas con ellos?

-¡Por supuesto que sí, pequeña!

La niña asintió con una sonrisa y le hizo un gesto para que aproximara la cabeza hacia ella. Le acercó la boquita al oído y le susurró:

"Vamos a hacer una cosa: yo convenzo a mi mamá para que te la chupe en el baño del centro comercial, y tú convences a los Reyes Magos para que hagan sitio en los camellos para todo lo mío, ¿trato hecho?"

martes 23 de noviembre de 2010

Las "Montañas Rusas", en origen, eran (más o menos) montañas rusas.

Las "montañas rusas" a mí no me dan miedo, me dan pánico. De hecho, se puede decir que mi mayor locura de adolescencia fue montarme en un par de ellas. Lo cierto es que no recuerdo nada. Solo tener los cabeza cerrada y los ojos mareados.

Y tanto masoquismo de atracciones nació en la Rusia del siglo XVII, cuando alguien decidió crear unos inmensos toboganes de madera (de más de 20 metros de alto) con una capa de hielo en la superficie, por los que la gente se podía lanzar en trineo. Poco a poco, la cosa se hizo tan popular que al siglo siguiente incluso Catalina "la Grande" mandó que le construyeran uno en su residencia privada.

La idea pasó al oeste de Europa, pero, claro, allí lo del hielo al aire libre es más complicado, por lo que se decidió recurrir a cochecitos anclados sobre raíles. En el París de 1817 uno ya podía de disfrutar de "Las Montañas Rusas de Belleville" o "El Paseo Aéreo", y en 1854 -gracias al avance en el estudio de las fuerzas centrífugas- apareció en los Jardines Frascatti de París la primera montaña rusa en la que se daba un giro vertical completo, en una circunferencia de cuatro metros de diámetro.

La primera montaña rusa de los Estados Unidos fue un perfecto ejemplo de "reciclaje industrial". En el estado de Pensilvania, un tren llamado "Mauch Chunk Switchback Railway", que se usaba para transportar carbón desde la cima de una montaña hasta el suelo, cambió mineral por humanos a mediados del siglo XIX. Fue un éxito inmediato, y la atracción -un bonito paseo panorámico pendiente abajo de 14 kilómetros de longitud y media hora de duración- llegó a tener 35.000 visitantes anuales antes de que se cerrara definitivamente en 1938.

Con la llegada del siglo XX y los avances de la ciencia y la tecnología, las montañas rusas -fieles al ideal olímpico- se volvieron más rápidas, más altas y más fuertes, (y más seguras).

Pero yo, de todos modos, creo que no me vuelvo a montar en una.

El origen de todo, las "montañas rusas" de la Rusia del siglo XVII.

lunes 22 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (y 10).

Jacinto, el chofer del señor Romera, no estaba allí para celebrar la inauguración de la nueva fábrica. Jacinto se había despedido unos días antes y se había largado del pueblo junto con su mujer. "¡Patán desagradecido!", eso le llamó Romera al enterarse de la noticia.

Jacinto se había convertido en el "hombre para todo" del señor Romera. Además de conducirle el Mercedes, lo habían destinado a ejercer de vigilante nocturno de las obras de la flamante fábrica. Más horas, mismo sueldo. Lo tomas o lo dejas.

Fue durante una de esas noches tan largas y tan solitarias que aquella monjita se presentó de improviso. "¿Le importa que le haga compañía?" Al contrario. A esa noche la siguió la siguiente, y a ésa la de después. Poco a poco, la monjita se fue ganando la confianza de Jacinto. Hasta que llegó el día en que Sor Camino juzgó que la tierra ya estaba preparada para sembrarle su plan.

Las monjas son monjitas pero no imbéciles. Tienen por costumbre mantener la boca cerrada, los oídos abiertos y el entendimiento muy despierto. Fue de este modo que Sor Camino también se había enterado de lo del cuadro durante aquella cena. (¿Quién iba a sospechar una religiosa de aspecto tan inofensivo? Unos industriales medio borrachos no, desde luego).

El plan era sencillo y arriesgado, y a Sor Camino le había costado decidirse, pero sentía que tenía que hacerlo. Después de todo, "los caminos del Señor son inescrutables". Dedicarían las noches a buscar lo mismo que los otros buscaban durante el día. A ver quién ganaba. Y si ganaban ellos dos, a medias. La monja ya había encontrado un posible comprador para el cuadro (las religiosas tienen contactos hasta en el infierno): Un riquísimo coleccionista francés obsesionado con Francisco de Goya.

Y ganaron la monja y el guarda.

En la carta que Espinosa tenía en sus manos, Jacinto explicaba todo lo que había pasado, adjuntando una foto de la pintura. Era su pequeña gran venganza personal contra todos esos a los que él consideraba "gentuza con corbata".

El cuadro lo habían vendido por cinco millones de euros (en terminos relativos, una auténtica ganga), de los que él se había conformado con dos. Para que aprendan todas esas fieras sedientas de billetes. Se marchaba con ellos fuera de España y confiaba que le permitieran no tener que volver a llamar contra su voluntad "señor" a nadie.

En lo referente a la Sor Camino, nadie hizo muchas preguntas cuando colgó los hábitos. Una simple monja de infantería que se va. Tomó los tres millones de euros y se marchó a Sudamérica con ellos. Los puso a trabajar para el Bien y la Justicia. Muy sabia inversión.

domingo 21 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (9).

A veces se gana, a veces se pierde (y a veces se empata), pero aquello sin duda había sido una goleada. La inauguración de la flamante y supermoderna fábrica de "Lácteos Romera" marcó el final, la rendición. Habían estado meses y meses removiendo tierra, cada palmo posible, y no habían encontrado más que latas y desilusión. Estaba claro que el fraile aquel no tenía sentido de la orientación o era un fantasioso de cuidado, o quizás un poco de ambas cosas.

Lo peor de todo había sido aguantar al maldito paleto de los huevos y sus aires de grandeza. ¡Le iba a vender quesos hasta a los holandeses! En fin, paciencia. Después de todo, la pasta que le habían sacado por la reforma no era tan mal premio de consolación...Aunque, claro estaba, no era un Goya.

Todo esto se le pasaba por la cabeza a Espinosa mientras Azarías Romera soltaba su discurso prefabricado ante las autoridades locales, el todo Garborsa y los empleados. Que, por cierto, Espinosa conocía a niños de primaria que se había ganado una bronca de la señorita por leer mejor. ¡Vaya tela, y eso que se había pasado toda la tarde anterior ensayando! Lectura trompicada en estado puro. Se notaba que don Azarías no era muy dado a los libros. Esos no daban ni fama ni fortuna...¡Menos mal, ya ha terminado!

-¡Bravo, bravo, muy bien, Azarías! ¡Deberías meterte en política!

-¿Tú crees?

-¡Firmemente! ¡Un hombre con tu capacidad de gestión y tu don para la oratoria es lo que le hace falta a este país para enderezarlo!

¡Qué gran idea! Si conseguían meter a ese pelele en un puesto de poder, se iban a hacer realmente de oro.

-Señor Espinosa.

-¡No me interrumpa!, ¿no ve que estoy hablando con el señor Romera?

-Es una carta que ha llegado esta mañana a la oficina. El señor Palomero me ha dicho que se la entregue con urgencia.

¿Qué querría ahora Palomero? Espinosa tomo el sobre y sacó la carta. Iba acompañada de una fotografía. Durante unos segundos, Espinosa se quedó mudo (hecho inaudito) y se le empezó a poner color de mareo oscuro en el rostro.

-¿Está bien, señor Espinosa?

-¡Será cabronazo malparido!-quiso gritar, aunque solo logró un balbuceo.

sábado 20 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (8).

Pero ni se le ocurra sentir pena o lástima por el señor Azarías, que su mujer, lejos de adelantarse en el marcador del partido de las infidelidades, tan solo había marcado el gol del honor. El mismo Azarías así lo confirmo en achispada confidencia bien entrada la hora de los copazos, que siempre es la hora de la verdad.

-¡Yo soy muy macho, Alvarito! Mi mujer, una santa, pero no me da lo que yo necesito. Putero, yo he sido como el que más y, lo sigo siendo, pero ahora además, me he enamorado. ¡Enamorado, a mis años! Sarita, se llama. Trabaja en la fábrica, una trabajadora ejemplar, ¡y con una tetas!

-¿Y por qué no te separas, Azarías?

-¡De eso nada, que yo soy un señor respetable, y los señores respetables no hacemos esas cosas!

 Espinosa, sobrio gracias a su más hábil gestión de los destilados, se limitó a sonreír mientras anotaba en su agenda: "Enviar a Ortigosa visita fábrica paleto. Sarita". Espinosa es un pedazo de cabrón.

El propio Ortigosa, terminada la faena en aquel sarao, se había marchado a casa en su coche particular. Con el se había llevado a Sor Camino. Pero no piense mal, Ortigosa es un muchacho que sabe cuáles son los límites que no debe atravesar.

-Sabe, hermana, yo a ustedes las monjas las admiro mucho. Me parecen las personas menos egoístas del mundo. Siempre ayudando al prójimo en vez irse de vacaciones a la playa y todo eso.

-Es nuestra vocación, ayudar a los demás. ¡Es la mayor plenitud, la mayor felicidad posible! Toparse con la necesidad, y dar consuelo a los que la sufren. Ver el gesto agradecido del que ve su carencia satisfecha. ¿Usted sabe lo que es eso?

-Bueno...Puede que me haga una idea, hermana.

Azarías y señora se fueron algo más tarde. Al señor hubo que ayudarlo a entrar en el coche, de la pesada carga de destilados que llevaba sobre los hombros (tan pesada era, que hasta le pegó un abrazo fraternal a su chofer). Se iba el señor como el hombre más feliz y satisfecho del mundo, pues la velada había resultado todo un éxito.

Sin duda lo había sido, si uno exceptuaba que había caído en una trampa para llevarse de sus terrenos un cuadro de incalculable valor, le habían encajado una reforma cara e innecesaria para su fábrica y su mujer le había sido infiel con el miembro viril más viril a ese lado del Pisuerga.

viernes 19 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (7).

La señora de García-Borcigueitia a duras penas pudo reprimir el grito de indignación y dolor. ¡Los pies del paleto sobre su mesa de caoba del salón principal! ¡Y encima el tarado de su marido también los había puesto! ¿Estaba tonto o qué?

Azarías, con el puro en la boca y la copa en la mano, fanfarroneaba satisfecho:

-¡Tenemos que echarnos un tenis yo y tú, Alvarito! O un golf, o lo que te salga de los cojones. ¡A todo te voy a humillar igual!

Más carcajadas falsas. Más inquietud entre los peces gordos de Garborsa. Las noticias vuelan, pero los cotilleos van en cohete y cada vez más se estaban enterando de lo del cuadro de Goya. Nervios, emoción, incertidumbre y conjeturas sobre lo que iban a hacer con tan valiosa obra de arte...García-Borcigueitia, en cambio, seguía sin estar al tanto. García-Borcigueitia nunca se enteraba de nada.

Y a todo esto, la señora del señor -señor- Azarías Romera en el cuarto de baño de señoras. Con el vivo de Jaimito Ortigosa. Ella no esperaba pasárselo tan bien en la fiesta. Ni de lejos. Él se tomaba todo aquello como una especie de voluntariado, como una generosa entrega de su virilidad desbocada a las mujeres necesitadas de toda España. En resumen, que "La Portentosa de Ortigosa" -como era popularmente conocida- era un servicio público.

Terminada la faena, ella salió primero, disimulando muy mal disimulado (la falta de costumbre), se arregló el pelo en el espejo y abandonó el lavabo silbando una alegre tonadilla.

Y mientras, el recién coronado con astas sin hache estaba demasiado ocupado como para percatarse de que su esposa tardaba mucho en volver del baño. Seguramente, porque ni siquiera se había dado cuenta de que había ido. Él seguía presumiendo de su revés atalonado en la mesa de caoba

Pero la señora de la señora de García-Borcigueitia ya no estaba allí para indignarse. Cuando se había cruzado con la de Romera a la puerta del baño, se habían saludado cortésmente.

Sí, Ortigosa es mucho Ortigosa, muchísimo. Como acertadamente había señalado Espinosa, la única que se le iba a escapar con vida aquella velada era la monjita. Y mejor no retarle.

Para señora de García-Borcigueitia no era su primera (ni su segunda) experiencia con "La Portentosa de Ortigosa" y, con toda seguridad, tampoca sería la última. Como ya dije, García-Borcigueitia nunca se enteraba de nada.

La señora de García-Borcigueitia a duras penas pudo reprimir el grito, pero esta vez no era precisamente de indignación y dolor.

jueves 18 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (6).

Con el pescado se iba a echar el anzuelo.

-Oye, Azarías, ¿tú has pensado en renovar la fábrica? ¡Modernización de maquinaria, optimización de la producción, reforma de las instalaciones...!

-Y la consiguiente regulación del personal, Alvarito.

-¡Eso es: producir más, gastar menos en sueldos!

-¿Pero, cariño, eso no significaría mandar a gente al paro?

-¡Bueno, pues que monten una empresa como la mía y se jueguen los duros como yo! Además, la hermana y sus hermanas están ahí para socorrerles con sus necesidades básicas, ¿verdad que sí, hermana?

-Nosotras siempre estamos ayudando a los más necesitados.

-¡Muy bien, hermana, diga que sí! ¡Cómo las admiro a ustedes las monjitas! ¿Ves, cariño? Ya hay organizaciones de caridad para ayudar a la gente, pero lo mío es una empresa, que está para que yo gane dinero y te pague a ti los caprichitos. Y, por favor, no hables de estos temas, que tú no entiendes.

-¡Bien dicho, Azarías!

-Lo que yo siempre digo: igualdad entre hombre y mujer, desde luego que sí, ¡pero cada cual en su sitio!

-¡Bravo, tú debiste de ser un líder en la escuela!

-No, más bien era un cabronazo en la sombra.

La señora de Romera se calló con la docilidad acostumbrada.

-Su marido ha estado un poco brusco.

Era Jaime Ortigosa, joven y prometedor ejecutivo de Garborsa sentado junto a la señora de Romera.

-Bueno, él es así, tiene sus cosas...

-¿Me permite que la tutee? ¡Debemos ser de la misma edad más o menos!

Mentira, Ortigosa era 17 años más joven.

-Bueno...

-¡Hecho entonces, Azarías! En Garborsa nos encargamos de todo, ¡y a precio de amigo! El lunes a primera hora se pasa Espinosa por allí y comenzamos el estudio de la reforma y optimización integral de tu fábrica.

La mesa en pleno estalló en un sonoro aplauso, no tanto por el negocio recién apalabrado como para aplaudir lo bien que estaba el jefe haciendo toda esa comedia. En pleno jolgorio, Palomero se giró hacia Espinosa y le susurró:

-¡Joder, macho, eres un genio! No solo nos vamos a llevar un Goya en las propias narices del pueblerino, sino que encima le vamos a colocar una reforma de las gordas.

miércoles 17 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (5).

Palomero y Espinosa no podían más. Uno se moría de ganas de escucharlo y el otro de ganas de contarlo.

-¿Tú has oído hablar de "La Maja del Francés"?

-¿La qué?

-¡"La Maja del Francés", famosísima en toda Castilla, hombre! Según una leyenda urbana rural, Pepe Botella, fascinado por las dos majas de Goya, le había encargado que pintara una tercera, tan solo cubierta por la bandera de Francia. En su huida, Botella había encomendado a un pelotón de soldados de su entera confianza que sacaran a la pintura del país, pero la pista de obra y hombres se había perdido en algún lugar de la ancha Castilla. La inmensa mayoría de los historiadores del arte considera que lo de la pintura es solo una pintoresca trola, pero nosotros, gracias a la bendita casualidad, estamos en condiciones de suponer lo contrario.

-¿Y eso?

-Durante las obra de una iglesia en ruinas que vamos a convertir en lujosa casa rural, encontramos enterrados unos papeles que resultaron ser las memorias de un fraile. Tienen poco valor histórico y nulo literario, ya sabes que los malos escritores suelen ser farragosos y engolados, pero hay un detalle capital: afirma que administró los últimos sacramentos a unos soldados franceses que iban a fusilar y que uno le dijo: "Si la Maja no es de su Majestad, no será de nadie. Vivirá para siempre enterrada en las tierras donde nos capturaron". Por curiosidad, preguntó a uno de los guerrilleros dónde habían trincado a los gachós, pero no dijo nada más y ni osó buscar en esas tierras, porque le parecía violar la última voluntad del reo. No obstante, detalla la situación del lugar en cuestión, porque lo contrario le parece también una traición a la historia, y por si hay alguien con menos escrúpulos que quiera escarbar.

-O sea, nosotros.

-Exacto.

-Y en lugar en cuestión es...

-...El actual emplazamiento de la fábrica láctea de nuestro dicharachero paleto.

martes 16 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (4).

-¡Cóño, un cura!

-Sí, Azarías, vamos a aprovechar la cena para hacer entrega al Padre Corraleda de un cheque para sus obras sociales. Lo hacemos todos los años, recuerda que somos unos empresarios con corazón.

-¡Exacto, de piedra pero corazón al fin y al cabo!

-¡Ja, ja, ja, qué ocurrente eres, macho! Mira, viene acompañado de una monjita. Antes veían dos o tres, debe ser la crisis. Después de todo, nosotros también le vamos a dar menos que otros años...¡Padre, cuando pueda...!

-Dime, Álvaro.

-Les presento: Azarías Romera, empresario lácteo, Padre Francisco Corraleda, agustino recoleto.

-¡Es un honor, Padre!

-Muy bien, muy bien...Oye, Álvaro, ¿no me podéis dar el cheque ahora y me voy? Es que mañana tengo que salir de viaje muy temprano.

-¿Cómo no, Padre? ¡A ver, señores, que vamos a proceder a la entrega de nuestro generoso donativo para las obras del Padre Corraleda! ¡Todos aquí! Fotógrafo, ¿dónde está el fotógrafo?

-Yo, a tu lado en la foto, Alvarito.

-¿Pero tú has contribuido?

-No, pero luego te doy lo que sea.

-De acuerdo.

-Oye, ¿y la foto para qué es?

-Para la Memoria Anual Corporativa. La solemos poner en las primeras páginas: "Garborsa, siempre con los más necesitados". Tenemos que luchar contra la pobreza, Azarías: los pobres no pueden comprar nuestros productos. Además, estas cosas dan imagen, ¿sabes?

-Perdón, ¿yo, donde me pongo?

-Aquí, en el centro, hermana, junto al Padre. Recogiendo también el cheque. Mire, le presento a don Azarías Romera, industrial. Eh, perdón, no recuerdo su nombre, hermana.

-Sor Camino Rivas.

-Tanto gusto.

-¿Bueno, hacemos la foto o no?

-Ya mismo, Padre. Un segundito y se va usted.

-Sí, Padre, ¡un instante para la instantánea!

-¡Qué ocurrente, Azarías!

-Gracias, Alvarito.

-Bueno, nos vamos.

-¿Sor Camino también sale de viaje mañana?

-No, solo me voy yo, Álvaro.

-Entonces, ¿por qué no se queda?

-No sé, no sé, don Álvaro.

-¡No lo piense más, sor Camino, usted se queda a cenar con nosotros!

-¿A qué hora tiene que estar de vuelta en el convento?

-Hasta mañana por la mañana a primera hora no tengo obligaciones allí, don Azarías.

-¡Anda, pase pernocta...! ¡Como en la mili!

lunes 15 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (3).

-¡Alvarito, buenas noches, amigo!

Apretón de manos, firme y viril, acompañado de cachetitos en la cara.

-A sus pies, señora.

Sin duda, a intentar ser educado nadie le ganaba a Azarías. En cambio, a conseguir ser adecuado, muchos. Su señora fue notablemente más discreta.

Los García-Borcigueitia, a hacer de tripas corazón.

-Pasa, pasa, Azarías. El resto están en la sala, tomando el aperitivo.

(-¿Te has fijado, Gabina? ¡Ha salido a recibirnos, y eso no lo hace con cualquiera!)-
Susurró Azarías a su mujer.

El "resto" eran un selecto ramillete de peces gordos de Garborsa -con Espinosa a la cabeza-, cuidadosamente aleccionados para tejer con sus zalamerías la tela de araña en que iba a caer preso el infeliz de Azarías. En palabras textuales del propio Espinosa: "A este hay que chuparle la vanidad bien chupada".

-¡Hombres, Azarías, ya te echábamos de menos, joder!

-¡Azarías, coño, que ya me he enterado que no paras de ganar duros con tu empresa! ¡Deja algo para los demás, cabronazo!

Inmerso en las embriagadoras aguas de aquella almibarada piscina de halagos, Azarías no fue capaz de percatarse de lo sospechoso que resultaba tanto peloteo de parte de unos sujetos que, hasta hacía poco más de un mes, lo habían ignorado por completo. Él lo achacaba a la admiración que despertaba lo bien que iba su empresa. Inocente.

-Alvarito, ¿con quién hay que acostarse aquí para que te pongan una cervecita?

Todo el gallinero de lameculos río a coro la gracieta, al tiempo que García-Borcigueitia indicaba con un gesto a un empleado de servicio que cumpliera la orden.

(-¡Joder, no sé qué le queremos sacar a éste, pero cuando García-Borcigueitia le consiente tanto Alvarito -con la mala leche que se le pone cuando le llaman así-, algo bien gordo debe ser!)

Susurro un pez gordo a otro de su acuario.

domingo 14 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (2).

-¿Has mirado bien cómo llegar a la urbanización, Jacinto?

-Por supuesto, como el señor me ordenó. Calculo que tardaremos poco más de una hora.

-Pues tira, y ve por la radial, que es más directa y un sábado a estas horas seguro que no hay casi tráfico.

-Como mande el señor.

A Jacinto todo aquello le repateaba en los más básico del estómago. ¿Acaso "el señor" pensaba que él no se sabía lo de la radial? "¡El señor!", ¡pero si sus padres habían trabajado en la misma cadena de montaje y ellos dos habían ido al mismo colegio! ¡Tan señor era uno como el otro! La única diferencia era que al "señor" últimamente le había empezado a ir bien con lo de los productos lácteos, y se había mudado a una vida de casa grande con servicio y Mercedes con chofer. Pero no era ningún secreto que tanto lujo no dejaba espacio para el ahorro.

"¡Cómo un día se agríen los quesos, se te va a acabar el señorío, Azarías", pensó Jacinto con un sonrisa de pura envidia española.

* * *

-Oye, y al pueblerino estirado ese de "Lácteos Romera", ¿para qué coño le hemos invitado? Porque su negocio no tiene un pimiento de interés.

Raimundo Espinosa, el cerebro que movía todos los hilos del grupo empresarial Garborsa -que Álvaro García-Borcigueitia había heredado de su padre-, sonrió ante la pregunta de Palomero, uno de sus más valiosos colaboradores.

-Tienes toda la razón, esa empresa no vale para nada, pero los terrenos donde tiene la fabricucha son de un tremendo interés para nosotros.

-Explícate.

-A su debido tiempo, Palomero.

sábado 13 de noviembre de 2010

La Cena de Don Álvaro (1).

-¡A ver qué tienen ahora que decir esos muertos de hambre!

Azarías José Romera se arregló satisfecho ante el espejo el nudo de su flamante corbata de seda.

-¡En primera división empresarial, mi lugar, ahí es donde estoy jugando!

Se puso su chaqueta a medida, la primera que le habían hecho en toda su vida.

-¡Sin complejos, con dos cojones como dos camiones, se acabó lo de "El Azarías"! ¡Señor Romera, Señor! -dijo recalcando la última ese- y cenando de invitado en casa del ilustrísimo y excelentísimo señor don Alvaro García-Borcigueitia Torrent.

A todo esto, su mujer se limitaba a asentir mecánicamente, mientras hacía frente a dos dudas que no paraban de torturarla: si aquel color de lápiz de labios pegaba con el vestido y si sus tobillos iban a ser capaces de soportar aquellos tacones tan elegantes y tan altos toda la velada.

* * *

La señora de García-Borcigueitia Torrent estaba mucho más hecha a las exigencias físicas de la gran gala. Sus preocupaciones eran otras:

-¿Es necesario que venga el paleto ese con la paleta de su mujer, Álvaro?

-Según Espinosa, no nos queda otra...Cosas de negocios.

-¡Qué fastidio tener que aguartarlos toda la noche!

-Querida, son los difíciles sacrificios que uno tiene que hacer por ganar dinero fácil.

-¡Pero si ya tenemos demasiado!

-Error, tenemos mucho. Nunca se tiene demasiado dinero. Tú limítate a ser amable y sonreír.

viernes 12 de noviembre de 2010

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: El Uno Por Cierto.

-¿Y qué les cuento?

-Lo que quieras, alguna de esas milongas que les sueltas a tus alumnos, el caso es tenerlos un rato entretenidos sin pensar en esa mierda.

No es difícil liar a José Luis Trestuestes para que hable en público, en el fondo le chifla. Ese día, un amiguete de nuevo cuño le había convencido para que fuera a charlar un rato con unos jóvenes con los que trabajaba en una asociación. Una asociación para intentar salir de la droga, droga de la de verdad: coca y caballo.

María Ascensión odiaba llamarse María Ascensión. "Chorbes", así se la conocía desde siempre (¡y pobre del que la llamara de la otra manera!) Así la conocían esos presuntos amigos del colegio con los que salía y entraba (y los amigos de fuera de esos amigos). Amigos de tres cursos más adelante, se entiende. "Chorbes" es muy precoz para todo.

¡Cielo santo!, ¿cuántos años tendrá? No más de veinte, y, sin embargo, parece que tuviera diez más. José Luis Trestuestes decidió hacer como si no la conociera, aunque nunca fue muy bueno disimulando. Lo haría lo mejor posible. Pero no hizo falta.

-Hola, profe.

-¿Qué tal, "Chorbes"?

-Ya ves...

¿Qué decir en una situación así? José Luis se encontraba incómodo como pocas veces en su vida.

-Sí.

-No me eches la charla, ¿vale? No hace falta. Me lo advertiste, no hice ni puto caso. Tú ganas, yo pierdo.

-Tranquila, que no estamos en el cole. De todos modos, ya ves para lo que ha servido tanta charla. Para nada, para que perdamos los dos.

-¿Sabes?, recuerdo como terminabas siempre: "La mayoría, haréis el loco y no pasará nada grave, pero un uno por ciento se arruinará la vida, quizás para siempre". Pues aquí me tienes, ese uno por cierto soy yo.

-No está todo perdido, que estés aquí ya es un paso importante. ¡Seguro que sales adelante!

"Chorbes" le clavó la mirada, como quién amenaza con una navaja en la garganta. Sus ojos seguían siendo del verde del mar, pero ahora estaban contaminados por unas ojeras oscuras como el petróleo.

-Sabes que nunca tuve fuerza de voluntad...

-¡No te rindas!

"Chorbes" asintió. Era el mismo gesto que solía hacer unos años atrás cuando José Luis le animaba cada viernes a que hiciera los deberes.

Los que jamás presentó ningún lunes.

jueves 11 de noviembre de 2010

Memoria Histórica a la Inglesa.

Cualquier angloparlante medianamente culto le recitará de memoria el comienzo de la obra "Ricardo III" de William Shakespeare:

"Now is the Winter of our discontent made glorious Summer by this sun of York". (Ahora el invierno de nuestro descontento se vuelve radiente verano por este sol de York).

Las palabras las pronuncia el propio Ricardo III (en ese momento, tan solo Duque de Gloucester) y son el comienzo de un discurso en el que anuncia tanto su resentimiento como su plan de conspirar para hacerse con el trono de Inglaterra, cosa que logrará tras derramar sangre "a punta pala".

Porque Ricardo III era malo, malísimo -además de tener un aspecto físico repulsivo-, como ese mismo angloparlante tan leído oportunamente le confirmará.

¿O no?

Resulta que Ricardo III fue destronado por Enrique VII, padre de Enrique VIII y abuelo de Isabel I en la Batalla de Bosworth (1485, la última en que murió un rey inglés). Lógicamente, todos los historiadores de la época (al menos, los que gustaban de conservar la cabeza sobre los hombros) tenían especial cuidado en pintar al papá-abuelo de los monarcas como al salvador de la patria y a su enemigo Ricardo como a un canalla al que había que apartar del poder.

William Shakespeare se subió al carro y delineó a uno de los personajes más crueles y maquiavélicos (pero, curiosamente, también más inquietantemente seductores) de la Literatura. Y la gente tomó por verdad universal las palabras de Will. Conclusión: Ricardo III es sinónimo de maldad absoluta en el mundo anglosajón.

Fue entonces cuando surgió un colectivo de personas con ganas de revisar las biografía de Ricardo y hacer un poco de justicia, ya que no hay constancia histórica documentada de la presunta maldad del monarca. Estas personas fundaron la "Richard III Society", dedicada a luchar por la memoria de este rey. Dice de ella su principal protector, el actual Duque de Gloucester: "El propósito y la fortaleza de la 'Richard III Society' derivan de la creencia de que la verdad es más poderosa que las mentiras -la fe en que incluso después de todos estos siglos la verdad es importante. Es una prueba de nuestro sentido de los valores civilizados que pensemos que merece la pena pelear por algo tan esotérico y frágil como la reputación".

La sociedad cuenta con más 3.500 miembros en todo el mundo y está abierta a cualquiera que desee colaborar en la restauración de la imagen de Ricardo III de Inglaterra.

(Por cierto, ¿qué tendrán las guerras civiles, que, incluso 500 años después, todavía colean?)


No seré yo quien niegue que nadie interpretó a Ricardo III como Sir Laurence Olivier, pero tampoco puedo negar que tengo debilidad personal por la creación que Ron Cook hizó para la versión de la BBC.

miércoles 10 de noviembre de 2010

En in Futuro Muy Lejano y Muy Incómodo (Y, Seguramente, Inexistente).

-¿Le vas a hacer la Prueba al niño cuando nazca?

-¿Para qué? Es mejor no saber nada. Lo que sea, que tenga que ser a su tiempo.

-Deberías haber tenido el niño por diseño genético, como hace todo el mundo.

-¡Sabes que a mí esas cosas no me gustan!

-Los hijos por coito natural son del pasado remoto, ¡una cosa del siglo XXI! Pero, allá tú...Mi hijo es guapo, simpático, inteligente y tiene garantizado enamorarse y ser correspondido a los 30 años, y que ninguna enfermedad amenazará su vida hasta los 200 años tope del reglamento de la Organización de Estados Mundiales Confederados.

-Y entonces, a la Cámara de Terminación Vital. ¡Yo prefiero vivir y morir como un ser humano, que es lo que soy!

-Pero, al menos, hazle la Prueba...¡Tiene derecho a saber cómo será su carácter y su salud! Así quizás pueda poner los medios para tener una existencia mejor...

-No, mi hijo vivirá cada día de su vida como un sorpresa y como un reto. ¡Me niego a comprarle una felicidad prefabricada!

-¡Eres un egoísta, poniendo al crío en tan serio riesgo de ser un infeliz!

-Así es la vida.

martes 9 de noviembre de 2010

Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Trapazas y Trapacerías.

Trapaza o Trapacería: Artificio engañoso e ilícito con que se perjudica y defrauda a alguien en alguna compra, venta o cambio. Fraude, engaño.

En el mismo instante en que un español se gana un duro honradamente, ya hay otro buscando la manera de sacárselo sin tanta honra.

Siempre por necesidad, que conste, pero lo malo es que -en estos tiempos que corren- hay mucha necesidad innecesaria. En otras palabras, que ya hay poco pícaro que se mete en trapaza para comer y mucho que lo hace porque sin su quincenita anual en Nueva York es que le falta el aire para respirar.

Trapaza oficial en forma de impuesto (acaso debería llamarse "imponido", de puro grosero que es) o ley (desleal); trapacería privada, encarnada en letra pequeño-diminuta en contratos, o publicidad estudiadamente engañosa (para engañar al consumidor y luego, si se tercia, a un juez).

Así pues, en este mar de pícaros, pillos y golfos con carrera, cargo y corbata, usen los vocablos "Trapaza" y "Trapacería", que son una precisa manera de llamar (o, al menos, intentarlo) a ciertas cosas que no tienen nombre.
 "¡Pues claro que el apartamento está a cinco minutos a pie de la playa, lo que pasa es que tienes que ir corriendo! Sin ir más lejos, se lo alquilé el mes pasado a un atleta etiope y él se hizo un día los 2 kilómetros que hay en 4:51"

lunes 8 de noviembre de 2010

La Universidad de España es Caña (y Botellón)

-Dicen que no.

-¿Cómo que no, Sama?

-Ya ves.

-¡Pero en qué país vivimos! ¿Se te ocurre un mayor atentado contra la Libertad que prohibir una barra libre al aire libre?

-Si es que estos del rectorado son unos fascistas.

-¿Y qué excusa ponen para prohibir "San Chuleta"?

-No sé. En el papel dice algo, pero yo no lo entiendo. Míralo tú, que vas para abogado.

-Bueno, Sama, no te pases,que todavía me quedan dos de tercero, medio cuarto y quinto entero.

-¡Pero si me sacas cuatro años y yo ya estoy en tercero!

-Ya. Mi padre dice que debo acabar con lo del cachondeo universitario, que ya voy teniendo una edad...Otro fascista.


-Sin duda.

-Oye, ¿cómo quieres que nos autoricen la fiesta si ponemos un nombre de broma en la solicitud?

-¿Cómo que de broma?

-"Samanta Zamorana Abriga". Es un nombre de coña, ¿no?

-No, soy yo.

-¿Tú, Sama? ¡No jorobes!

-¡No te rías, mamón!

-¡Si no me estoy riendo!

-¡Se te nota mazo!

-Perdona, pero es que tus padres...¿En qué estaban pensado?

-Ya, unos gilipollas. No me extrañan que se divorciaran.

-¡En fin, pues nada, lo hacemos sin permiso y cuando venga la policía, salimos cagando leches!

-No sé, no sé, es que para ti es muy fácil, ¡como eres del hijo del alcalde, a ti los anti-disturbios te pasan por al lado sin pegarte!

-¡Qué tonterías dices!

-¡Pero si la última vez hasta se les oía: "al de la gorra de Los Angeles Lakers no"!

-¡Tú también eres una enemiga de la Libertad y una fascista, Samanta Zamorana Abriga!

domingo 7 de noviembre de 2010

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): "El Sprinter".

El graciosillo anónimo y ocurrente encargado de poner los motes en los pueblos lo tuvo fácil con Sabino y su costumbre de ir a todas partes (despacio) en bicicleta.

"El Sprinter", así se le conoce. Pero a él le da igual, como otras muchas cosas.

Y, en cualquier caso, a lengua afilada y palabrotera no le gana nadie. Ni a corazón acogedor y comprensivo.

"El Sprinter" es puerto habitual de refugio para todas la señoritas graciarrieras (y no tanto) en tiempos de borrasca del amor difícil y desengañoso.

Primero les pone un café, luego las pone a parir y por último las aconseja. Pero siempre con mucho cariño y con mucha gracia.

"¡Hija, es que lo tuyo...!¡Para ya, que te ven tantos hombres desnuda, que te va a querer poner la Coca-Cola un anuncio en el mismísimo!"

"¡Ese novio que tienes, de acuerdo que es guapo a rabiar el jodío, pero más cabrones no los fabrican! Que yo comprendo que te da mucha alegría por abajo, pero para mí que no compensan con toda la pena que te da por arriba".

Son algunos de sus consejos más memorables.

"¿Cómo dices que han llamado al niño? ¡Qué hijos de la gran puta! ¡Mira, debió ser una apuesta: a que le pongo un nombre que sea todavía más feo que su cara! Era difícil, pero lo han conseguido. De todos modos, yo no sé cómo se puede bautizar con ese castigo perpetuo a la pobre criatura y dormir con la conciencia tranquila por las noches.

No deja títere con cabeza, "el Sprinter" es así.

sábado 6 de noviembre de 2010

Madres de Soacha. (Un Montón de Hechos y una Opinión Personal).

Soacha, Colombia. Fair Leonardo Porras Bernal, hijo de Luz Marina Bernal salió de casa un 8 Enero de 2008 y no volvió. Preocupante, dado que el joven de 26 años tenía la edad mental de un niño de segundo de primaria. Tras meses de búsqueda infructuosa, el 16 de septiembre a Marina le informan de que su hijo apareció muerto con impactos de bala en la cara. También le comunican que era un guerrillero y había sido abatido por el ejército en un enfrentamiento, dato confirmado porque el cadáver portaba una pistola en la mano derecha, extremidad de la que -por cierto- era paralítico. En resumen, un narcoterrorista con una edad mental que le impide conocer el valor de dinero, y que empuña un arma en una mano que no tiene fuerza.

Los ejecutores de Fair recibieron 85 dólares, es la tarifa habitual por cada guerrillero muerto en combate. Las organizaciones de derechos humanos documentan 3183 casos como este, personas secuestradas para darles muerte, a las que el ejército presenta como insurgentes a cambio de la recompensa. Se les conoce como "falsos positivos".

A día de hoy, ni una sola persona ha sido encarcelada en Colombia como responsable de estos asesinatos, y sólo 27 militares han sido destituidos. Uno de los de mayor graduación, el general Mario Montoya, pasó a ser embajador en la República Dominicana.

El 5 de Noviembre de 2010, ante la pregunta: "¿Quién es el responsable último de lo que ha ocurrido?", Luz Marina Bernal declaró en entrevista al programa "La Tarde" de "Canal 24 horas" de Radio Televisión Española: "Pues...Yo diría que en este caso tanto el presidente en ese momento Alvaro Uribe Vélez y el ministro Juan Manuel Santos -nuestro actual presidente-. Ellos sabían a ciencia cierta lo que estaba pasando a lo largo y ancho del país".

A finales del mes anterior (octubre de 2010), don Álvaro Uribe Vélez había sido distinguido con el II premio internacional “La puerta del recuerdo”, concedido por el Observatorio Internacional de Víctimas del Terrorismo de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, destinado a "reconocer públicamente el trabajo y el compromiso de personas e instituciones públicas o privadas en defensa de las víctimas del terrorismo, de su Memoria, Dignidad y Justicia".


Yo le habría dado el premio a Luz María y todas sus compañeras del colectivo "Madres de Soacha", a las que dedico esta entrada con todo mi respeto y admiración.

viernes 5 de noviembre de 2010

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Insultar.

Ángel Pérez Gosaga, alias "El Angeto" no era fácil de doblegar, y mucho menos cuando el que intenta hacerlo es el pobre Leopoldo.

-¡Vale, que sí, que no hace falta que sueltes la charla, que ya me he comido muchas y no sirven para nada!

-Mira, Ángel, tienes que reconocer que lo que has hecho está muy mal.

-¡Que ya te he dicho que no me des la charla, coño, échame a casa los días que me tengas que echar y déjame en paz!

-El castigo es lo de menos, de lo que quiero que te des cuenta es de que no se puede ir por ahí insultando a la gente, y menos a un profesor. Tenemos que respetarnos todos.

-¡Pues que me respete él a mí primero, joder! ¡Para una vez que estudio, le saco un cuatro en la recuperación y no me recupera! ¿Es o no es para cagarse en su puta madre?

-¡Pero eso no son formas, Ángel!

-Ya...¿Sabes donde aprendí yo a cagarme en la puta madre de la gente? ¡Me enseñaron mis padres, se lo decían justo antes de liarse a leches cuando yo era pequeño!

A veces, Leopoldo no sabe qué decir en ciertas situaciones. Daría lo que fuera por ser uno de esos expertos en Educación que saben cómo actuar en esos momentos.

¡Lastima que estén demasiado ocupados dando charlas y escribiendo libros como para usar todo su saber en las aulas!

jueves 4 de noviembre de 2010

Una Entre Un Millón para "Rouge" Perdeux (Epílogo).

Zack Jones se apresuró a atender a los medios congregados a pie de pista: "los grandes soñadores de América han resultado ser los grandes perdedores de América. Es muy triste que su millón de dólares haya volado, pero eso les pasa por acercarse a Charlty. La derrota es muy contagiosa, y creo que esta tarde ha quedado bien claro quién es el caballo ganador en las votaciones del próximo martes".

El Presidente Charlty no estuvo inmediatamente disponible para hacer ningún comentario. (Estaba ocupado manteniendo un encuentro informal con su equipo de campaña, que -en esencia- consistió en acordarse a voces de todas su familias).

En las elecciones, Zack Jones arrasó a su contrincante.

* * *

Los Valera tampoco quisieron hacer declaraciones al final de carrera, se limitaron a abandonar precipitadamente el hipódromo (aunque un periódico ofreció imágenes en exclusiva de lo que parecía una fuerte discusión al pie del helicóptero).

Durante un par de semanas, salieron -por separado- en diferentes programas de televisión -previo pago, se entiende- culpándose mutuamente de la funesta decisión y despotricando en general el uno del otro. Después, el país se cansó de ellos. Tras su divorcio, se repartieron las ganancias.

Almudena montó una agencia de contratación de servicio doméstico, con la que todavía se gana la vida razonablemente bien. Julián también tenía planes empresariales para su dinero, pero decidió organizar una pequeña celebración antes con algunos amigos. La cosa se les fue de las manos y, después de unos intensos días de cubatas y putas, casi toda la pasta había volado y tocó volver a trabajar de lo que fuera.

* * *

Bruce Granger fue contratado por una prestigiosa Organización No-Gubernamental de escala mundial. Sigue manteniendo discretas reuniones de negocios en coches con maletines de por medio, pero ahora es (casi siempre) por una causa noble.

* * *

La "256 Mafía" sigue jugando cada semana al "Mississippi Horseshoe Jackpot". No pierden la esperanza.

* * *

Después de su espectacular actuación, los propietarios de "One in a Million" decidieron probar suerte en pruebas de mayor categoria, y con la monta estelar de Rick Sánchez. Los resultaros fueron más que mediocres y, muy decepcionados, decidieron poner punto final a su carrera y lo vendieron por 3.000 dólares.

* * *

"Rouge" Perdeux llegó a su casa de vuelta del hipódromo. Se encontró a Alice cruzada de brazos delante del televisor. La pantalla estaba rota, con un buen agujero en el centro.

-¿Qué ha pasado?

-Fue cuando habló ese imbécil de "Jojo" y dijo que si hubieras sido tan valiente el resto de su carrera como lo habías sido hoy, habrías podido ser un jockey de los grandes. Me pilló con el mando en la mano y no lo pude evitar.

La frase era muy cruel, y "Rouge" sabía bien que aquel malnacido la había dicho para hacer daño. Sin duda, nada es tan doloroso como la pura verdad escupida a la cara.

-¡Muy bien hecho, cariño!

-Por cierto, cowboy, vino un tío muy raro y te dejó ese maletín con un montón de pasta. Lo que no dejó fue tarjeta.

"Rouge" sonrió. Los mafiosos honrados siempre cumplen sus sobornos.

-Es una cifra muy bonita...Creo que suficiente como para que decidas retirarte de una vez.

"Rouge" no podía estar más de acuerdo. Estaba bien harto de todo aquello.

Si visita Lake Charles (Luisiana), no deje de pasarse por "Rouge's, todo para el deporte y el ocio al aire libre". Si tiene suerte, podrá conocer al propietario en persona, escuchar alguna de sus viejas batallitas sobre carreras y llevarse una foto dedicada, (y si no, le atenderá Jackie, que es muy guapa y muy simpática).

"Rouge" y Alice fijaron su residencia a las afueras de Lake Charles. Se trata de una casa en mitad del campo, con cuadra incluida.

A veces, "Rouge" no puede dormir. Las malditas palabras de "Jojo" Stevens no paran de dar vueltas y vueltas por su pensamiento, como un espectro de la verdad obsesionado por martirizarlo. Entonces, sólo hay una cosa que puede hacer.

Le da un beso a Alice y le susurra: "ahora vuelvo". Se viste deprisa y baja a la cuadra. Allí, como si pudiera intuir el dolor de su amigo, "One in a Million" le espera despierto, dispuesto, ansioso. "Rouge" le pone la silla y salen juntos.

Galopando atronador por su Luisiana recién amanecida, "Rouge" Perdeux escapa de sus oscuros pensamientos tan llenos de angustia. Jamás lograrán alcanzarle, porque su caballo bonito es mucho más rápido que el Dolor.

Luego, jinete y montura regresan a casa, dando un paseo. Llegan empapados de sudor, de plenitud y de orgullo. En la puerta suele estar Alice, esperando con un ojo abierto y otro cerrado.

-¿Sabes, cariño?, si la vida es una carrera por ser feliz, creo que he ganado.

-¡No te conviene salir a galopar tan temprano, cowboy, te pones muy cursi!

miércoles 3 de noviembre de 2010

Una Entre Un Millón para "Rouge" Perdeux (20).

Al poco de terminar la carrera, cuando los caballos apenas habían comenzado a aminorar su velocidad, Mike West se acercó a "Rouge".

-¡Buena monta, mamón!

"Rouge" se limitó a sonreír y levantar el pulgar derecho. Eso de estar enfrentándote día tras día a los mismos es mortal de necesidad para los piques. Al fin y al cabo, ahora ganas tú, luego gano yo, y tan amigos.

En fin, había llegado el momento de saborear el triunfo -su gran triunfo-, al más puro estilo de los generales romanos. Giró a su montura 180 grados y se dispuso a iniciar su paseo triunfal delante de los graderíos abarrotados de histeria.

¿Eran aprensiones suyas o toda esa gente estaba muy fría? Quizás es que había idealizado en su imaginación aquel momento, pero le parecía que esos eran aplausos de compromiso y no el clamor que el desarrollo de la carrera le había prometido. Levantó el puño sonriente, pero aquello ni de lejos surtió el efecto deseado. En eso llegó el mozo, para coger al caballo y guiar al jinete hacía la sorprendente realidad:

-¿Se ha enterado? ¡Los Valera cogieron la pasta en el último instante, lo acaban de anunciar por la megafonía!

-¿Qué?

-Si, un pez gordo de la organización de apuestas les ofreció en privado 100 de los grandes justo antes de darse la salida, y a los Valera les entró el canguelo y aceptaron.

-¿Cómo 100? ¡Pero si esos tíos sólo ofrecen 25!

-Día especial, oferta especial.

-¡No fastidies! Entonces...

-Exacto, no hay millón para la parejita de soñadores, pero yo sí me he sacado un dinerillo con los 100 pavos que aposté por usted. Le debo una cerveza.

Ahora entendía. Todo aquel público se sentía decepcionado, traicionado incluso, por un par de soñadores que había vendido sus ilusiones por 100.000 monedas de oro. Pero, seguramente, para nadie era tan doloroso aquello como para "Rouge": porque no habían creído en él, porque sentía que se había jugado la vida para nada, porque le habían echado vinagre en su pequeña tartita de gloria.

Bajó de su montura envuelto en el mismo gélido manto de aplausos de cortesía.

Para Bruce Granger tampoco estaba siendo precisamente un rato agradable. Aquellos bastardos de la campaña de Zack Jones le habían hecho el truco. Él ya se había encargado de garantizar en secreto a los Valera que se les pagarían 50.000 pavos aunque perdieran, con el fin de asegurarse de que despreciaran la oferta de 25, con el fin de que mantuvieran el sueño vivo hasta el final. Pero no había contado con aquellos 100.000 de última hora, sin duda financiados por los tan generosos donantes de la campaña de Zack Jones. Parecía nuevo, y el presidente no quería novatos en su equipo.

En otras palabras, estaba virtualmente despedido.

martes 2 de noviembre de 2010

Una Entre Un Millón para "Rouge" Perdeux (19).

"One in a Million" explotó como si aquella carrera fuera una venganza personal contra los que le habían tachado de mediocre y entregado al castrador. Aceleró salvaje, tozudo, imparable, orgulloso, en un afán de demostrar que el valor verdadero anida en el corazón y no en los testículos.

"¡Bien, muchacho, eso es!...Un rival menos, otro, otro, otro mas..."

A la mitad de la curva, "One in a Million" ya era décimoprimero, entre el rugido de un público que tomaba como propia la remontada.

"¡Sigue, sigue! ¿Los oyes, muchacho? ¡Están chillando por nosotros! ¡Dale, dale, dale! Adiós, hasta la vista, ciao..."

A la entrada de la recta decisiva, "One in a Million" era octavo.

"¡Mierda puta, ahí están los cinco de cabeza, en filita, formado un muro! ¡Tienes que bordearlos para pasar! ¡A la derecha, a la derecha! ¿Qué hacéis ahí, mamones? ¡Fuera, fuera, no me cerréis!"

A 400 metros para terminar, "One in a Million" se encontraba enjaulado entre el pelotón de cabeza y dos caballos que galopaban a su lado. Su jinete movía la cabeza frenéticamente en busca de una solución que no parecía capaz de encontrar.

"Encajonado. ¡No me lo puedo creer, voy a perder por gilipollas, otra vez, otra vez! ¡"Rouge", el mierda, la caga para variar!"

300 metros para la meta. "One in a Million" no parecía tener solución. El público bramara angustiado, exigiendo la hazaña, pero su héroe de ocasión se mostraba cada vez más desesperado. Y ya se sabe que la desesperación lleva de cabeza a la locura.

"Hay un hueco por la izquierda, pero por ahí no cabe un caballo. Llevas toda su puta corriendo y sabes que no entras, "Rouge". ¡No entras!...¡A la mierda!¡Dale, muchacho, por la izquierda, por la izquierda!"

Quedando 200 metros para la línea, "One in a Million" ejecutó una maniobra imposible y se escurrió inverosímil por un hueco mínimo que había entre el grupo de cabeza y la valla de la pista. Las gradas reventaron de puro orgasmo deportivo.

"¡Abre los ojos, cobardica, que no estás en el suelo! ¿Cómo coño has pasado? ¡Da igual! ¡Primeros! ¡Venga, venga, niño, no te hundas, eh! ¡Aguanta, hijo, aguanta! ¿Qué es eso? ¿Quién es ese? ¿De donde ha salido? ¡No nos pasa, no nos pasa, no nos pasa...!

Los últimos 100 metros de la carrera los disputaron, cabeza con cabeza, "One in a Million" y "Enchilada", una yegua advenediza que no había sido invitada a la fiesta, pero que se había colado gracias a un primoroso y eléctrico remate. Un país entero contuvo la respiración.

Ojo contra los ojo, los dos caballos pugnaron por la victoria. Pero aquel día, a "One in a Million" se la había colado un león en la mirada, y acabó doblegando a su rival, no por ser más rápido, sino por ser psicológicamente más fuerte, por pura intimidación. Ya es sabido que los caballos son unos bichos muy inteligentes.

Nada más atravesar la meta, "Rouge" Perdeux, como una bomba de ansiedad, se puso a dar palmadas compulsivas a su montura, al tiempo que le chillaba, cautivo de un ataque de histeria: "¡Qué bueno eres, cabronazo, cabronazo, cabronazo!"

No era la celebración que había dibujado en su sus sueños, pero en ese momento daba igual.

lunes 1 de noviembre de 2010

Una Entre Un Millón para "Rouge" Perdeux (18).

"No hemos salido del todo mal. Tranquilo, ahora tienes que conservar la calma. Como los veteranos. Como lo que eres. ¡De algo tiene que servir llevar toda la vida montado en un jodido caballo!"

"¿Qué es ese ruido? Parece el público gritando. ¡Imposible, si estamos en la recta de enfrente, aquí nunca se oye nada! ¿Es posible que estén chillando tan fuerte que llegue tan lejos? Parece que sí. ¡La leche, toda esa gente esta loca!"

"Nada, nada, tú céntrate en la carrera, tranquilito, haciendo lo que te ha dicho Jock. Puede que no estés de acuerdo, pero no es carrera para tomar decisiones. Tú, a lo que te han mandado. La excusa perfecta cuando uno la caga: 'seguía órdenes'."

"Eso, eso  es...Por los palos, últimos pero pegados al grupo...Muy bien...Parece que el caballo marcha, se nota en la respiración. Cuando uno lleva tiempo en esto, aprende este tipo de cosas. Es como cuando un pediatra ausculta a un bebé: oye mil cosas que nadie más puede".

"La respiración de un caballo al galope, de las cosas más bellas del mundo. Es una pena que no se oiga por culpa de toda esa gente dando voces. Sí, las carreras de caballos se deberían correr en silencio".

"Pero no te despistes, no te despistes, "Rouge"...¡La curva, ahí está! Llegó la hora...En fin, bonito, ahora todo depende de ti".

"Rouge" Perdeux comenzó a bracear rítmicamente las riendas de su montura.