La magia caprichosa del cine siempre haciendo y deshaciendo anonimatos. En esa ocasión, el afortunado era Stan "Bambi" Myers, ex-piloto militar, ex-comandante de líneas aéreas, ex-director de aeropuerto internacional, y, en ese momento, jubilado en activo.
En efecto, fue el capricho de un director de megaproducciones de efectos especiales, palomitas y taquillazo lo que mudó a "Bambi" Myers de las breves referencias en los libros especializados de historia a las revistas y los programas de cine. "Hanoi Bambi" se llamaba la película y narraba las experiencias de Myers durante la Guerra de Vietnam (ya se sabe, lo de "basado en hechos reales" vende mucho). Podían haber elegido a cualquier otro piloto, pero al director le hizo gracia lo de "Bambi".
Y esa fue, precisamente, la primera pregunta que le hizo aquel periodista."Bambi", resignado, contó la anécdota por enésima vez:
-Fue durante unas prácticas de ataque a tierra al poco de unirme a mi primer escuadrón. En una pasada de ametrallamiento rasante, se suponía que tenía que dar en una diana que habían puesto, pero calculé mal y acribillé a un ciervo que se había colado en el campo de tiro...De inmediato, mi jefe de sección me puso el mote y se me quedó".
-¿Y no siente lástima por aquel pobre animal?
¿Dónde cojones le habían dado el título a aquel tipo? ¡Era la pregunta más gilipollas que le habían hecho en su vida!
-Me pasé nueve meses de mi vida liquidando a seres humanos casi a diario. Eso deja poco espacio para un bicho cornudo en el almacén de los remordimientos, ¿no cree?
-Pero entonces...Sí se arrepiente de haber matado a vietnamitas.
-No me siento orgulloso, pero ellos también me disparaban a mí, ¿sabe?
-Bueno, y, centrándonos en la película, ¿qué le ha parecido la interpretación que de usted hace Steve Pinkers?
-Pues que yo no era ni tan alto ni tan guapo, y que las filipinas con las que acostaba no estaban tan limpias ni me enamoré de ninguna de ellas.
-Entonces, ¿opina que la película no refleja de manera fidedigna cómo fue su experiencia volando desde un portaaviones en la guerra de Vietnam?
-No, no refleja, hijo. No había una preciosa musiquita de fondo mientras picábamos para bombardear, ni yo decía bravuconas frases para la historia en mitad de un combate aéreo, ni mi radarista era un tipo ingenioso que tenia deliciosas ocurrencias cuando nos lanzaban un misil...¡Lo único que había era un pringado de Topeka, Kansas que soñaba con volar y que, sin casi darse cuenta, se vio en el culo del mundo, empapado de sudor, con la boca seca y un miedo que le provocaba hasta arcadas, y que después de cada misión no podía dormir, porque intuía que había salido de una más, pero era probable que su suerte no durara mucho!
-O sea que...
-Que es cine, sólo cine. Ese es el problema, amigo, que nos creemos que la vida tiene que ser como una película. Y nunca lo es. Ni la guerra ni el amor son en realidad así de bonitos, con música de fondo y frases geniales. Son aburridos, vulgares y, a veces, muy dolorosos. Y no espere lo contrario.
-Pero, ¿usted no participó como asesor en la producción?
-¡Yo qué voy a participar! Me limité a firmar un contrato, que incluye conceder horribles entrevistas promocionales como ésta, y trincar la pasta. ¿Más preguntas?
-No, creo que no.
-Excelente, un placer, muchacho. Y hágame el favor, ahora a la salida le dice a Jones de producción que no me pase al siguiente periodista todavía, que tengo que ir al baño. ¡Tengo un estómago que aguanta mil piruetas, pero que sucumbe sin remedio al zumo de naranja!
"Bambi" Myers no terminaba de comprender el concepto "entrevista promocional", pero los jubilados se pueden permitir ese tipo de lujos.

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