Ventura y Valentín tenían previsto ir a por setas aquella mañana, pero como hacía malo, se metieron en un bar a arreglar el mundo.
-¡El problemas son los políticos!
-¡Sin duda!
-¡Y la corrupción!
-¡Que viene a ser lo mismo!
-¡Ahí, ahí!
-¡Oye!, ¿a que no tienes tu narices de hacer conmigo un partido político, pero por lo honrado?
-¿Me iba a quitar mucho tiempo?
-De momento, no; luego, en campaña electoral, algunas tardes y fines de semana; y, después, pues ya todas las mañanas, porque habrá que gobernar el país.
-¿Y fines de semana?
-Excepcionalmente, por cumbres mundiales y todo eso. ¡Pero se entra gratis al fútbol!
-¡Hombre, siendo así, acepto!
-¿Qué nombre le ponemos?
-A ver...¡El P.A.C.O! Partido Asambleario de la Cooperación Obrera.
-¡Joder, eso suena muy de izquierdas!
-Es verdad, que no hemos decidido lo del signo ideológico.
-¡Eso es lo de menos, si todos acaban siendo igual! Se ve sobre la marcha. Pero el nombre me gusta, lo único que se pronunciará "Pacó".
-¡Buena idea!
-Pues nada, acércame una servilleta, que vamos con lo de los estatutos.
-¿Valdrá ahí?
-¡Cómo, pero si hasta puede que la exhiban en un museo!
-Vale, ¿cómo empezamos?
-Deja que piense,...¡Joder, mira, ha abierto el cielo!
-¡Pues vamos a por setas, que todavía estamos a tiempo!
Y ahí, arrugada y sucia en el suelo de aquel bar, quedó la solución a todo los problemas de España, el mundo y la humanidad.
(Y, por cierto, aprovechando un descuido del camarero, aquellos dos pájaros se fueron sin pagar las consumiciones).
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