sábado 28 de febrero de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: El Director.

Un popular chiste entre el alumnado decía que un día el Papá de Roma se había presentado de improviso en aquel colegio con intención de entrevistarse con el director. Nerviosa, la secretaria comunicó con su jefe por linea interna.

-Hermano Director, su Santidad el Papá está aquí para verle.

-¿Tiene cita?

-No.

-Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Dile que estoy muy ocupado y dale hora para otro día.

-Pero...Hermano Director, es el Papa, el representante directo de Dios en la tierra.

-No te preocupes. Cuando Dios quiere algo de mí, me llama Él personalmente al móvil.

No podía haber más precisa semblanza de aquel hombre: chulo, directo y práctico. Aunque, quizás, era la única manera posible de dirigir un colegio.

Con esa misma claridad y autosuficiencia se dirigió al jovencito David Nieto a la hora de rematar la breve entrevista en que le comunicó que era el elegido para el puesto de profesor de Lengua de los dos primeros años de Secundaria:

"Estás lleno de ilusión y ganas, Nieto. Natural. Adminístralas con mucho tino, porque te tienen que durar cuarenta años. No esperes poder rellenar tu depósito en los pasillos de este colegio, porque no hay una gota. Muy al contrario, esos vampiros a los que llamamos alumnos se tiraran a por las venas de tu alma una y otra vez. Intenta que te claven los colmillos lo menos posible. Olvida todo lo que has visto, leído u oído sobre educación, en especial ese atajo de cursilerías sobre las recompensas morales o la belleza de los abrazos agradecidos y llorosos. De aquí sacarás solamente lo que cada mes tu banco te diga que has sacado. Mi secretaria te esperando fuera para rematar el papeleo. Bienvenido a este hospital psiquiátrico de educación secundaria".

viernes 27 de febrero de 2009

Frases que No Quedaron para la Historia (seguramente, porque no fueron pronunciadas. En cualquier caso, ella se lo pierde).

"¡Pues yo no sé cuál de todos estos insensatos que se ha levantado es Espartaco en realidad, pero le garantizo, señor centurión, que yo no lo soy!, Kovar Dhika, Apulia, 71 A.C.

"¿Como cuántos moros calculas que habrá?", Don Rodrigo, Guadalete, 711.

"¡Pardiez, se me olvida algo en este manuscrito y no sé qué es!", autor de "El Cantar del Mío Cid", Castilla, 1200.

"Curioso, me imaginaba la India un poco diferente", Gonzalo Pérez, San Salvador, 1492

"¡Leñe, yo creí que lo de que rodarían cabezas era metafórico!", Marques de Clemenceau, Paris, 1794.

"¡Pues invado Rusia y a hacer puñetas!", Napoleón Bonaparte, París, 1812.

"¡Qué huevos tenéis, leche! ¡Dejad de cantar, que venimos de perder Cuba, hombre!", Brigada Rogelio Trestuestes, embarcado en el Océano Atlántico, 1898.

"Señorita Mills, voy a leer las cotizaciones de la Bolsa. Vaya cerrando las ventanas por si acaso", John W. Pickershaw, Nueva York, 1929.

"¡Pues invado Rusia y a hacer puñetas!", Adolf Hitler, Berlín, 1940.

"¿De verdad os pensáis que la gente se va a tragar que esto es la luna?", Neil Armstrong, Paramount Studios, 1969.

jueves 26 de febrero de 2009

Érase un Hombre a una Radio Pegado (Don Carrusel Deportivo).

Hay un consejo básico y vital de necesidad que debo dar a todo espectador de fútbol novato u ocasional: evite las compañías con auriculares.

De lo contrario, su tarde-noche futbolística se verá convertida en un aluvión (que debe ser una judía muy grande) de datos, datos y más datos, absolutamente superfluos en su mayoría.

"Penalty en Soria", le susurrará al oído en deportiva confidencia o clamará para información de toda la grada. "Han expulsado a Morales en Las Palmas", "Gol de Makoná"...y así, un incesante goteo..."Gol en Soria" (debe ser el del penalty de antes).

También los hay polideportivos ("Va ganando Estudiantes de 11") o, incluso, de información en carretera: "2 kilómetros de retenciones en la A-6. Vas a ver ahora para volver a casa".

Lo dicho, que huya de estos señores (bienintencionados dentro de su pesadez, por demás) o, la mejor defensa es un buen ataque, llévese usted su propia radio.

"Descanso en Pucela".

miércoles 25 de febrero de 2009

Por fin, algo que realmente merece la pena aprender (al pie de la letra).

Es una de las secuelas que le quedan a uno de gustarle tanto los aviones, pero, para ser secuela, resulta de los más práctica. Me refiero a este alfabeto internacionalmente utilizado en aviación:

Alfa-Bravo-Charlie-Delta-Eco-Foxtrot-Golf-Hotel-India-Juliet-Kilo-Lima-Mike-November-Oscar-Papa-Quebec-Romeo-Sierra-Tango-Uniform-Victor-Whisky-Xray-Yankee-Zulu.

Apréndalo de memoria, y se evitará tirarse media hora para aquello del deletreo (ya sabe, el clásico "ge de...ehhh...espera, que es ahora todas las que me vienen son con jota, hija").

Anda que no presumo yo cuando "letraporletreo" mi apellido (porque aquí todo el mundo se declara bilingüe profundo, pero, cuando dices lo de "Jackson", el funcionario de turno -que, teóricamente, derrotó a toda oposición en la prueba de inglés- te sigue poniendo cara de reverenda madre de las teresianas intentando arreglar un ordenador portátil).

Se me fije cómo queda: Juliet-Alfa-Charlie-Kilo-Sierra-Oscar-November.

Acongoja, ¿verdad?

martes 24 de febrero de 2009

Promesas de Solemnidad.

Es una norma básica: nunca crea una solemne promesa. Porque mentir es tan sencillo como prometer, y prometer es tan sencillo como hablar.

Venga de quien venga, un marido cabrón o un salvador de la patria, nunca la crea.

Y, cuanto más solemne, menos la debe creer. Prometa o jure, sin importar en nombre de quién lo haga, por mucho que sea lo más sagrado o nuestros hijos.

No le crea, amigo; no le creas, amiga.

Porque no hay mentiroso que no reincida. Ni tampoco cruel malparido.

lunes 23 de febrero de 2009

Ojear contra Leer. (Los que han estado en muchos libros, pero sólo de paso).

Todo el mundo sabe que oír no es escuchar, o que tampoco mirar significa ver. Pero no se olvide de que hay una distinción similar entre ojear y leer.

Porque mucha gente presume de haberse leído libros que sólo ha ojeado. ¿Cree usted realmente que un profesor de literatura de secundaria puede afirmar, presa de un ataque agudo de ufanía, que "todos mis alumnos han leído 'El Quijote'"? Para el carro, Pinocho. Los más aplicados y responsables sin duda habrán recorrido la dura travesía de las palabras (el resto, te copió el trabajo de internet), pero de eso a enterarse de lo que pone -o sea, leer- va un trecho.

Pero no nos cebemos con los pobres adolescentes, que son legión y centuria los adultos que, tras pasar página con el reglamentario chupeteo dactilar, posan sus ojos como mariposillas curiosas en todas y cada una de las letras, para, terminado el párrafo, preguntarse alarmados: "¿Qué leche habrá querido decir este tío?"

En resumen, bastante señor mío, que menos ojear y más leer. Y si no puede con un libro, no se martirice, bátase en ignorante retirada y devuélvalo a la estantería, (como tantas veces yo hice y haré).

"'Sé que la senda de la virtud es muy estrecha, y el camino del vicio, ancho y espacioso; y sé que sus fines y paraderos son diferentes, porque el del vicio, dilatado y espacioso, acaba en muerte, y el de la virtud, angosto y trabajoso, acaba en vida, y no en vida que se acaba, sino en la que no tendrá fin.' ¡Carajo, qué lío, tú!"

domingo 22 de febrero de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: La Princesita de la Pasarela.

Dolores García Pacheco se llamaba la niña que se marcó unas pellas de las que hacen afición para ir a un casting de L'Oreal. Mintió cuando dijo que tenía 18 años, aunque pronto aprendió que en ese mundillo todas lo hacían. Hay una ley elemental de las Matemáticas de la Vanidad que dice que la edad de una modelo siempre tiende a 20 y pocos (hasta que resulta tan evidente que ya cumplió los 40 que no le queda más remedio que afirmar que tiene 32).

Fue en aquel casting donde conoció a su hada madrina, que de un toque de varita mágica la convirtió en Lola Pacheko, y le concedió su sueño de ser la Princesita de la Pasarela. Desfiló, desfiló y desfiló. También la hicieron fotos, y más fotos. Se aficionó a algunos vicios, se casó por el rito balinés con un ala-pivot de un equipo de baloncesto, y al mes se divorciaron por el rito de los juzgados de Plaza Castilla.

Pero de todo eso hace ya veinte años. La Princesa de las Pasarelas no sabía que, en realidad, el reino de la moda es una república bananera. La revolución llegó comandada por un puñado de mocosas con las tetas más arriba y las piernas más abajo.

Lola Pacheko intentó exiliarse en el mundo de la interpretación, pero tuvo que rendirse a la evidencia de que no se le entendía cuando hablaba. El dinero inagotable se agotó (o, mejor dicho, se lo agotaron unos cuantos chulos) y ahora ella trabaja de dependienta en la sección de complementos de unos céntricos almacenes y vive de alquiler con su hada madrina, que echa una mano a la economía doméstica aceptando encargos de costura y, de cuando en cuando, haciendo trucos de magia en fiestas infantiles.

sábado 21 de febrero de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Germán Torreón.

La principal habilidad que todo alumno debe dominar es dosificar su esfuerzo en relación directa con sus capacidades. En otras palabras, estudiar lo justo para aprobar.

Germán Torreón no era tonto, pero tampoco tan inteligente como él se creía (todo esto es más común que el pino común). Lo que también estaba diáfano era su condición de vago de nivel internacional. No hacía nada de nada, pero los suspensos no le preocupaban, porque él era muy listo y, en cuanto se pusiera un poquito, lo sacaba sin mayor dificultad. O eso se pensaba y decía él.

La entrevista en que el director en persona le comunicó a la familia Torreón en pleno que su nene no pasaba de curso habría inspirado una tragedia al mismísimo Sófocles: el padre invocaba a los mil abogados -reclamando fotocopia compulsada de todos los exámenes para someterlos al perito escrutinio de "amigos míos, profesionales de verdad de esto"-, la madre, por su parte, ametrallaba llantos y súplicas e imploraba clemencia para su niño con la desesperación de un reo en patíbulo. Las mujeres siempre han sido más listas que los hombres.

Germán, por su parte, analizaba la situación. No le preocupaban las consecuencias sociales de todo aquello, pues sus amiguetes promocionados seguían en el mismo piso, pero si le incomodaba haber presumido de que se había hecho con ocho asignaturas en una tarde. Debería mentir y afirmar que tampoco se lo había mirado aquella vez.

Rompió a llorar para reconocer un poco el terreno. Su madre le abrazó tiernamente y su padre le afirmaba categórico que no se preocupara.

Sí, muy mal se tenía que dar aquello para no sacar un ordenador nuevo del envite. Para "quitarse el mal sabor de boca de tener que repetir".

viernes 20 de febrero de 2009

Destierro de Mitos Literarios.

(Por si acaso o por si acESO).

Es absolutamente falso que...

...la Generación del 27 la integraran un grupo de amiguetes que se reunían en un autobús para escribir.

..."Los Episodios Nacionales" fueran más baratos que "Los Episodios de Importación".

...Juan Ramón Jiménez se inspirara en el nombre del grupo musical "Platero y tú" a la hora de escribir "Platero y yo".

...Baroja fuera 40 cortas de cuotro polos.

...San Chopanza esté en el santoral.

..."Cien Años de Soledad" se publicara en la revista "Hola" como homenaje a una señora muy centenaria y de muy alta sociedad.

..."La Canción del Pirata" proceda del "top manta".

...los poetas románticos fueran unos cursis románticos.

...los toros de Miura fuera de Mihura.

...algunas obras de William Shakespeare fueran realmente de Oscar Wilde.

Y lo que sí es cierto es que José de Echegaray ganó el Premio Nobel de Literatura. Aquí le tenemos en una cosa llamada "billete de mil pelas". Para que luego digan que la literatura está reñida con el dinero.

jueves 19 de febrero de 2009

Una Moral Doble con un Chorrito de Consumismo.

Todo está mu' caro, menos lo que yo fabrico, vendo u ofrezco. Ahí, ahí la gente no se da cuenta de que yo tengo muchos gastos, de que la gente no trabaja gratis, de que la calidad hay que pagarla.

Es el círculo vicioso del frutero que no coge un taxi porque ya la simple bajada de bandera le suena a "arriba las manos", pero que se encorajina cuando doña Flora le suelta a la cara que los limones están a precio de oro. En cambio, la misma doña Flora se indigna cuando la señora del taxista le regatea los diez euros por hora que cobra por la ración particular de inglés para Manolito (que es que no le entra porque a mi Manolito siempre se le han dado muy mal los idiomas, ¡qué le vamos a hacer! Además, que la profesora le tiene manía desde un día hace siete meses que ella puso algo mal en la pizarra y mi Manolito la corrigió, porque mi Manolito es muy listo, aunque no se le dan muy bien los idiomas...)

En resumen, que las cosas tienen su precio y hay que pagarlo. Y al que le guste regatear, que se compre un balón.

(¡Sí, y un jamón pa' ti! ¿Tú sabes lo que me querían cobrar el otro día en el Corte Inglés por un cacho de plástico que no era ni de reglamento?)

Para esto, en cambio, siempre hay dinero. La crisis me empezará a preocupar de verdad cuando empiecen a cerrar bares.

miércoles 18 de febrero de 2009

Gente Sin los Más Mínimos Escrúpulos.

Lo admito y lo confieso: soy muy asquerosito para eso del comer. Cuando estoy desgastando empaste, no me gusta que se hable de pipises, caquitas o territorios aledaños.

Comprendo que hay personas que, de pura costumbre, mencionan estos temas con la mayor naturalidad (al fin y al sargento, ¿qué más natural que las necesidades fisiológicas?) Pero uno, que ni es curtida mamá ni señorita de pérfidos renacuajos, como que no lleva muy bien eso de que se diga: "Pues Alvarito ha devuelto todo el desayuno sobre su pupitre", mientras uno está degustando un puré de incertidumbres de verdura (que son los que se sirven en los comedores escolares).

Y no, no me vale de desagravio y consuelo eso de "con perdón de la mesa". Si me apura, incluso es peor todavía.

Y aquí lo dejo, que me estoy poniendo hasta malo.

martes 17 de febrero de 2009

La Licuadora Educativa.

En realidad, nuestro sistema educativo se diferencia bien poquito de una licuadora. Le echamos de todo y le damos al botón, con la confianza de que las cuchillas harán su trabajo y nos saldrá un delicioso producto.

Cuando el niño nos sale fruta o verdura, estupendo. La maquina suena a música celestial (en la medida de las posibilidades de un pequeño electrodoméstico) y en poco tiempo nos sale un zumito o gazpacho de primera. A algunos hay que sazonarlos una pizca, pero nada más.

Cuando el niño nos sale carne, pescado o arroz, las cuchillas tienen que pelear más, pero, más o menos, obtenemos algo que se puede beber si le echamos un poco de azúcar o un mucho de sal.

El problema es que hay niños que son cocos o nueces. Con esos no hay nada que hacer. Las cuchillas pelean y pelean, pero no hay jugo que sacar y lo único que consiguen es mellarse el filo. Al vaso vacío le llaman los sesudos sociólogos "fracaso escolar". Una pena que se olviden de que los frutos secos también están bien buenos cuando uno les quita la dura cáscara.

Así que, flamante papá o mamá, cruce los dedos para que el chaval les salga naranjito. (Por mucho que esté cada vez más claro que nuestra sociedad está produciendo más zumo del que puede beber).

En otras palabras, que no tenemos un sistema educativo, sino una máquina de hacer estudiantes de primero de carrera. Craso error, señores.

lunes 16 de febrero de 2009

Las 10 Diferencias Esenciales entre un Forofo del Fútbol y un Fan del Basket.

1-El futbolero protesta con la fórmula "¡Ha sido X, pedazo de Y!", el baskero pone cara de sorprendida indignación y reproduce el gesto arbitral de la infracción que reclama.

2-El baskero tiene el tic nervioso de mirar constantemente al marcador (para consultar el resultado, tiempo que queda de cuarto, cuántas faltas lleva cada equipo y cada jugador, cuánto resta de posesión...), el futbolero mira de reojo su reloj cada cuarto de hora.

3-El futbolero ha disfrutado de varios de los mejores jugadores de la historia en directo, el baskero se tuvo que conformar con verlos por la tele.

4-El futbolero puede increpar a los jugadores de su equipo sin tener que mirar para arriba, el baskero -por contra- se tiene que poner de puntillas (y, de paso, se juega el tipo).

5-El baskero se puede ir a hacer pis en mitad del partido sin correr el riesgo de perderse lo único que ha merecido la pena de toda la tarde.

6-El baskero no precisa de chubasquero. Aunque, en contrapartida, nunca puede pronunciar la frase "el terreno está impracticable".

7-El futbolero no tiene que rebuscar para encontrar información en un periódico deportivo.

8-El futbolero nunca ha maldecido a un equipo norteamericano, israelita o lituano.

9-El futbolero nunca escucha la frase de tono escandalizado e incrédulo: "¿Cómo te puede gustar el deporte y no seguir el fútbol?"

10-El baskero contempla las repeticiones para recrearse con la belleza de un mate, una entrada a canasta o un pase. El futbolero, para comprobar si ha sido o no fuera de juego.

Modo correcto de protestar unos clarísimos pasos al arbitrucho de turno.

domingo 15 de febrero de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: El Pastor Bobo.

Los pastores saben mucho de cuándo va a llover y muy poquito de la vida.

Marcial no tenía más familia que su rebaño. Con sus ovejas se levantaba, pasaba el día en los pastos y con ellas se iba a dormir (alguna mala lengua del pueblo habría escrito aquí "se acostaba").

Marcial amaba a sus ovejas -se desvivía por ellas- y, se figuraba él, ellas también lo amaban mucho en correspondecia a sus desvelos. Lo único que lamentaba era que los pobres animalicos no pudieran hablar como las personas, para así poder hacer llegarle todo su afecto.

Un buen día, el hada madrina de Marcial se le presentó en mitad del monte y le ofreció concederle un deseo. Marcial no dudo ni un instante.

"¡Menudo pringado es el pastor! ¡Todo el día sentado bajo el árbol sin nada mejor que hacer que cuidar de nosotras!"

"A mí me produce un poco de pena. En el fondo no es más que un pobre infeliz!

"¡Pues a mi me da asco! Parece que nunca se lava"

Estas y otras lindezas similares escuchó el pobre Marcial de sus queridas ovejitas. Al principio, sintió ganas de sacrificarlas a todas o, simplemente, vender el rebaño esa misma semana en el mercado. Pero, por suerte, se tranquilizó rápidamente. Aprendió a ver a aquellas ovejas bobas meramente como su fuente de ingresos. También aprendió a hacer oídos sordos a sus tonterías.

Y se compró un perro, que ésos son mucho más inteligentes que el colectivo ovino y, por tanto, más agradecidos.

sábado 14 de febrero de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Cabrero.

Los dos babosos de atrás no habían estado callados ni diez segundos seguidos: chistes, cotilleos, cuchicheos varios...¡Qué asco de asistentes por compromiso a un funeral!

"¡Qué asco de funerales!", se repitió a sí mismo David Cabrero. Ése en especial. El de un chaval de 16 años.

Germán Torreón jamás había sido su alumno favorito. Era el típico adolescente irresponsable absolutamente exento de seso y madurez. Un chorlito volando en círculos de carcajadas compulsivas.

Ni siquiera la noticia de su corazón tan enfermito había conseguido hacer aterrizar a aquel agridulce pájaro de juventud. El asunto parecía hacerle gracia, e incluso daba la sensación de que disfrutaba de la fama entre sus compañeros a costa del morboso y cotilla interés por los detalles de su mal y la delicadísima operación que acarreaba.

La misma mañana que el director del colegio le comunicó al claustro el fallecimiento de Germán Torreón, David Cabrero tachó su nombre de su cuaderno de notas. Tenía pendiente una primera evaluación que jamás recuperaría ya.

A la salida de la ceremonia, David Cabrero decidió acercarse a los padres del chaval. Habían tenido sus diferencias, pero lo cortés nunca quita lo valiente.

"¡Que putada te ha hecho la vida, Manuel!", se abalanzó lloroso un particular sobre el padre de Germán. Era uno de los dos babosos de los chistecitos. Cabrero estuvo por decir algo.

Pero, al final, decidió que era mejor callarse.

viernes 13 de febrero de 2009

Cuando la Fuerza Deja de Acompañarte (La Luz se nos Marchó a 300.000 Kilómetros por Hora).

Siempre en el peor momento. Ese trascendental remate a puerta, esa revelación decisiva en el culebrón de moda, la partida del siglo en la Play-Station. Y, de golpe, como un tajo electrónico, oscuridad absoluta (porque, obviamente, la luz siempre se va de noche).

Lamentos disgustados, enfado atacado (por aquello de los tacos que se sueltan), pánico. ¡Que no cunda el pánico! Se inicia el lento y palpado peregrinaje al cajetín, con los golpes varios en la espinilla que dicta el reglamento. No se haga ilusiones, que por más que usted lo suba, el canalla del interruptor se vuelve a bajar las veces que haga falta.

Alguien sale al descansillo e intenta dar la luz, para ver si es de ellos. Siempre lo es. Y, así, uno tiene el tonto consuelo malsano de que la del quinto también se está perdiendo el final de la serie.

Y sólo resta tomar asiento y pacientarse. No busque ni linterna ni velas, que no tiene ni idea de dónde las guardó.

Siéntese y espere, que la luz, como los hijos vagos o las patillas largas, siempre acaba volviendo.

jueves 12 de febrero de 2009

Dos Estilos de Vida en Dos Formas de Matar.

Los asesinos particulares matan rápido, efectivo y sin hacer preguntas. Todo lo que precisan es una foto y un sobre con billetes usados y sin marcar. Y te olvidas. En cuestión de horas, el sujeto en cuestión aparece flotando en el río más cercano.

Los asesinos oficiales del Estado, señores funcionarios de la administración de justicia (por otro nombre, verdugos), lo primero que te exigen es una sentencia de muerte firmada por un juez. Luego, hay que notificarles certificado y con antelación el lugar y hora de la ejecución, abonarles viajes y dietas, asegurarse de que les traigan al sujeto custodiado y con esposas y, consumada la macabra gestión, se van por donde han venido y ahí te quedas tú con el fiambre (si están de buenas, igual te dan los "buenos días).

Y para otras muchísimas cosas, igualito.

Espero que si algún señor funcionario lee esto, se lo tome con sentido del humor y me perdone la broma. También espero que deje de leer blogs en horario de oficina y se ponga a trabajar para ganarse mis impuestos.

miércoles 11 de febrero de 2009

La Rutina del Genio (¿me afeito antes o después de crear un clásico?).

-¿Qué haces esta tarde, Bill?

-Pues me quería poner un rato con lo de "Hamlet", que lo llevo un poco atrasado.

No hay evidencia histórica de que esta conversación tuviera lugar, pero tampoco de que no. Por tanto, igual fue que sí. A lo que voy es que su rutina -y mi rutina-, no son la de un genio.

¿A qué dedicó hoy la mañana? ¿Cuáles son sus planes para esta tarde? Charlie Chaplin acaso le diría que trabajar en el guión de "Tiempos Modernos", o Picasso le podría soltar: "Puff, a ver si consigo terminar el cuadro ese del toro y el caballo". Y todo ello, enlazado con labores tan cotidianas como ir a echar un pis o bajar a por manzanas al mercado.

Desengáñese, hay vidas que vienen, pasan y se van; y otras que llegan para quedarse. Vidas en las algunos se levantan por la mañana, se lavan la cara, se zampan unos "rice crispies" y se ponen a hacer historia de la ciencia o el arte.

Y para ellos no es más que simple rutina.

-¡Luuuuuuudwig, que se enfrían los garbaaanzos!
-¡Va! (Así no hay quien componga sinfonías, rediez).

martes 10 de febrero de 2009

Tome Ejemplo del Lazarillo.

¿Existe una criatura más digna de todo lo bueno que un perro lazarillo?

Mírele a uno a los ojos, si es que alguna vez tiene la oportunidad de hacerlo. Observará paz, e incluso felicidad (con lo difícil que es ser feliz en esta perra vida, incluso para los perros).

Debe ser porque tienen bien clara su misión, han sido perfectamente entrenados para ella, les dejan hacerla y, lo más importante, es bellísima. Quizás ahí está el secreto de la felicidad.

Así que si usted cree en la reencarnación, igual es una buena idea pedirle a sus dioses o a sus destinos que le devuelva a esta tierra en forma de perro lazarillo.

A lo mejor así, de una maldita vez, su vida estará tan llena de sentido, que no le quedará otro remedio que ser pacíficamente feliz.

lunes 9 de febrero de 2009

El Evangelio según Bill Gates (Power Point Mató el Arte de la Oratoria).

¿Usaría Jesús "Power Points" para predicar si volviera a la tierra? ¿Cambiaría la montaña de Galilea por una sala de reuniones de un céntrico hotel (donde se servirá un refrigerio con posterioridad al acto de presentación)?

Sobre la pantalla blanca, atractiva proyección multicolor: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos". (con una foto de un señor pidiendo). Jesús se limita a leerla. Pulsa el botoncito del mando. No pasa nada. Le da de nuevo. Na de na. Disculpa con sonrisa forzada y nerviosa. Hace una seña a Pedro, que pasa la imagen desde el portátil.

"Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados". Con los colores de antes (corporativos). Imagen de un bebé llorando. Jesús lee de nuevo. Le salta el salvapantallas de cuadros de Murillo. Pedro vuelve al rescate.

"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados". Foto: famélico de turno. Jesús sigue limitándose a leer. Bostezos por el fondo de la sala a oscuras. Siguiente, por favor.

Antes había oradores, gente que se enfrentaba a un público al que convertía en su rendido aliado con la fuerza de su palabra y sus gestos. Ahora, lamentablemente, una raza de "simples lectores apapagayados de power points" nos asola y nos aburre.

Perdón por la herejía que voy a soltar, pero "Power Point" no es mi idea de progreso. ("¡A la hoguera con él!", gritan los subscriptores de PC-Actual).

Y no, no creo que Jesús usará un Power Point. No le hacía falta.

Un poco de "Música a Cuento...". El tema de amor de "Ben-Hur" de Miklos Rozsa. Lo lleva Jesús en el MP3 de fijo. (A la derecha tiene el panel para escucharlo).

domingo 8 de febrero de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: El Día que Disney Contrató a Tarantino.

-¿Por que todas las putas princesas de nuestras putas películas tienen la misma puta cara?

-¡Qué dices! Blancanieves es totalmente diferente de la Bella Durmiente o Cenicienta.

-¡Se diferencian por el vestido y el peinado, pero todas tienen los mismos putos ojos, la misma puta nariz y la misma puta boquita de piñón!

-¡Los rusos sí que tienen todos la misma cara!

-Pues como todos los chinos, todos los iraníes o todos los polacos! Sólo hay una cara por país.

-¡No me jodas! ¡Un tío de Kiev es totalmente diferente a otro de Moscú!

-¡Kiev está en Ucrania, ignorante!

-Para mí, son todos rojos comunistas. Además, ¿tú distingues a un coreano de un vietnamita?

-Perfectamente.

-Lo dudo.

La dulce Bella Durmiente miraba con los ojos como soperas a sus curiosas hadas madrinas.

-Perdón...¿Me hacéis el vestido o no? Mi príncipe debe estar a punto de llegar...

-¡Tú te callas, niñata! ¿O quieres que te llene esa cabecita tuya de plomo?

-¡Mírala, con esa carita de mosquita muerta!

-¡Estas son las peores! Seguro que se pone hasta el culo de coca con regularidad.

sábado 7 de febrero de 2009

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Rosales.

Gonzalo Rosales está por encima del bien y del mal. Saca nueves por no sacar dieces y, cuando le quitan el balón en la cancha de fútbol, da la impresión de que él se deja por piedad con sus contrarios. Y todo sin despeinarse esos pelos tan elegantemente despeinados.

Rosales es un tío con clase, un chulo exento de chulería, un señor en potencia. Y todo, sin demostrar esfuerzo, sin alterarse, sin perder el control ni por un instante.

Cuesta imaginarse a Rosales llorando, aunque se supone que alguna vez lo habrá hecho. Se supone. También raro es ver sus labios sonriendo. Las pocas sonrisas que se permite, las hace siempre con la mirada. Aunque, por supuesto, tiene el sentido del humor más fino de todo su piso.

-Cabrero, ten cuidado, que te vas a llevar un "copazo".

Cabrero apartó la vista del raro placer de ver nevar y miró a Rosales. Los cuatro ojos estaban muertos de risa. Rosales era lo más parecido a la perfección que conocía. Hasta sus defectos lo eran.

viernes 6 de febrero de 2009

Conciencia de la Ficción.

Nada ni nadie envejece peor que una película de ciencia-ficción (ni siquiera la tía-abuela Piedita).

Fíjese, por ejemplo, en la saga "Star Wars". Una galaxia muy, muy lejana donde viajan de planeta en planeta como usted coge el 20 a Moratalaz (y más rápido que la luz, oiga) y, sin embargo, ni un miserable e-mail (con un PDF adjunto con los planos de la Estrella de la Muerte) se mandan entre ellos. Y tienen prodigiosas pistolas láser, pero no parecen disponer de prácticos "pen-drives" y se ven obligados a almacenar vital información en aparatosos robots de tres patas.

Aunque peor son los Regresos al Futuro varios. Porque, sinceramente, para un chaval nacido en 1994, 1985 no es un presente al que volver, es el pasado prehistórico -por lo que me temo que no terminan de verle la gracia a la película-.

Por contra, ni las pérfidas y verdes invasiones marcianas, ni los contestones replicantes, ni los puentes con viajes a Marte de Viernes a Martes, se han concretado en la realidad.

En resumen, que todas aquellas pelis nos prometieron realidades que no se cumplieron y no fueron capaces de intuir lo que la tecnología nos deparaba.

Debe ser que los visionarios profetas del futuro murieron con Julio Verne.

Darth Vader cantando por Manolo Caracol.

jueves 5 de febrero de 2009

Yo he Leído Muchos Libros, Pero Ninguno por Dentro.

Quizás es hora de desmitificar la lectura. Hay libros malos, muy malos; y libros dañinos y peligrosos.

Hay películas geniales, y paseos maravillosos y hasta partidos de fútbol que son un canto a la belleza y a la inteligencia.

Si no le apetece, no lea. Y deje de comprar libros para pasearlos y que se los vean en el vagón del metro y los compañeros de oficina.

No se avergüence de que no le gusta leer. No es usted más o menos que nadie por eso, aunque sí es cierto que, y es algo que le honra, será más sincero que aquellos que sufren en silencio a los plastas consagrados. "Está muy bien escrito". Sí, para quedarse dormido.

Y esto es lo que hay. Y no le de más vueltas. Que la lectura es simple pasatiempo que, de cuando en cuando, te hace más sabio o te mantiene la sensibilidad engrasada.

Y nada más (y nada menos).

miércoles 4 de febrero de 2009

Destinos del Caprichoso.

Dicen que el niño más caprichoso del mundo deseaba tan fervientemente completar una colección de cromos que regalaban con los yogures, que estuvo a punto de matar a sus padres de una sobredosis de calcio. Al día siguiente de lograr la gesta láctea, el nene se cansó del álbum y se lo regaló a su amiguito Jaime.

Así son los "encaprichadizos" (vocablo que no existe, pero debería por bonito. La autoría, pa' mí), gente que lucha a muerte por algo para darse el gustazo de aburrirse de ello.

Yo, como buen hijo único, lo fui en grado de brigada durante mi infancia. Afortunadamente, gracias a los esfuerzos y la inmunidad a las berrinches de los que me rodeaban, me degradaron a "caprichoso raso", e incluso sospecho que me estoy jugando un consejo de perra (con pataleta incluida).

Así que les dejo, que voy a ver si compro algo en el eBay.

martes 3 de febrero de 2009

Forja de Traidores. (El Hombre que Robó un Caza).

No se engañe. No importa lo compacto que parezca un grupo, siempre habrá en el un traidor en potencia. Incluso en la Fuerza Aérea Iraquí de los años 60.

Encontrar un traidor es fácil si se sabe dónde y cómo buscar (en realidad, esto último es aplicable a cualquier búsqueda...Estoy por quitarlo...Nah, lo voy a dejar).

Paso 1: Busque la pieza que no termina de encajar, el que es un poco diferente o un recién llegado. En el caso que tomamos como ejemplo, el servicio secreto israelí puso sus ojos en un oficial de origen cristiano.

Paso 2: Contacte como quien no quiere la cosa, con naturalidad. El nuestro ejemplo, una bella norteamericana conoce casualmente al piloto en una fiesta.

Paso 3: Intime. La americana y el iraquí se caen bien, y deciden hacer una escapadita turística a Europa.

Paso 4: Sonsaque, malmeta y meta el dedo en las heridas más profundas. En el caso en cuestión, ella averigua que el piloto se sentía un poco resentido porque aún no era jefe de escuadrón y, además, no le hacían mucha gracia ciertas misiones de bombardeo contra la población kurda. Ella, con maestría, aviva el fuego del resentimiento y la mala conciencia.

Paso 5: Es el momento de hacer la oferta, que, por supuesto, se debe aderezar con una buena cantidad de pasta: 1 millón de dolares (¡¡¡de 1966!!!)

Y ya está. El 16 de agosto de 1966, Munir Redfa despegó en una misión ordinaria de entrenamiento. Puso proa hacia oeste, apagó la radio (donde le ordenaban a voz en grito que volviera de inmediato), llega a Jordania y, a toda velocidad, se planta sobre la frontera con Israel, donde le esperan un par de cazas judíos.

Y esta es la historia de un traidor o un héroe, según se mire o se cuente. Desapareció (junto con toda su familia, a la que habían sacado del país en una operación paralela), sin dejar otro rastro que un sofisticado avión militar en manos del enemigo.

El cacharro en cuestión, en su actual retiro dorado en un museo de Israel.

lunes 2 de febrero de 2009

En Vista del Tinte que Está Tomando Esto...

Jamás olvidaré el día aquel que me agaché para atarme un zapato y un tipo pronunció la frase: "¡Coño, si tienes una cana!"

Desde entonces hasta ahora, cada vez más y cada vez más rápido. E, irremediablemente, ha llegado el momento de afrontar la gran duda: "Teñirse o no teñirse". Aunque, en mi caso, la cuestión está bien clara (como el pelo): bastantes esclavitudes tengo ya como para buscarme otra más. Y si me ponen años en la facha, ya me los quitaré a golpe de sonrisas.

Por mucho que ya en restos capilares de los Antiguos Egipto, Grecia y Roma se encuentren residuos de un tinte basado en el plomo -lo que confirma que las canas han sido más bien poco populares desde el Octavo Día (o sea, el lunes de después de descansar Dios)-, este señor no se tiñe.

No importa que Brad Pitt, Will Smith o Ben Stiller le peguen al botecito con asiduidad, yo no.

Y me da igual que las señoras consuman el rubio multitonal por litros, y tampoco me seducen con el eufemismo del "baño de color para tu pelo".

¡Que no me tiño, leñe!

(Creo que me estoy haciendo mayor).

¿Tengo razón o no?

domingo 1 de febrero de 2009

Cuentos de Hadas que Terminan Regular: El General Peón.

Al viejo general le relajaba estudiar partidas famosas de la historia del ajedrez. Curiosa manera de distraer la mente del devenir de una guerra. Curiosos los generales. Curiosas las guerras.

Tan enfrascado estaba en su tablero que no se percató de la llegada de su hada madrina (que también tienen de eso los generales). Pero no llegó para concederle un deseo (que era derrotar al enemigo), sino para intentar darle un escarmiento.

***Toque de varita mágica***

El general parpadeó rápidamente (que es lo que dicen los médicos que hay que hacer en estos casos), pero resultó de nuevo inútil. Demasiadas preocupaciones, sin duda. O, quizás se había vuelto loco. Cosas de la guerra, que, de un modo u otro, te acaba destruyendo.

Torció la cabeza a la derecha. Ahí estaba: un peón negro del tamaño de un soldado. Le miraba con cara de pánico (los peones tienen ojitos, el problema es que nadie se molesta en fijarse).

-No creo que nos coman todavía, ¿verdad?

Hablaba, el condenado peón también hablaba.

-¿Cómo dice?

-Que espero que no nos coman todavía. La partida todavía está empezando.

El general analizó la situación con la velocidad que le daba la instrucción. El peón estaba en su diagonal. Una casilla. Se podían comer mutuamente. Se giró nervioso. Un caballo le protegía, pero eso no le tranquilizó demasiado. Él era un simple peón, y, quienquiera que estuviese jugando aquella demencial partida, podía decidir que compensaba cambiarle por el otro. Y, en cualquier caso, ¿cuál era la esperanza de vida de una pieza de tan ínfimo valor? ¿Cinco, diez movimientos...?

Una alfil sobrevoló su posición. Los dos peones miraron al cielo con el gesto de los soldados que ven pasar un bombardero.

-Ése era de los tuyos...¡A ver si hay suerte y dan mate antes de que nos aniquilen!

El general asintió con la cabeza. Y lo más curioso de toda era que, en aquel momento, le daba igual quién ganara la maldita partida. Sólo le importaba sobrevivir.

Las jugadas fueron pasando lentamente (los ajedrecistas y su maldita manía de pensar tanto las cosas). Tratando de sobrellevar aquella lenta agonía, clavados en mitad del desierto damero, el peón enemigo se lio a charlar, y, entre muchos sollozos y alguna risa de nostalgia amarga, le desgranó toda su vida al general. (¿A que no sabía usted que los peones de ajedrez tienen mujer, madre e hijos?)

Hasta que pasó lo que tenía que pasar: dos gigantescos dedos tomaron al peón enemigo por la cabeza. Pieza tocada, pieza jugada. No había solución.

Mientras se elevaba lentamente, lanzó una mirada de angustia y lágrimas a su recién estrenado amigo. Su único consuelo era que apenas tendría tiempo de sufrir el miedo y la culpa, pues el caballo terminaría de inmediato con su vida.

Su asistente encontró al general con el rostro descansando en el tablero. Estaba muerto. Fulminado. A la bienintencionada hada madrina se le había ido la mano.

Lástima, porque el viejo militar había aprendido una lección que habría podido salvar las vidas de muchos peones de carne y sueños.