La Salud es lo más importante, no creo que nadie se atreva a discutirlo, porque, básicamente, sin ella no se va a ninguna parte (o, peor, a ciertos sitios a los que a nadie le gusta ir).
Luego está el dinero, que es muy sucio, pero -nos guste o no- cuanto más tienes, a más sitios vas (y más cosas haces).
Por último, el Amor. Lo menos importante, por mucha milonga sensiblera de que "Sin Amor, ¿para qué vivir?"
Y al que me discuta este orden de factores, yo le contraataco con la siguiente reflexió:
La Salud es tan importante que todos los países tienen su correspondiente Ministerio de Sanidad, y tres cuartos de lo mismo para el Dinero (de hecho, a menudo dividido en Economía y Empleo). Pero...¿conoce algún país que tenga "Ministerio de Amor"?
¿Se imagina? Ese ministro con gesto serio dando las Cifras Oficiales de Soltería (COS), esos contertulios del bando opuesto comentando indignadísimos que es una vergüenza que haya 5.000.000 millones de desparejados, esos comentaristas afines al gobierno recalcando que existe mucho "amorío sumergido" y mucho "arrejuntamiento en negro", que no se declara públicamente, pero que tanta pareja es como el matrimonio.
¿Y cuáles serían las medidas? Por supungo que crear el INEN (Instituto Nacional de Enamoramiento), donde, tras esperar la larga cola de turno, la señorita te hará el correspondiente test y te dirá eso de "cuando encontremos una persona de sus características, ya le llamaremos". También organizaría cursos para aprender a ligar y viajes a Toledo -con baile agarrado incluido- para ver si hay suerte.
Visto y escrito así, no parece mala idea. De hecho, desde aquí hago un llamamiento público para que se cree el emparejamiento ídem (o sea, público).
Yo llamo, que luego me escuchen, ya es otra cosa.
sábado 31 de diciembre de 2011
viernes 30 de diciembre de 2011
¿Atlantic Mutual Seguros? Mire, Le llamo para Comentarle un Tema sobre el Titanic...
Hay gente que recibe la llamada de la Historia, y hay gente que hace Historia llamando (por teléfono).
Me pregunto si, ante tal trance, será fácil estar a la altura.
Por ejemplo, y siguiendo con el título de la entrada, ¿cómo se llama a una empresa de seguros para decirles que se acaba de hundir un transatlántico que tienen asegurado y que, por tanto, van a palmar muchísima pasta? ¿Por quién se pregunta?
-Señorita, a ver si usted me puede ayudar...Es para un tema de que se ha hundido el Titanic...
-¿Me puede decir la referencia de poliza?
-No, es que, con los nervios de la catástrofe, no sé donde la he puesto...
-¿Me puede decir quién es su agente comercial?
-Es que tampoco me acuerdo de con quién hablé cuando firmé papeles...
-Pues sin esos datos me es imposible ayudarle, caballero.
-¿Y no lo puede mirar en el ordenador? Titanic.
-Estamos en 1912, todavía no existe la informática como tal.
-Ya...¿Y qué hacemos?
-Le puedo pasar con el señor Watkinshire.
-¿Él me podrá ayudar?
-No, es para alargar la llamada, es que se cobra, sabe usted...
-Ya, bueno, pues si eso, busco los papeles y mañana me acerco por allí.
-¿Seguro que no quiere que le pase con el señor Watkinshire?
-No, no, ya le saludo en persona mañana.
-Muchas gracias por su llamada.
-Vale, hala...
Lo dicho, que afortunadamente, nadie graba este tipo de conversaciones y, por tanto, se puede pasar por el incómodo trance histórico con la dignidad y paz de espíritu que da el anonimato.
Me pregunto si, ante tal trance, será fácil estar a la altura.
Por ejemplo, y siguiendo con el título de la entrada, ¿cómo se llama a una empresa de seguros para decirles que se acaba de hundir un transatlántico que tienen asegurado y que, por tanto, van a palmar muchísima pasta? ¿Por quién se pregunta?
-Señorita, a ver si usted me puede ayudar...Es para un tema de que se ha hundido el Titanic...
-¿Me puede decir la referencia de poliza?
-No, es que, con los nervios de la catástrofe, no sé donde la he puesto...
-¿Me puede decir quién es su agente comercial?
-Es que tampoco me acuerdo de con quién hablé cuando firmé papeles...
-Pues sin esos datos me es imposible ayudarle, caballero.
-¿Y no lo puede mirar en el ordenador? Titanic.
-Estamos en 1912, todavía no existe la informática como tal.
-Ya...¿Y qué hacemos?
-Le puedo pasar con el señor Watkinshire.
-¿Él me podrá ayudar?
-No, es para alargar la llamada, es que se cobra, sabe usted...
-Ya, bueno, pues si eso, busco los papeles y mañana me acerco por allí.
-¿Seguro que no quiere que le pase con el señor Watkinshire?
-No, no, ya le saludo en persona mañana.
-Muchas gracias por su llamada.
-Vale, hala...
Lo dicho, que afortunadamente, nadie graba este tipo de conversaciones y, por tanto, se puede pasar por el incómodo trance histórico con la dignidad y paz de espíritu que da el anonimato.
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monólogos
jueves 29 de diciembre de 2011
Un Músico Jubilado (y Algo Golfo).
-Así que usted es músico...
-Sí, bueno, era; quiero decir que soy pero era, o sea, que músico sigo siendo pero ya no toco por dinero.
-Ya, ¿y dónde ha actuado usted?
-Pues, en muchos sitios: por ejemplo, Real.
-¿Teatro Real?
-No, Calle Real.
-¡No conozco ningún teatro en esa calle!
-No, porque yo tocaba en la calle en sí.
-¡Luego usted era música callejero!
-Lo dice como si fuera una deshonra.
-Hombre, la verdad es que luce menos que tocar bajo techo.
-Sï, pero era lo que había.
-Además, que se gana menos.
-Sí, mucho menos, la gente apenas echaba.
-¿Y cómo hacía usted para sacarse un jornal?
-Pues no me quedó más remedio que compincharme con un carterista: yo tocaba músicas famosas de las películas para que se formara tumulto, él limpiaba los bolsillos, y luego repartíamos el botín.
-¡Pero eso es robar!
-Ya, hombre, pero...
-¡Ni hombre ni mujer, usted usaba músicas de otros compositores para lucrarse y apuesto a que no les daba ni un duro a cambio!
-Sí, bueno, era; quiero decir que soy pero era, o sea, que músico sigo siendo pero ya no toco por dinero.
-Ya, ¿y dónde ha actuado usted?
-Pues, en muchos sitios: por ejemplo, Real.
-¿Teatro Real?
-No, Calle Real.
-¡No conozco ningún teatro en esa calle!
-No, porque yo tocaba en la calle en sí.
-¡Luego usted era música callejero!
-Lo dice como si fuera una deshonra.
-Hombre, la verdad es que luce menos que tocar bajo techo.
-Sï, pero era lo que había.
-Además, que se gana menos.
-Sí, mucho menos, la gente apenas echaba.
-¿Y cómo hacía usted para sacarse un jornal?
-Pues no me quedó más remedio que compincharme con un carterista: yo tocaba músicas famosas de las películas para que se formara tumulto, él limpiaba los bolsillos, y luego repartíamos el botín.
-¡Pero eso es robar!
-Ya, hombre, pero...
-¡Ni hombre ni mujer, usted usaba músicas de otros compositores para lucrarse y apuesto a que no les daba ni un duro a cambio!
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relatos
miércoles 28 de diciembre de 2011
Guía Básica para Tiranos Asesinos y Genocidas.
El día en que usted se convierta en un tirano dictador, que espero que sea nunca, se dará cuenta de que uno de sus principales problemas es deshacerse de miles de miles de personas que le son incómodas (y hacerlo de un modo, rápido, discreto y limpio, se entiende). No es un problema nuevo, y la solución no es fácil.
Puede fusilarlos, pero eso no es ni rápido, ni discreto, ni -desde luego- limpio.
Puede cortarles la cabeza (técnicamente, el cuello), que puede que sea más rápido que liarse a tiros, pero, desde luego, de discreto y limpio, aún peor que lo de las balas.
No hace falta ser un genio para percatarse de que el gas letal es la mejor solución al problema. Lo que sí hace falta ser es un malparido.
Opte usted por la opción que opte, le advierto que pasar a la historia como el mayor asesino genocida hijo de la grandísima que jamás los tiempos vieran no le va a resultar sencillo...
Tendrá que fusilar a un millón de personas para ponerse al nivel de Stalin y su "Gran Purga".
Tendrá que gasear a cien mil esclavos para igualar lo que -según el investigador Claude Ribbe- Napoleón ordenó hacer en las bodegas de sus barcos en El Caribe para sofocar un levantamiento.
Y, por supuesto, Hitler. ¿Cómo es posible que en la Alemania Nazi (1933-45) se guillotinara a 16.500 personas y el dato pase tan desapercibido? Sencillo, asesinando a millones de judios, gitanos, homosexuales...en sus cámaras de gas. Por cierto, dicen las malas lenguas que los Aliados sabían lo que estaba pasando y no se molestaron -por ejemplo- en ordenar ataques aéreos para inutilizar las vías por donde circulaban los trenes de la muerte. Pero eso son malas lenguas, no está demostrado (que conste).
Oiga, digo yo, ¿por qué no se olvida usted de todo eso de convertirse en un sangriento tirano y se dedica a vivir en Paz, Bondad y Felicidad?
Mucho mejor, ¿verdad?
Hoy en día, ninguna visita a Polonia está completa sin pasarse por Auschwitz-Birkenau. Dicen que impresiona y sensibiliza, pero yo es que soy muy impresionable y sensibilizado ya vengo de casa, así que no creo que vaya. No obstante, si lo que quiere es ver viejas cámara de gas, en Estados Unidos también hay unas cuantas.
Puede fusilarlos, pero eso no es ni rápido, ni discreto, ni -desde luego- limpio.
Puede cortarles la cabeza (técnicamente, el cuello), que puede que sea más rápido que liarse a tiros, pero, desde luego, de discreto y limpio, aún peor que lo de las balas.
No hace falta ser un genio para percatarse de que el gas letal es la mejor solución al problema. Lo que sí hace falta ser es un malparido.
Opte usted por la opción que opte, le advierto que pasar a la historia como el mayor asesino genocida hijo de la grandísima que jamás los tiempos vieran no le va a resultar sencillo...
Tendrá que fusilar a un millón de personas para ponerse al nivel de Stalin y su "Gran Purga".
Tendrá que gasear a cien mil esclavos para igualar lo que -según el investigador Claude Ribbe- Napoleón ordenó hacer en las bodegas de sus barcos en El Caribe para sofocar un levantamiento.
Y, por supuesto, Hitler. ¿Cómo es posible que en la Alemania Nazi (1933-45) se guillotinara a 16.500 personas y el dato pase tan desapercibido? Sencillo, asesinando a millones de judios, gitanos, homosexuales...en sus cámaras de gas. Por cierto, dicen las malas lenguas que los Aliados sabían lo que estaba pasando y no se molestaron -por ejemplo- en ordenar ataques aéreos para inutilizar las vías por donde circulaban los trenes de la muerte. Pero eso son malas lenguas, no está demostrado (que conste).
Oiga, digo yo, ¿por qué no se olvida usted de todo eso de convertirse en un sangriento tirano y se dedica a vivir en Paz, Bondad y Felicidad?
Mucho mejor, ¿verdad?
Hoy en día, ninguna visita a Polonia está completa sin pasarse por Auschwitz-Birkenau. Dicen que impresiona y sensibiliza, pero yo es que soy muy impresionable y sensibilizado ya vengo de casa, así que no creo que vaya. No obstante, si lo que quiere es ver viejas cámara de gas, en Estados Unidos también hay unas cuantas.
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reflexiones
martes 27 de diciembre de 2011
El Sagrado Derecho de Tener Algunos Kilos de Más.
Mis momentos más angustiosos en el aula no me los proporcionan mis alumnos, por mucho que esto le duela a alguno, sino el dichoso ventanuco (que no "ventanaco") de la puerta, ése que tiene el tamaño justo para devolverme reflejada la mi imagen de pérfil, tripón incluido.
No creo que a nadie le haga gracia tener tripa, pero tampoco es para deprimirse, ni mucho menos para obsesionarse.
En otras palabras, que me gustaría estar más fuerte, no más flaco, pero tampoco estoy dispuesto a pagar el precio de un cuerpo digno de un extra de una co-coproducción italo-franco-española de gladiadores: horas de sacrificio y gimnasio (y algún que otro apoyo de esas pastillitas que te pasa un mafioso en camiseta de tirantes, por no hablar de las ayuditas de nuestro buen amigo el cirujano griego doctor Tepongos Tetasíkulos).
No envidio a esas chicas que tienen los vientres tan planos como sus encefalogramas, y que, cuando sean madres y den de mamar a sus hijos, la leche seguro que les saldrá desnatada. De hecho, hasta les tengo un poco de manía porque, ignoro si queriendo o no, le hacen un montón de daño a ésas que ellas llaman "gordas", a todas esas chicas que, al contrario que ellas, están perdiendo por goleada la guerra contra la grasa y la celulitis.
Ya lo sospecha usted, ésta es mi enésima denuncia contra el mundo de plástico que nos rodea, en el que lo que entra por los ojos es más importante que lo que sale por el corazón; en el que unos buenos bíceps abren más puertas que escribir mil palabras sin una sola falta de ortografía.
Pero esto es lo que hay: "la dura dictadura de los cuerpos duros", o, si me permite ponerme un puntín grosero, "la dura dictadura de ponérsela dura al personal".
Y me temo que nada va a cambiar la (tan perra) naturaleza del ser humano, ésa que -a ratos sueltos- nos hace sentir tan mal, pero contra la que no estamos dispuestos a pelear.
(Dicho lo cual. de este año no pasa, tengo que perder lo menos cinco kilitos).
No creo que a nadie le haga gracia tener tripa, pero tampoco es para deprimirse, ni mucho menos para obsesionarse.
En otras palabras, que me gustaría estar más fuerte, no más flaco, pero tampoco estoy dispuesto a pagar el precio de un cuerpo digno de un extra de una co-coproducción italo-franco-española de gladiadores: horas de sacrificio y gimnasio (y algún que otro apoyo de esas pastillitas que te pasa un mafioso en camiseta de tirantes, por no hablar de las ayuditas de nuestro buen amigo el cirujano griego doctor Tepongos Tetasíkulos).
No envidio a esas chicas que tienen los vientres tan planos como sus encefalogramas, y que, cuando sean madres y den de mamar a sus hijos, la leche seguro que les saldrá desnatada. De hecho, hasta les tengo un poco de manía porque, ignoro si queriendo o no, le hacen un montón de daño a ésas que ellas llaman "gordas", a todas esas chicas que, al contrario que ellas, están perdiendo por goleada la guerra contra la grasa y la celulitis.
Ya lo sospecha usted, ésta es mi enésima denuncia contra el mundo de plástico que nos rodea, en el que lo que entra por los ojos es más importante que lo que sale por el corazón; en el que unos buenos bíceps abren más puertas que escribir mil palabras sin una sola falta de ortografía.
Pero esto es lo que hay: "la dura dictadura de los cuerpos duros", o, si me permite ponerme un puntín grosero, "la dura dictadura de ponérsela dura al personal".
Y me temo que nada va a cambiar la (tan perra) naturaleza del ser humano, ésa que -a ratos sueltos- nos hace sentir tan mal, pero contra la que no estamos dispuestos a pelear.
(Dicho lo cual. de este año no pasa, tengo que perder lo menos cinco kilitos).
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monólogos
lunes 26 de diciembre de 2011
El Nuevo Trabajo de Ismael.
Había ya dado cuatro vueltas a la manzana y no se decidía. Ése era su problema, que era un indeciso, un "paraó". "Te ves en el paro por ser un parado", el improvisado juego de palabras le hizo reirse de puro nervioso que estaba.
"¡Vamos, coño, párate en la esquina de una vez!" Se había decidido hacía una semana, aunque, en el fondo era una de tantas cosas que pensaba que no tendría el valor de acabar haciendo...La historia de su vida.
Llevaba varios días recorriendo barrios muy alejados del suyo, sitios donde era seguro nadie le conocería, ni siquiera de vista. Eso era fundamentel. Y, por fin, había encontrado aquella esquinita, que le pareció perfecta: no estaba cogida y la zona era bastante comercial.
Por fin, conseguió detenerse en el lugar elegido. Allí se quedó un minuto o dos, sin saber qué hacer o, mejor dicho, cómo hacerlo. Acarició nervioso el cartón que tenía entre las manos, donde rezaba a rotulador: "Llevo cuatro años parado. Por favor, una ayuda o trabajo". Había decidido que recurrir a un cartel era lo mejor, porque con lo tímido que era, seguro que no se le iba a entender si intentaba hablar. De hecho, lo más probable es que se trabara de los nervios y el apuro.
Le había dado muchas vueltas al mensaje del cartelito. Al principió pensó en poner. "soy español", pero aquello le pareció racista. También se sintió tentado de inventarse una familia, pero él era honrado. Sin duda por eso se veía en aquella situación.
Su única familia era su hermana, la que le daba algo de comer a escondidas del cabrón de su marido. También le dejaba dormir con el sofá del salón cuando el susodicho cabrón estaba de viaje. Esa era la razón que le había terminado de empujar, que necesitaba para una pensión y no encontraba otra manera. Había intentado buscar un albergue, pero otros cientos en su misma situación se le había adelantado. En fin, al menos habían anotado en la lista de espera su nombre y el móvil de su hermana.
"¡No le des más vueltas, coño, y deja el puto cartelito en el suelo!" Ya estaba, ya era oficialmente un mendigo. ¿Qué hacía ahora? ¿Se ponía de rodillas? ¿Alargaba la mano? Al final, optó por sentarse en la acera y hundir la mirada en el cemento.
Y no pensar, no pensar en nada, sólo rezar para que nadie le dijera: "¡Ismael!, ¿eres tú? ¡Qué haces ahí, con lo bien que te iban las cosas hace unos años!"
"¡Vamos, coño, párate en la esquina de una vez!" Se había decidido hacía una semana, aunque, en el fondo era una de tantas cosas que pensaba que no tendría el valor de acabar haciendo...La historia de su vida.
Llevaba varios días recorriendo barrios muy alejados del suyo, sitios donde era seguro nadie le conocería, ni siquiera de vista. Eso era fundamentel. Y, por fin, había encontrado aquella esquinita, que le pareció perfecta: no estaba cogida y la zona era bastante comercial.
Por fin, conseguió detenerse en el lugar elegido. Allí se quedó un minuto o dos, sin saber qué hacer o, mejor dicho, cómo hacerlo. Acarició nervioso el cartón que tenía entre las manos, donde rezaba a rotulador: "Llevo cuatro años parado. Por favor, una ayuda o trabajo". Había decidido que recurrir a un cartel era lo mejor, porque con lo tímido que era, seguro que no se le iba a entender si intentaba hablar. De hecho, lo más probable es que se trabara de los nervios y el apuro.
Le había dado muchas vueltas al mensaje del cartelito. Al principió pensó en poner. "soy español", pero aquello le pareció racista. También se sintió tentado de inventarse una familia, pero él era honrado. Sin duda por eso se veía en aquella situación.
Su única familia era su hermana, la que le daba algo de comer a escondidas del cabrón de su marido. También le dejaba dormir con el sofá del salón cuando el susodicho cabrón estaba de viaje. Esa era la razón que le había terminado de empujar, que necesitaba para una pensión y no encontraba otra manera. Había intentado buscar un albergue, pero otros cientos en su misma situación se le había adelantado. En fin, al menos habían anotado en la lista de espera su nombre y el móvil de su hermana.
"¡No le des más vueltas, coño, y deja el puto cartelito en el suelo!" Ya estaba, ya era oficialmente un mendigo. ¿Qué hacía ahora? ¿Se ponía de rodillas? ¿Alargaba la mano? Al final, optó por sentarse en la acera y hundir la mirada en el cemento.
Y no pensar, no pensar en nada, sólo rezar para que nadie le dijera: "¡Ismael!, ¿eres tú? ¡Qué haces ahí, con lo bien que te iban las cosas hace unos años!"
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relatos
domingo 25 de diciembre de 2011
Visita Navideña de un Soltero Universitario a Otro que Tal Baila.
-Tengo hambre, macho.
-Mira en la nevera, que algo habrá.
Pasos, luz que se enciende, nevera que se abre...
-¡Hay un yogur de fresa!
-¡Pues nada, para ti!
-¡Es que no sé si está caducado!
-¡Hombre, mira la fecha!
-Es que no viene el año, puede que caduque el viernes o que lleve un año caducado. La verdad es que tiene más pinta de lo segundo...
-Mejor no te arriesgues, tío. La verdad es que hace tiempo que no hago la compra. Voy a bajar a ver si encuentro algo abierto.
-¿Ahora? ¡Hoy a estas horas no abre ni "La Porkis"!
-No te metas con ella, que es muy buena chica.
-No, si como buena, buenísima, pero reconoce que es...
-¡Es cómo es! Cada cual tiene su manera de ser.
-Ya, pero es que "La Porkis" se pasa un poco....un poco bastante. ¡No es fácil destacar por eso en un colegio mayor como el suyo, y ella es una leyenda!
-Bueno, ¿qué quieres que te suba?
-¡Un yogur de fresa, que me ha terminado apeteciendo!
Un rato bien largo después.
-Toma, anda, tu yogur.
-Te ha costado, ¿eh? Ya pensé que no volvías en toda la noche.
-No, si en comprar los yogures he tardado cinco minutos: en la tienda del "gallego".
-¡Ese tío no descansa nunca!
-Sí, el problema es que me ha picado la curiosidad y le he hecho una llamadita a "La Porkis".
-Ya...y como el "gallego".
-Exacto.
-Bribón.
-Mira en la nevera, que algo habrá.
Pasos, luz que se enciende, nevera que se abre...
-¡Hay un yogur de fresa!
-¡Pues nada, para ti!
-¡Es que no sé si está caducado!
-¡Hombre, mira la fecha!
-Es que no viene el año, puede que caduque el viernes o que lleve un año caducado. La verdad es que tiene más pinta de lo segundo...
-Mejor no te arriesgues, tío. La verdad es que hace tiempo que no hago la compra. Voy a bajar a ver si encuentro algo abierto.
-¿Ahora? ¡Hoy a estas horas no abre ni "La Porkis"!
-No te metas con ella, que es muy buena chica.
-No, si como buena, buenísima, pero reconoce que es...
-¡Es cómo es! Cada cual tiene su manera de ser.
-Ya, pero es que "La Porkis" se pasa un poco....un poco bastante. ¡No es fácil destacar por eso en un colegio mayor como el suyo, y ella es una leyenda!
-Bueno, ¿qué quieres que te suba?
-¡Un yogur de fresa, que me ha terminado apeteciendo!
Un rato bien largo después.
-Toma, anda, tu yogur.
-Te ha costado, ¿eh? Ya pensé que no volvías en toda la noche.
-No, si en comprar los yogures he tardado cinco minutos: en la tienda del "gallego".
-¡Ese tío no descansa nunca!
-Sí, el problema es que me ha picado la curiosidad y le he hecho una llamadita a "La Porkis".
-Ya...y como el "gallego".
-Exacto.
-Bribón.
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relatos
sábado 24 de diciembre de 2011
Dos Pastores de Belén se Cuentan su Vida de Camino al Portal.
-Así que lo vuestro es un poco una relación "amor-odio".
-No, es una relación "amor-ella me ignora".
-¡Bueno, ya sabes cómo son esas cosas!
-No, no lo sé.
-¡Pues ahí está tu problema: falta de experiencia!
-Pues para eso te lo estoy contando, para que me aconsejes.
-Ya.
-Entonces, ¿tú que harías?
-Pues lo que se hace en estos casos: ignorarla.
-¡Menuda porquería de consejo, eso ya me lo dijo ella!
-¿Qué te dijo?
-"¡Que pases de mí, chaval!"
-Uff, entonces la cosa está más fea de lo que pensaba.
-Sí, es lo que tienen las chicas tan guapas, que las cosas siempre se ponen feísimas con ellas...
-Por cierto, ¿a dónde dices que vamos?
-A un establo, que dice Eliezer que se ha presentado un ángel para que vayamos todos, que ha nacido el Hijo de Dios.
-¡Hombre, pues si es el Mesías, igual te puede ayudar con lo de esta chica!
-¿Tú crees?
-¡Por probar...!
-¡Jo, pero es que sólo le llevo un tambor!
-¡Algo, es algo!
-Sólo espero que esto sea de verdad, no como el tipo aquel que decían que hacía milagros con los pies y luego ni Mesías ni nada.
-No, es una relación "amor-ella me ignora".
-¡Bueno, ya sabes cómo son esas cosas!
-No, no lo sé.
-¡Pues ahí está tu problema: falta de experiencia!
-Pues para eso te lo estoy contando, para que me aconsejes.
-Ya.
-Entonces, ¿tú que harías?
-Pues lo que se hace en estos casos: ignorarla.
-¡Menuda porquería de consejo, eso ya me lo dijo ella!
-¿Qué te dijo?
-"¡Que pases de mí, chaval!"
-Uff, entonces la cosa está más fea de lo que pensaba.
-Sí, es lo que tienen las chicas tan guapas, que las cosas siempre se ponen feísimas con ellas...
-Por cierto, ¿a dónde dices que vamos?
-A un establo, que dice Eliezer que se ha presentado un ángel para que vayamos todos, que ha nacido el Hijo de Dios.
-¡Hombre, pues si es el Mesías, igual te puede ayudar con lo de esta chica!
-¿Tú crees?
-¡Por probar...!
-¡Jo, pero es que sólo le llevo un tambor!
-¡Algo, es algo!
-Sólo espero que esto sea de verdad, no como el tipo aquel que decían que hacía milagros con los pies y luego ni Mesías ni nada.
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viernes 23 de diciembre de 2011
La Entrada Más Virguera que este Blog Jamás Viera.
Usted sin duda ya sabrá lo poco partidario que soy de que usemos palabras y expresiones sin preguntarnos de dónde denomios han salido. Esta afección de la afección por lo etimológico es algo que nos suele entrar a los filólogos y que, por mucho que uno lo intente, no se cura (mas que conste que yo nunca lo he intentado).
Un perfecto ejemplo es la "virguería". En efecto, eso que hace usted con la bola sobre la dura cancha de futbito, caramelizando acelgas entre fogones o transformando a un viejo ordenador en un "pepino que te cagas" con la ayuda de su sabiduría en el software y el hardware.
Pero, ¿cuáles fueron las primeras "virguerías"?
Lo crea o no, hubo una época en que para una jovencita había más vergüenza en haber estado con un hombre que en no haberlo hecho (no como ahora, que hay niñas que conocen antes a los varones que a los logaritmos). Por tanto, muchas se veían forzadas a encontrar la manera de echar bajo la alfombra sus correrías de pajar y alcoba, porque no quedaba otra si una quería casarse (eran tiempos oscuros -¡que duraron hasta hace bien poco!- en los que la única salida profesional de una mujer era casarse con un señor de buen bigote y mejor sueldo, y dedicarse a aquello tan difuso y esclavo de "sus labores").
Entonces era cuando la virguera entraba en acción. Con una habilidad extrema, la señora en cuestión reconstruía el himen (por favor, no me haga explicarle qué es eso, que me pongo colorado) y devolvía a la señorita al blanco y radiente estado de las que nunca han estado con un tío.
Y de ahí la expresión.
Ahora, a la vista del punto de visto etimológico del asunto, igual le cuesta más decir eso de que: "mi madre hacer virguerías para estirar los ingresos familiares".
¿O no?
Un perfecto ejemplo es la "virguería". En efecto, eso que hace usted con la bola sobre la dura cancha de futbito, caramelizando acelgas entre fogones o transformando a un viejo ordenador en un "pepino que te cagas" con la ayuda de su sabiduría en el software y el hardware.
Pero, ¿cuáles fueron las primeras "virguerías"?
Lo crea o no, hubo una época en que para una jovencita había más vergüenza en haber estado con un hombre que en no haberlo hecho (no como ahora, que hay niñas que conocen antes a los varones que a los logaritmos). Por tanto, muchas se veían forzadas a encontrar la manera de echar bajo la alfombra sus correrías de pajar y alcoba, porque no quedaba otra si una quería casarse (eran tiempos oscuros -¡que duraron hasta hace bien poco!- en los que la única salida profesional de una mujer era casarse con un señor de buen bigote y mejor sueldo, y dedicarse a aquello tan difuso y esclavo de "sus labores").
Entonces era cuando la virguera entraba en acción. Con una habilidad extrema, la señora en cuestión reconstruía el himen (por favor, no me haga explicarle qué es eso, que me pongo colorado) y devolvía a la señorita al blanco y radiente estado de las que nunca han estado con un tío.
Y de ahí la expresión.
Ahora, a la vista del punto de visto etimológico del asunto, igual le cuesta más decir eso de que: "mi madre hacer virguerías para estirar los ingresos familiares".
¿O no?
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curiosidades
jueves 22 de diciembre de 2011
Cuando Le Pides un Entierro a una Estrella...
El joven Steve no quería ni pensar la pasta que le debía de haber costado todo ese numerito al tío Bill. En fin, era la última voluntad de un difunto (con muchísima pasta).
En ese instante, Mickey Mouse tomó la palabra.
-Queridos hermanos, estamos reunidos hoy aquí para entregar a la tierra a nuestro querido hermano William...
En efecto, la última voluntad de multimillonario Bill Greeds había sido que lo enterraran en Disneylandia y que oficiara un sacerdote disfrazado del ratón Mickey. Además, todos los asistentes debían asistir caracterizados como diferentes personajes de Disney, según una lista que él mismo había entregado a su albacea.
Y había sido tajante: el que no vaya a mi entierro según mi voluntad, queda fuera de la herencia.
Como usted ya habrá adivinado, Bill Greeds había sido desde niño un enorme fan de Disney y todo lo que le rodea, aunque, en deliciosa ironía, había hecho su inmensa fortuna en el mundo del entretenimiento para adultos (no obstante, se había permitido pequeños homenajes en producciones cinematográficas tales como: "La Bella y 101 Bestias", "Peter Porn" o "Polvorienta").
Volviendo a Steve, acercó la boca a la oreja de su hermano Jake y le susurró:
-No quiero ni pensar la pasta que le habrá costado al tío Bill esto.
-Ya, es lo que tiene el dinero, que te permite comprar la capacidad de hacer lo que te salga de las pelotas. ¡Anda, que si no fuera por la herencia íbamos tú y yo a estar aquí tragándonos este rollo!
-Y encima, yo vestido de Cenicienta y tú de Blancanieves...En fin, el curioso sentido del humor de tio Bill...
-¡Una mierda "sentido del humor"! ¡Que era un cabrón y ya está!
-Corrijo, un "cabrón con pasta".
-¡A ver, princesas, un poco de respeto, que estoy oficiando!
-Perdón, reverendo Mickey.
-¡Sin guasita, que la tenemos!
En ese instante, Mickey Mouse tomó la palabra.
-Queridos hermanos, estamos reunidos hoy aquí para entregar a la tierra a nuestro querido hermano William...
En efecto, la última voluntad de multimillonario Bill Greeds había sido que lo enterraran en Disneylandia y que oficiara un sacerdote disfrazado del ratón Mickey. Además, todos los asistentes debían asistir caracterizados como diferentes personajes de Disney, según una lista que él mismo había entregado a su albacea.
Y había sido tajante: el que no vaya a mi entierro según mi voluntad, queda fuera de la herencia.
Como usted ya habrá adivinado, Bill Greeds había sido desde niño un enorme fan de Disney y todo lo que le rodea, aunque, en deliciosa ironía, había hecho su inmensa fortuna en el mundo del entretenimiento para adultos (no obstante, se había permitido pequeños homenajes en producciones cinematográficas tales como: "La Bella y 101 Bestias", "Peter Porn" o "Polvorienta").
Volviendo a Steve, acercó la boca a la oreja de su hermano Jake y le susurró:
-No quiero ni pensar la pasta que le habrá costado al tío Bill esto.
-Ya, es lo que tiene el dinero, que te permite comprar la capacidad de hacer lo que te salga de las pelotas. ¡Anda, que si no fuera por la herencia íbamos tú y yo a estar aquí tragándonos este rollo!
-Y encima, yo vestido de Cenicienta y tú de Blancanieves...En fin, el curioso sentido del humor de tio Bill...
-¡Una mierda "sentido del humor"! ¡Que era un cabrón y ya está!
-Corrijo, un "cabrón con pasta".
-¡A ver, princesas, un poco de respeto, que estoy oficiando!
-Perdón, reverendo Mickey.
-¡Sin guasita, que la tenemos!
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relatos
miércoles 21 de diciembre de 2011
Vocablos Fascinantes Cubiertos de Óxido: Extrudir.
Extrudir: Dar forma a una masa metálica, plástica, etc., haciéndola salir por una abertura especialmente dispuesta.
Admito que no es la palabra más útil de mundo. De hecho, usarla sería un delicioso ejercicio de algo así como "recurrencia idiomática", pues la única marena de meter "extrudir" en una frase es extrudiéndo.
En consecuencia, tendría usted que empujar sus palabras a través de la abertura de tener que hablar por narices de empujar algo por una abertura para construir su brillante oración.
O sea, que la frase en cuestión podría ser algo así como: "Esta fábrica extrude pastas en forma de corazón". De nuevo, no es algo que uno diga todos los días, semanas o, incluso años. En fin, afrontemos la dura realidad: lo más probable es que usted jamás diga esto en toda su vida.
En resumen, que aquí tenemos una palabra absolutamente inútil, a no ser que uno se gane la vida dedicándose al noble arte de "Dar forma a una masa metálica, plástica, etc., haciéndola salir por una abertura especialmente dispuesta".
Sea como fuera, respetamos a esta palabra y le rendimos un sentido homenaje por cumplir con honor y dedicación con la misión fundamental de todo vocablo: encerrar un concepto en sónidos articulados.
Por cierto, la próxima vez que usted se aburra como una ostra el día que Tele Ostra estuvo de huelga, y le de por leer la etiqueta de la chucherría que se acaba de zampar, quizás se encuentre el término "extrusionado".Pues sepa usted que tan temible palabreja deriva de nuestro protagonista de hoy, y así se lo puede usted comentar oportunamente al compañero de espera en la parada del autobús.
(Es éste, sin duda, una de las entradas más "metafóricamente extrudidas" de la ya dilatada historia de mi blog).
Admito que no es la palabra más útil de mundo. De hecho, usarla sería un delicioso ejercicio de algo así como "recurrencia idiomática", pues la única marena de meter "extrudir" en una frase es extrudiéndo.
En consecuencia, tendría usted que empujar sus palabras a través de la abertura de tener que hablar por narices de empujar algo por una abertura para construir su brillante oración.
O sea, que la frase en cuestión podría ser algo así como: "Esta fábrica extrude pastas en forma de corazón". De nuevo, no es algo que uno diga todos los días, semanas o, incluso años. En fin, afrontemos la dura realidad: lo más probable es que usted jamás diga esto en toda su vida.
En resumen, que aquí tenemos una palabra absolutamente inútil, a no ser que uno se gane la vida dedicándose al noble arte de "Dar forma a una masa metálica, plástica, etc., haciéndola salir por una abertura especialmente dispuesta".
Sea como fuera, respetamos a esta palabra y le rendimos un sentido homenaje por cumplir con honor y dedicación con la misión fundamental de todo vocablo: encerrar un concepto en sónidos articulados.
Por cierto, la próxima vez que usted se aburra como una ostra el día que Tele Ostra estuvo de huelga, y le de por leer la etiqueta de la chucherría que se acaba de zampar, quizás se encuentre el término "extrusionado".Pues sepa usted que tan temible palabreja deriva de nuestro protagonista de hoy, y así se lo puede usted comentar oportunamente al compañero de espera en la parada del autobús.
(Es éste, sin duda, una de las entradas más "metafóricamente extrudidas" de la ya dilatada historia de mi blog).
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vocablos oxidados
martes 20 de diciembre de 2011
El Dilema de un Señor Bien Educado al que le Había Sentado Mal la Comida.
¿Qué le habrían echado a las condenadas judías? ¡Algo en malas condiciones, sin duda! O quizás habían sido las propias judias, o quizás era él, que tenía un virus en la tripa o había cogido frío. El caso era que estaba deseando llegar a casa para usted ya me entiende.
El festival del retortijón había empezado en las escaleras mecánicas del Metro, y le había forzado a recorrer la distancia entre la boca del suburbano y el portal de su casa en tiempo record. No corriendo -que eso es ridículo, y uno no debe perder las formas ni cuando se está cagando a morir-, pero si con un paso vivo, pero, eso sí, saludando con una sonrisa forzada a los dos conocidos con los que se había cruzado en el trayecto, que él era muy educado.
Fue abriendo la cerradura del portal cuando las cosas se complicaron de verdad. Al otro lado de la acera distinguió la figura de la distinguida ancianita del octavo. Venía, a paso lentísimo de dintinguida ancianita, pero venía.
Por tanto, lo correcto era esperar a que llegara, ya con la puerta abierta del portal, y cederle el paso con una sonrisa. Sí, eso era lo correcto, y el cumpliría con su misión de señor bien educado aunque le costara la vida.
Y, de hecho, camino de ello iba, porque los ataques del Demonio de la Tripa Ardiente eran cada vez más frecuentes, despiadados e intensos. Mas ahí estaba él, aguantando el tipo como el señor que era.
"Buenas tardes, doña Adela", fue lo único que acertó a decir, balbucear más bien, mientras la venerable ochentera traspasaba la puerta como una tortuguita.
El ascensor, lo siguiente era llamar la ascensor y volver a abrirle la puerta a doña Adela, aunque el instinto le pedía de rodillas que subiera por las escaleras de a tres peldaños el brinco para llegar raudo a su casa en el segundo piso.
Pero no, esperó al condenado ascensor, aunque en la espera cada piso fuera un calvario estomacal. Sí, ahí estaba él, todo un señor.
Llegado a su destino, él balbuceó un "buenas tardes" incluso más torpe que el anterior, y, sin esperar respuesta, salió por la puerta del ascensor prácticamente al sprint. En la maniobra, dio un imprevistó portazó, que, por esa misma razón, sobresaltó a doña Adela.
"¡Hay que ver qué maleducado es este señor, con lo fino que parecía!", penso para sí la distinguida ancianita.
El festival del retortijón había empezado en las escaleras mecánicas del Metro, y le había forzado a recorrer la distancia entre la boca del suburbano y el portal de su casa en tiempo record. No corriendo -que eso es ridículo, y uno no debe perder las formas ni cuando se está cagando a morir-, pero si con un paso vivo, pero, eso sí, saludando con una sonrisa forzada a los dos conocidos con los que se había cruzado en el trayecto, que él era muy educado.
Fue abriendo la cerradura del portal cuando las cosas se complicaron de verdad. Al otro lado de la acera distinguió la figura de la distinguida ancianita del octavo. Venía, a paso lentísimo de dintinguida ancianita, pero venía.
Por tanto, lo correcto era esperar a que llegara, ya con la puerta abierta del portal, y cederle el paso con una sonrisa. Sí, eso era lo correcto, y el cumpliría con su misión de señor bien educado aunque le costara la vida.
Y, de hecho, camino de ello iba, porque los ataques del Demonio de la Tripa Ardiente eran cada vez más frecuentes, despiadados e intensos. Mas ahí estaba él, aguantando el tipo como el señor que era.
"Buenas tardes, doña Adela", fue lo único que acertó a decir, balbucear más bien, mientras la venerable ochentera traspasaba la puerta como una tortuguita.
El ascensor, lo siguiente era llamar la ascensor y volver a abrirle la puerta a doña Adela, aunque el instinto le pedía de rodillas que subiera por las escaleras de a tres peldaños el brinco para llegar raudo a su casa en el segundo piso.
Pero no, esperó al condenado ascensor, aunque en la espera cada piso fuera un calvario estomacal. Sí, ahí estaba él, todo un señor.
Llegado a su destino, él balbuceó un "buenas tardes" incluso más torpe que el anterior, y, sin esperar respuesta, salió por la puerta del ascensor prácticamente al sprint. En la maniobra, dio un imprevistó portazó, que, por esa misma razón, sobresaltó a doña Adela.
"¡Hay que ver qué maleducado es este señor, con lo fino que parecía!", penso para sí la distinguida ancianita.
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relatos
lunes 19 de diciembre de 2011
Las Biblias de los Pecadores.
Le digo por amarga experiencia que, por mucho que uno revise un texto, siempre se te cuela alguna errata (o "gazapo", como afectuosamente los conocemos los que admiramos su capacidad infinita de hacer humor malvado).
El problema es cuando el "gazapo" aparece en una edición de la Biblia. Entonces ya la hemos liado gorda, y puede que hasta topemos con la Iglesia.
La más famosa "Biblia agazapada" en lengua inglesa es la conocida como la Biblia "malvada", "de los adúlteros" o "de los pecadores". En esta impresión de 1631, básicamente, se les olvidó meter el "NO" en un mandamiento. El resultado: "cometerás adulterio". Percatados del error, los editores Barker y Lucas se comieron la multita de rigor y se quemó la mayoría de la tirada. Sólo 11 ejemplares sobreviven (con una valoración por ejemplar que ronda los 100.000 dólares).
No obstante, lo anterior no es un hecho aislado dentro de las Biblias "anglopredicadoras", destacan entre otras muchas:
-La "Biblia de la Coma Blasfema", decía: "Y había otros dos malhechores crucificados con Cristo" en vez de: "Y había otros dos, malhechores, crucificados con Cristo".
-La Biblia "Y Sigue Pecando" cambiaba "ve y no peques más" por "ve y sigue pecando".
-La "Biblia de Negación" sustituía a Felipe por Pedro como el que negó tres veces a Jesús.
-La "Biblia del Buho" transformaba "sus propios maridos" en sus "maridos buhos".
Moraleja: que hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe, porque, aunque la Palabra sea de Dios, la imprenta es de los hombres, y ya se sabe que errar es humano (de todos en general, pero muy especialmente de los que van de un sitio para otro sin rumbo fijo).
(Y también herrar, más en concreto de los humanos que tienen caballos).
El problema es cuando el "gazapo" aparece en una edición de la Biblia. Entonces ya la hemos liado gorda, y puede que hasta topemos con la Iglesia.
La más famosa "Biblia agazapada" en lengua inglesa es la conocida como la Biblia "malvada", "de los adúlteros" o "de los pecadores". En esta impresión de 1631, básicamente, se les olvidó meter el "NO" en un mandamiento. El resultado: "cometerás adulterio". Percatados del error, los editores Barker y Lucas se comieron la multita de rigor y se quemó la mayoría de la tirada. Sólo 11 ejemplares sobreviven (con una valoración por ejemplar que ronda los 100.000 dólares).
No obstante, lo anterior no es un hecho aislado dentro de las Biblias "anglopredicadoras", destacan entre otras muchas:
-La "Biblia de la Coma Blasfema", decía: "Y había otros dos malhechores crucificados con Cristo" en vez de: "Y había otros dos, malhechores, crucificados con Cristo".
-La Biblia "Y Sigue Pecando" cambiaba "ve y no peques más" por "ve y sigue pecando".
-La "Biblia de Negación" sustituía a Felipe por Pedro como el que negó tres veces a Jesús.
-La "Biblia del Buho" transformaba "sus propios maridos" en sus "maridos buhos".
Moraleja: que hay que tener mucho cuidado con lo que se escribe, porque, aunque la Palabra sea de Dios, la imprenta es de los hombres, y ya se sabe que errar es humano (de todos en general, pero muy especialmente de los que van de un sitio para otro sin rumbo fijo).
(Y también herrar, más en concreto de los humanos que tienen caballos).
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| La prueba del delito tipográfico. |
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curiosidades
domingo 18 de diciembre de 2011
Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): ¡Así No Hay Manera de que Haya Mus!
Dice la tradición nacional que los bares de pueblo son hogar y campo de batalla de los más fabulosos jugadores de Tute, Mus y Dominó de todo el Universo.
Bueno, desde luego no en Gracia del Río. Allí, la partida clásica del Bar de Matías empareja por tradición al alcalde de turno con su fiel Marcial contra el doctor Pérez-Piñón y Vlad Draniescu.
Y el resto del pueblo, mira, lógicamente, sin ser de piedra ni dar nada de tabaco.
-¡Iván, macho!, ¿no me has visto la seña?
-¿Qué seña, Marcial?
-¡Duplex, si la ha visto todo el bar!-terció el Padre Cosme.
-¿Se puede usted callar, padre?
-¡Pero si ha sido descarada!
-En fin, prosigamos.
-¡No hay mus!
-¿Qué dices, Vlad?
-¡Que no hay mus!
-¡Pero si todavía no hemos repartido las cartas!
-Ah, perdon...
-¡Coño, Vlad, que llevas más de diez años jugando, a ver cuándo te aprendes las reglas de una vez!
-Es que en mi tierra no se jugaba a esto...
-¡Venga, venga, seguid con la partida, que me aburro!
-No nos metas prisa, Playero.
-¡Si es que no dais espectáculo!
-¿Qué quieres que haga, si no me vienen cartas?
-Esa es la excusa del mal musolari, alcalde.
-¡No hay mus!
-¡Espera hasta que terminemos de repartir, Vlad, tienes que esperar hasta que se terminan de repartir todas las cartas a todo el mundo!
-Ah, perdon...
Bueno, desde luego no en Gracia del Río. Allí, la partida clásica del Bar de Matías empareja por tradición al alcalde de turno con su fiel Marcial contra el doctor Pérez-Piñón y Vlad Draniescu.
Y el resto del pueblo, mira, lógicamente, sin ser de piedra ni dar nada de tabaco.
-¡Iván, macho!, ¿no me has visto la seña?
-¿Qué seña, Marcial?
-¡Duplex, si la ha visto todo el bar!-terció el Padre Cosme.
-¿Se puede usted callar, padre?
-¡Pero si ha sido descarada!
-En fin, prosigamos.
-¡No hay mus!
-¿Qué dices, Vlad?
-¡Que no hay mus!
-¡Pero si todavía no hemos repartido las cartas!
-Ah, perdon...
-¡Coño, Vlad, que llevas más de diez años jugando, a ver cuándo te aprendes las reglas de una vez!
-Es que en mi tierra no se jugaba a esto...
-¡Venga, venga, seguid con la partida, que me aburro!
-No nos metas prisa, Playero.
-¡Si es que no dais espectáculo!
-¿Qué quieres que haga, si no me vienen cartas?
-Esa es la excusa del mal musolari, alcalde.
-¡No hay mus!
-¡Espera hasta que terminemos de repartir, Vlad, tienes que esperar hasta que se terminan de repartir todas las cartas a todo el mundo!
-Ah, perdon...
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gracia del rio
sábado 17 de diciembre de 2011
Un Novio "del Chino".
Un sabio escolar dijo que lo realmente importante no es gustarle a una chica, sino a sus amigas.
Pao-Kang Yuan, alias "Tony", estaba empezando su relación con Sonia, y las amigas le estaban pasando revista:
-Hija, pues a mi no me parece que esté tan mal...para ser chino, claro.
-Pues yo creo que está como un queso.
-¡Tía!
-¡Lo hemos pensado todas!
-Hombre, está musculadito y eso.
-¿Musculadito? ¡Pedazo de abdominales!
Olvidé mencionar que las presentaciones se hicieron en una piscina, que es el lugar de la verdad para los coqueteos juveniles (y no tanto).
-Y parecía majo y tal...
-¡Habla raro!
-¡Joder, tía, como que es chino!
-Lo malo es que...
-¿El qué?
-Que ya sabéis lo que dicen de los chinos...
-¿El qué dicen de los chinos?
-Pues eso, que...en comparación con otras razas.
-¡Qué bruta eres, tía!
-¡Reconoce que también lo hemos pensado todas!
-Pues mirad, a mí me parece que en esto va a ser como en todo lo demás de esta gente: que muy bueno, muy bonito y muy barato en apariencia, pero, a los dos días ya se te ha roto...
-¡O, peor, es tóxico y acabas en el hospital!
Carcajada general. ¡Qué mala es la envidia, en especial cuando es de amiga!
Pao-Kang Yuan, alias "Tony", estaba empezando su relación con Sonia, y las amigas le estaban pasando revista:
-Hija, pues a mi no me parece que esté tan mal...para ser chino, claro.
-Pues yo creo que está como un queso.
-¡Tía!
-¡Lo hemos pensado todas!
-Hombre, está musculadito y eso.
-¿Musculadito? ¡Pedazo de abdominales!
Olvidé mencionar que las presentaciones se hicieron en una piscina, que es el lugar de la verdad para los coqueteos juveniles (y no tanto).
-Y parecía majo y tal...
-¡Habla raro!
-¡Joder, tía, como que es chino!
-Lo malo es que...
-¿El qué?
-Que ya sabéis lo que dicen de los chinos...
-¿El qué dicen de los chinos?
-Pues eso, que...en comparación con otras razas.
-¡Qué bruta eres, tía!
-¡Reconoce que también lo hemos pensado todas!
-Pues mirad, a mí me parece que en esto va a ser como en todo lo demás de esta gente: que muy bueno, muy bonito y muy barato en apariencia, pero, a los dos días ya se te ha roto...
-¡O, peor, es tóxico y acabas en el hospital!
Carcajada general. ¡Qué mala es la envidia, en especial cuando es de amiga!
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relatos
viernes 16 de diciembre de 2011
Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió:"Lololú".
El que inventó la capucha seguramente ni se podía imaginar lo que Lolo López Lurca, el célebre "Lololú", iba a hacer con ella. Aunque, en honor a la verdad, no es sino heredero de una larga tradición.
"Lololú" va -corriendo- a todas partes con el abrigo quitado, pero la capuchaa puesta. Quizás son las prisas, acaso es la vagancia, pero el chaval no se coloca el abrigo como Dios manda ni a tiros. Ni su desesperada madre ni la dulce señorita Sofía han logrado acostumbrar al indómito "Lololú" para que meta los brazos por las mangas.
Y así va, con cierto aire de guerrero medieval o de costalero de la Semana Santa de Sevilla, con la cara siempre congestionada y cuatro pelos sudados asomando como periscopios por debajo de la capucha.
¡Y ni para jugar al fútbol se descubre de tan insólito tocado! Debe de ser, sin duda, porque todavía le retumba en los oídos la bronca que le metió su madre cuando dejó abandonado en el patio aquel abrigo tan bonito, tan nuevo y tan de grandes almaces. El abrigo, lógicamente, se fue con quien le dio un poco de cariño y no se supo más de él. ¡Con el dineral que había costado!
No obstante, cuenta la leyenda de patio que un día hizo tanto, tanto frío, que a "Lololú" no le quedó otra que claudicar y ponerse bien el dichoso abrigo (sin abrochar, empero). Muchos no se lo creen, pues afirman tajantes que no existe rasca en el universo que le pueda obligar a "Lololú" a doblar sus codos y meterlos por las mangas.
Pero, insisto, alumnos de reputación intachable lo juran por su honor de jugador del equipo de baloncesto del colegio. E incluso dan más datos: nevada, y "Lololú" correteaba por todo el patio bajo los copos con su locura habitual y una bola de color blanco pisoteado en cada mano.
Obviamente, con la capucha quitada y la cabeza empapadita de esa poción magica llamada "diversión infantil" que se consigue mezclando agua y sudor.
"Lololú" va -corriendo- a todas partes con el abrigo quitado, pero la capuchaa puesta. Quizás son las prisas, acaso es la vagancia, pero el chaval no se coloca el abrigo como Dios manda ni a tiros. Ni su desesperada madre ni la dulce señorita Sofía han logrado acostumbrar al indómito "Lololú" para que meta los brazos por las mangas.
Y así va, con cierto aire de guerrero medieval o de costalero de la Semana Santa de Sevilla, con la cara siempre congestionada y cuatro pelos sudados asomando como periscopios por debajo de la capucha.
¡Y ni para jugar al fútbol se descubre de tan insólito tocado! Debe de ser, sin duda, porque todavía le retumba en los oídos la bronca que le metió su madre cuando dejó abandonado en el patio aquel abrigo tan bonito, tan nuevo y tan de grandes almaces. El abrigo, lógicamente, se fue con quien le dio un poco de cariño y no se supo más de él. ¡Con el dineral que había costado!
No obstante, cuenta la leyenda de patio que un día hizo tanto, tanto frío, que a "Lololú" no le quedó otra que claudicar y ponerse bien el dichoso abrigo (sin abrochar, empero). Muchos no se lo creen, pues afirman tajantes que no existe rasca en el universo que le pueda obligar a "Lololú" a doblar sus codos y meterlos por las mangas.
Pero, insisto, alumnos de reputación intachable lo juran por su honor de jugador del equipo de baloncesto del colegio. E incluso dan más datos: nevada, y "Lololú" correteaba por todo el patio bajo los copos con su locura habitual y una bola de color blanco pisoteado en cada mano.
Obviamente, con la capucha quitada y la cabeza empapadita de esa poción magica llamada "diversión infantil" que se consigue mezclando agua y sudor.
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Un Colegio Imaginario
jueves 15 de diciembre de 2011
La Revancha del Bondadoso.
A Rober, las vueltas de la vida le había puesto encima de la bota que durante tanto tiempo le había oprimido y hecho sufrir, y lo habían hecho cuando él era fuerte y su enemigo inmensamente débil.
Dice la lógica de los rencorosos que en el ocaso del que te ha hecho daño hay una satisfacción más propia del placer. Pero Rober no era así. Delante de sus ojos no veía a un feroz enemigo pudriéndose a la velocidad del sonido, tan sólo a un indefenso viejo agonizando. Cuando eres pobre y lo único que tienes de cierto valor es el córazón, no quieres que se te pudra.
No obstante, había querido estar presente, quizás para asegurarse de que realmente moría.
El Otro, incluso en su agonía, le había reconocido.
-Ya veo que vienes a verme morir...Estarás contento.
-No.
-¿No me odias?
Rober dudo un latido de corazón.
-No -contestó firme.
-Gracias. Te admiro por ser así, después de todo lo que te hice...
Rober torció el gesto, como quien esquiva un puñetazo. No guardarle rencor a alguien no significa que desees nada de él.
-No, no le guardo rencor, pero cuando Dios le juzgue, y me cite como testigo de la acusación, no espere que mienta por usted.
Nadie, ni siquiera Rober, es perfecto. Sin duda el Bien había vuelto a triunfar sobre el Mal en ese eterno campo de batalla que son los corazones humanos. Pero, por otra parte, estaba claro que el Mal acababa de marcar el gol del honor.
Dice la lógica de los rencorosos que en el ocaso del que te ha hecho daño hay una satisfacción más propia del placer. Pero Rober no era así. Delante de sus ojos no veía a un feroz enemigo pudriéndose a la velocidad del sonido, tan sólo a un indefenso viejo agonizando. Cuando eres pobre y lo único que tienes de cierto valor es el córazón, no quieres que se te pudra.
No obstante, había querido estar presente, quizás para asegurarse de que realmente moría.
El Otro, incluso en su agonía, le había reconocido.
-Ya veo que vienes a verme morir...Estarás contento.
-No.
-¿No me odias?
Rober dudo un latido de corazón.
-No -contestó firme.
-Gracias. Te admiro por ser así, después de todo lo que te hice...
Rober torció el gesto, como quien esquiva un puñetazo. No guardarle rencor a alguien no significa que desees nada de él.
-No, no le guardo rencor, pero cuando Dios le juzgue, y me cite como testigo de la acusación, no espere que mienta por usted.
Nadie, ni siquiera Rober, es perfecto. Sin duda el Bien había vuelto a triunfar sobre el Mal en ese eterno campo de batalla que son los corazones humanos. Pero, por otra parte, estaba claro que el Mal acababa de marcar el gol del honor.
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miércoles 14 de diciembre de 2011
Parejita a Punto de Romper por Diferencias Teológicas Irreconciliables.
María, la eficiente terapeuta, se ajustó las gafas y emitió un suspiro a la desesperada. Aquello era superior a sus fuerzas.
-A ver, Javier, ¿nos puedes recordar el acuerdo al que habíamos llegado en la última sesión de terapia de pareja?
-Claro, María, nos aconsejaste que fuéramos a hablar con un sacerdote sobre nuestro problema.
-¿Y lo habéis hecho?
-No, porque yo intenté contactar con un dominico amigo mío y Sara se negó.
-¿Es eso cierto, Sara?
-¡Pues sí, hija, sí! ¡Dominicos, dominicos, dominicos, éste está siempre con los dichosos dominicos, como si no hubiera otra orden sobre la tierra!
-¿Qué tienes tú que decir de los dominicos? ¿Me meto yo acaso con los franciscanos?
-Mira, nene, tú te lavas la boca antes de hablar de los franciscanos.
-¿Sí?, a ver, ¿qué teólogos destacados ha dado esa orden?
-Pues mira, unos mariólogos estupendos.
-¡Ah, mariólogos! ¡"Qué maravilla, soy mariólogo"! ¡Yo hablo de teología de la buena: Santo Tomás de Aquino!
-¿Aquino? Mira, nene, no hay un teólogo más sobrestimado en toda la historia. ¿Suma Teológica? ¡Suma Mierda!
-¡Ah, conque ésas tenemos! Pues venga, refútame las cinco vías, tan lista que eres.
-Mira, nene, me pongo a refutarte y acabas llorando tirado en ese alfombra y piéndome perdón de rodillas.
-¡Mira, habló "Doña Mariología"!
-Dices eso porque sabes que te doy mil vueltas en ese campo, en ése y en todos.
-¡Qué tonterías dices! A ver, ¿quién ha publicado tres artículos de cristología en la revista "Vida y Sentido"?
-¡Sabía que me ibas a salir por ahí, siempre que te tengo acorralado empiezas con lo mismo!
Lo dicho que aquello le superaba a la pobre María.
-A ver, Javier, ¿nos puedes recordar el acuerdo al que habíamos llegado en la última sesión de terapia de pareja?
-Claro, María, nos aconsejaste que fuéramos a hablar con un sacerdote sobre nuestro problema.
-¿Y lo habéis hecho?
-No, porque yo intenté contactar con un dominico amigo mío y Sara se negó.
-¿Es eso cierto, Sara?
-¡Pues sí, hija, sí! ¡Dominicos, dominicos, dominicos, éste está siempre con los dichosos dominicos, como si no hubiera otra orden sobre la tierra!
-¿Qué tienes tú que decir de los dominicos? ¿Me meto yo acaso con los franciscanos?
-Mira, nene, tú te lavas la boca antes de hablar de los franciscanos.
-¿Sí?, a ver, ¿qué teólogos destacados ha dado esa orden?
-Pues mira, unos mariólogos estupendos.
-¡Ah, mariólogos! ¡"Qué maravilla, soy mariólogo"! ¡Yo hablo de teología de la buena: Santo Tomás de Aquino!
-¿Aquino? Mira, nene, no hay un teólogo más sobrestimado en toda la historia. ¿Suma Teológica? ¡Suma Mierda!
-¡Ah, conque ésas tenemos! Pues venga, refútame las cinco vías, tan lista que eres.
-Mira, nene, me pongo a refutarte y acabas llorando tirado en ese alfombra y piéndome perdón de rodillas.
-¡Mira, habló "Doña Mariología"!
-Dices eso porque sabes que te doy mil vueltas en ese campo, en ése y en todos.
-¡Qué tonterías dices! A ver, ¿quién ha publicado tres artículos de cristología en la revista "Vida y Sentido"?
-¡Sabía que me ibas a salir por ahí, siempre que te tengo acorralado empiezas con lo mismo!
Lo dicho que aquello le superaba a la pobre María.
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martes 13 de diciembre de 2011
El Mejor Mal Escritor del Mundo.
El gris funcionario dejó la instancia sobre la mesa con una mueca de desagrado.
-Seguramente a este tío le enseñaron a leer en el colegio, pero me parece a mí que no le enseñaron a escribir.
-¿Tan malo es?
-Peor que eso.
-Ya.
-La cuestión es que en la escuela les enseñan bien a juntar letras para formar palabras, regular a juntar palabras para formar oraciones y muy mal a juntar oraciones para crear textos.
-¡Eso no se enseña, se tiene o no se tiene!
-¡No estoy de acuerdo! Vale que hay gente con talento, facilidad, o como quieras llamarlo, pero también se puede aprender a escribir bonitas historias.
-¿Cómo, según tú?
-Pues, de entrada, leyendo. Se lee poco.
-¡Pero si en los colegios les obligan a leer un montón de libros!
-No se consigue que un niño lea obligándole a leer, sólo logras que pase los ojos por palabras lo más rápido posible, y eso no es leer.
-Entonces, tan listo que eres, ¿cuál es la solución al problema?
-¿Qué problema?
-¡Que muchos adultos no saben escribir porque no fueron niños que leyeron!
-¿Y quién ha dicho que eso es un problema? Si realmente lo fuera, el personal estaría angustiado buscando una solución...¿Tú ves por la calle a muchas personas agobiadas porque no han escrito un párrafo en condiciones en su vida?
-¿De qué estamos hablando, entonces?
-De nada, déjalo.
-Seguramente a este tío le enseñaron a leer en el colegio, pero me parece a mí que no le enseñaron a escribir.
-¿Tan malo es?
-Peor que eso.
-Ya.
-La cuestión es que en la escuela les enseñan bien a juntar letras para formar palabras, regular a juntar palabras para formar oraciones y muy mal a juntar oraciones para crear textos.
-¡Eso no se enseña, se tiene o no se tiene!
-¡No estoy de acuerdo! Vale que hay gente con talento, facilidad, o como quieras llamarlo, pero también se puede aprender a escribir bonitas historias.
-¿Cómo, según tú?
-Pues, de entrada, leyendo. Se lee poco.
-¡Pero si en los colegios les obligan a leer un montón de libros!
-No se consigue que un niño lea obligándole a leer, sólo logras que pase los ojos por palabras lo más rápido posible, y eso no es leer.
-Entonces, tan listo que eres, ¿cuál es la solución al problema?
-¿Qué problema?
-¡Que muchos adultos no saben escribir porque no fueron niños que leyeron!
-¿Y quién ha dicho que eso es un problema? Si realmente lo fuera, el personal estaría angustiado buscando una solución...¿Tú ves por la calle a muchas personas agobiadas porque no han escrito un párrafo en condiciones en su vida?
-¿De qué estamos hablando, entonces?
-De nada, déjalo.
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lunes 12 de diciembre de 2011
Cubata de Cola (Oda con Cierto Odio y en Vaso de Tubo).
Yo fui el adolescente soso y cabezón al que no les gustaba beber alcohol. Decían que, como todas las cosas que son cosas de la edad, se me pasaría con el tiempo. Veinte años después, seguimos igual.
No obtante, no seré yo quien discuta las bondades de nuestro entrañable "cubata", el fiel compañero que se unió a nuestro viaje en furtivo copazo en casa de un amiguete con 14 años, y que nos ha acompañado en las alegrías y en las penas, y también en los fines de semana que ni fu ni fa.
"Cubata", que te adaptas a las circunstancias sin rechistar, y tan bueno sabes en botella de plástico como en fino vaso de cristal.
"Cubata", ese hijo del ingenio americano y la Guerra de Cuba, nacido cuando a los soldados "tiosameros" que mandaron a echar a los españoles les dio por mezlcar su Coca-Cola con el ron de la tierra. (Lo siento, amigo, si uno es purista del copazo, el "cuba libre" es de ron).
"Cubata", ese buen amigo que nos quita la timidez a guantazos y nos libera la simpatía suficiente como para seducir a la sin par amiga simpática de una compañera de clase.
"Cubata", al que siempre se invoca con aristocrático apellido: "Cubata de Jotabé", "Cubata de Guaitlabel". "Cubata de Bacardí"...
"Cubata", que sin ti no entendemos la amistad, el ocio o la alegría.
"Cubata", que nos haces vomitar de puro amor, que te pasan horas retumbando por nuestras cabezas a la mañana siguiente y nosotros lo toleramos con goce y regocijo.
"Cubata", que nunca nos abandonas, incluso cuando todos lo han hecho, que te acercas a nuestra soledad absoluta en la barra de un bar para darnos consuelo.
"Cubata", que eres ya una parte vital de nuestras vidas.
No, no seré yo quien discuta tus bombades,
pero quizas sean otros.
No obtante, no seré yo quien discuta las bondades de nuestro entrañable "cubata", el fiel compañero que se unió a nuestro viaje en furtivo copazo en casa de un amiguete con 14 años, y que nos ha acompañado en las alegrías y en las penas, y también en los fines de semana que ni fu ni fa.
"Cubata", que te adaptas a las circunstancias sin rechistar, y tan bueno sabes en botella de plástico como en fino vaso de cristal.
"Cubata", ese hijo del ingenio americano y la Guerra de Cuba, nacido cuando a los soldados "tiosameros" que mandaron a echar a los españoles les dio por mezlcar su Coca-Cola con el ron de la tierra. (Lo siento, amigo, si uno es purista del copazo, el "cuba libre" es de ron).
"Cubata", ese buen amigo que nos quita la timidez a guantazos y nos libera la simpatía suficiente como para seducir a la sin par amiga simpática de una compañera de clase.
"Cubata", al que siempre se invoca con aristocrático apellido: "Cubata de Jotabé", "Cubata de Guaitlabel". "Cubata de Bacardí"...
"Cubata", que sin ti no entendemos la amistad, el ocio o la alegría.
"Cubata", que nos haces vomitar de puro amor, que te pasan horas retumbando por nuestras cabezas a la mañana siguiente y nosotros lo toleramos con goce y regocijo.
"Cubata", que nunca nos abandonas, incluso cuando todos lo han hecho, que te acercas a nuestra soledad absoluta en la barra de un bar para darnos consuelo.
"Cubata", que eres ya una parte vital de nuestras vidas.
No, no seré yo quien discuta tus bombades,
pero quizas sean otros.
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reflexiones
domingo 11 de diciembre de 2011
Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Blanco en la Navidad.
Por Navidad, en Gracia del Río hace buen tiempo, menos un día que nieva para no perder la tradición.
Y hay ratos que "Peralín" no sabe qué hacer con las vacaciones, y se va a dar un paseo. Y el paseo le abre el apetito de pugilato intelectual. Y para eso su adversario favorito es el Padre Cosme.
-¿Cómo van esas vacaciones, "Peralín"?
-Regular, un poco aburrido.
-¿Ya te has cansado de tanto vídeo-juego?
-Algo de eso hay...Y lo peor del caso es que ya me han constestado los Reyes Magos mi carta para decirme que este año no hay mucho presupuesto para juegos nuevos.
-Debe ser la Crisis.
-Eso debe de ser, menos de todo cada año: regalos, comilonas, festejos...¡Jo, a este paso se van a cargar todo aquello que impide que la gente aprecie estas fechas por lo que realmente son importantes: la venida de Jesús! Sí, señor, me parece a mí que la Crisis ha llegado a la tierra para que podamos recuperar el verdadero espíritu de la Navidad.
-¿Tú crees?
-¡Mire, padre, a mí nunca me cuadró mucho eso de celebrar la venida a la tierra de un niño pobre gastando dinero a lo loco!
-¿Y la gente que no cree en Jesús?
-¡Esos sí que lo van a pasar mal, porque mucha de esa gente en quien suele creer es en el Dinero!
¡Hombre, hay de todo!
-Como en botica...En fin, hasta luego, padre. ¡Y aproveche, que en estas fechas, el fruto de la Bondad está de temporada!
Es imposible derrotar a "Peralín".
Y hay ratos que "Peralín" no sabe qué hacer con las vacaciones, y se va a dar un paseo. Y el paseo le abre el apetito de pugilato intelectual. Y para eso su adversario favorito es el Padre Cosme.
-¿Cómo van esas vacaciones, "Peralín"?
-Regular, un poco aburrido.
-¿Ya te has cansado de tanto vídeo-juego?
-Algo de eso hay...Y lo peor del caso es que ya me han constestado los Reyes Magos mi carta para decirme que este año no hay mucho presupuesto para juegos nuevos.
-Debe ser la Crisis.
-Eso debe de ser, menos de todo cada año: regalos, comilonas, festejos...¡Jo, a este paso se van a cargar todo aquello que impide que la gente aprecie estas fechas por lo que realmente son importantes: la venida de Jesús! Sí, señor, me parece a mí que la Crisis ha llegado a la tierra para que podamos recuperar el verdadero espíritu de la Navidad.
-¿Tú crees?
-¡Mire, padre, a mí nunca me cuadró mucho eso de celebrar la venida a la tierra de un niño pobre gastando dinero a lo loco!
-¿Y la gente que no cree en Jesús?
-¡Esos sí que lo van a pasar mal, porque mucha de esa gente en quien suele creer es en el Dinero!
¡Hombre, hay de todo!
-Como en botica...En fin, hasta luego, padre. ¡Y aproveche, que en estas fechas, el fruto de la Bondad está de temporada!
Es imposible derrotar a "Peralín".
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gracia del rio
sábado 10 de diciembre de 2011
Entrevista al Muy Excéntrico Melquiades Pérez, Escritor.
-Dice la leyenda que usted sólo escribe mientras vuela en los aviones.
-Dice bien.
-¿Por alguna razón en especial?
-Es el tipo de cosas que le encanta a mi público.
-Ya, supongo que ser un escritor excéntrico debe ser muy pesado a veces.
-¡No se hace usted una idea!, aunque en este caso no está mal, me da una excusa para estar siempre sacándole billetes de avión gratis a mi editorial.
-Dicen también que siempre escribe a mano.
-Bueno, sí y no. Solía usar una máquina de escribir, pero ahora ya no me dejan subirla a los aviones como equipaje de mano, así que la facturo.
-¿Para qué, si no la usa?
-Ya le dije que soy un escritor excéntrico.
-Volviendo a su escritura, su pésima caligrafía es legendaria.
-Cierto, tengo mala letra hasta cuando escribo a máquina, aunque mi ortografía es peor todavía: escribo las palabras como me da la gana.
-Y en papel higiénico.
-Exacto. Es parte del paquete de la excentricidad.
-Usado.
-A veces.
-En resumen, que escribe usted sus novelas a 30.000 pies de altura, con una letra que no se entiende, con una ortografía incluso peor y sobre papel higiénico usado.
-Por mí...Exacto.
-Me pregunto cómo se las arreglan en la editorial para publicar sus novelas.
-Yo también...Si le soy sincero, normalmente no tienen absolutamente nada que ver con lo que yo escribí.
-Dice bien.
-¿Por alguna razón en especial?
-Es el tipo de cosas que le encanta a mi público.
-Ya, supongo que ser un escritor excéntrico debe ser muy pesado a veces.
-¡No se hace usted una idea!, aunque en este caso no está mal, me da una excusa para estar siempre sacándole billetes de avión gratis a mi editorial.
-Dicen también que siempre escribe a mano.
-Bueno, sí y no. Solía usar una máquina de escribir, pero ahora ya no me dejan subirla a los aviones como equipaje de mano, así que la facturo.
-¿Para qué, si no la usa?
-Ya le dije que soy un escritor excéntrico.
-Volviendo a su escritura, su pésima caligrafía es legendaria.
-Cierto, tengo mala letra hasta cuando escribo a máquina, aunque mi ortografía es peor todavía: escribo las palabras como me da la gana.
-Y en papel higiénico.
-Exacto. Es parte del paquete de la excentricidad.
-Usado.
-A veces.
-En resumen, que escribe usted sus novelas a 30.000 pies de altura, con una letra que no se entiende, con una ortografía incluso peor y sobre papel higiénico usado.
-Por mí...Exacto.
-Me pregunto cómo se las arreglan en la editorial para publicar sus novelas.
-Yo también...Si le soy sincero, normalmente no tienen absolutamente nada que ver con lo que yo escribí.
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relatos
viernes 9 de diciembre de 2011
Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Delacroix.
Delacroix tiene un apellido raro y dos piernas derechas izquierdas. Pero, incluso así, le gusta mucho el fútbol y se ha apuntado al equipo. No juega mucho, y lo poco que juega es cuando no mola jugar, pero, de todos modos, él se lo pasa bien. El caso es lucir una camiseta con número.
Deslumbrados por la floreciente grandeza de Rosales, nadie se preocupa de Delacroix. Hasta su conciencia le recuerda al Hermano Valerio que algún día le debería dedicar un par de minutos al pobre chaval.
-¡"Delacruá"!, ¿cómo vamos? ¡Buen partido el de ayer!
-¡Sí, jugue lo menos cincos minutos!
-¡Y menudo tiro!
-¡Casi gol!
Delacroix cuenta sus disparos casi como dianas.
-¿Y los estudios?
-Esos van bien.
De hecho, irían mucho peor si no fuera por la motivación que le da estar en el equipo.
-¡Estupendo, "Delacruá", sigues entrenando duro, que estás mejorando un montón! ¡El día menos pensado vas a meter un gol!
-¡Seguro!
La carrera deportiva de Javier Delacroix Bielga duró 5 cursos escolares.
Marcó 2 tantos en partido oficial, y 6 en amistosos.
Hoy, casi 30 años después, los recuerda perfectamente. Y los recuerda con bastante frecuencia.
Deslumbrados por la floreciente grandeza de Rosales, nadie se preocupa de Delacroix. Hasta su conciencia le recuerda al Hermano Valerio que algún día le debería dedicar un par de minutos al pobre chaval.
-¡"Delacruá"!, ¿cómo vamos? ¡Buen partido el de ayer!
-¡Sí, jugue lo menos cincos minutos!
-¡Y menudo tiro!
-¡Casi gol!
Delacroix cuenta sus disparos casi como dianas.
-¿Y los estudios?
-Esos van bien.
De hecho, irían mucho peor si no fuera por la motivación que le da estar en el equipo.
-¡Estupendo, "Delacruá", sigues entrenando duro, que estás mejorando un montón! ¡El día menos pensado vas a meter un gol!
-¡Seguro!
La carrera deportiva de Javier Delacroix Bielga duró 5 cursos escolares.
Marcó 2 tantos en partido oficial, y 6 en amistosos.
Hoy, casi 30 años después, los recuerda perfectamente. Y los recuerda con bastante frecuencia.
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Un Colegio Imaginario
jueves 8 de diciembre de 2011
El Perdido Arte de Saltar al Campo.
Ahora es muy bonito: con los niños de la manita, con la música retumbando en todo el estadio, con la lluvia de flashes desde las gradas. Luego se saludan todos a todos (a menudo, con pocas o nulas ganas, o intentando disimular el careto de: "¿quién diablos será este tío?")
Entiendo que la idea es quitarle hierro al asunto, rebajar la tensión y, con ello, cortarle las alas a la violencia en el deporte...
Pero, lo siento mucho, a mí me gustaba mucho más lo de antes: cuando los futbolistas saltaban al terreno de juego en viril sprint, a menudo espoleados por los gritos del capitán (con bigote). Era el pie teatral que marcaba a las gradas el momento preciso de estallar por primera vez en la tarde. Para mí, era parte del espectáculo, una parte importante, uno de mis momentos favoritos del partido. ¡Todavía se me eriza el pelo con sólo recordarlo!
Y, si me apura, hasta miro con la falsa nostalgia de un tiempo que no vivi a las imágenes en blanco y negro mudo en que los equipos entran en el rectángulo de la verdad. En cabeza siempre está el portero, con jersey de cuello vuelto y botando el balón que lleva entre las manos. Y, detrás, sus compañeros, de cejas pobladas y peinado de niño de Primera Comunión.
Son imágenes que nos devuelven el regusto casi olvidado de los tiempos en que el fútbol era sólo fútbol. Ahora, es tantísimas cosas, que ya casi no le queda tiempo para ser ese deporte sencillo, maravilloso y embriagador; ese deporte carente de periodistas con delirios de grandeza, carente de grandes patrocinadores y circos paralelos de tres pistas. Aquel deporte que tantos y tantos hemos mamado desde bien chiquitos, y del que nunca lograremos librarnos.
Ni tenemos la más mínima intención de hacerlo.
Entiendo que la idea es quitarle hierro al asunto, rebajar la tensión y, con ello, cortarle las alas a la violencia en el deporte...
Pero, lo siento mucho, a mí me gustaba mucho más lo de antes: cuando los futbolistas saltaban al terreno de juego en viril sprint, a menudo espoleados por los gritos del capitán (con bigote). Era el pie teatral que marcaba a las gradas el momento preciso de estallar por primera vez en la tarde. Para mí, era parte del espectáculo, una parte importante, uno de mis momentos favoritos del partido. ¡Todavía se me eriza el pelo con sólo recordarlo!
Y, si me apura, hasta miro con la falsa nostalgia de un tiempo que no vivi a las imágenes en blanco y negro mudo en que los equipos entran en el rectángulo de la verdad. En cabeza siempre está el portero, con jersey de cuello vuelto y botando el balón que lleva entre las manos. Y, detrás, sus compañeros, de cejas pobladas y peinado de niño de Primera Comunión.
Son imágenes que nos devuelven el regusto casi olvidado de los tiempos en que el fútbol era sólo fútbol. Ahora, es tantísimas cosas, que ya casi no le queda tiempo para ser ese deporte sencillo, maravilloso y embriagador; ese deporte carente de periodistas con delirios de grandeza, carente de grandes patrocinadores y circos paralelos de tres pistas. Aquel deporte que tantos y tantos hemos mamado desde bien chiquitos, y del que nunca lograremos librarnos.
Ni tenemos la más mínima intención de hacerlo.
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deporte
miércoles 7 de diciembre de 2011
¿Qué Pasaría Si se Dejara de Anunciar la Coca-Cola?
Yo, ya lo sabe usted, soy muy dado a hacerme preguntas raras. Dicen que tengo demasiado tiempo libre. Quizás. Aunque también puede ser que el poco tiempo libre que tengo me lo paso sobrio.
Mas no nos desviemos del tema. La pregunta en cuestión es doble:
-¿Por qué se gastan la millonada que se gastan en anunciar la Coca-Cola?
-¿Qué pasaría si dejaran de hacerlo?
Desconozco la respuesta a la primera pregunta, aunque la intuyo. Es cierto que mucha gente consume Coca-Cola sin pensar, por costumbre, porque ya tienen automatizado eso de: "¿me pones una coca-cola, por favor?" Pero, quizás, parte (o gran parte) de ese automatismo esté generado por la publicidad. Quizás (o, quizás, seguro) si nos dejaran de recordar a todas horas que existe la Coca-Cola, nos olvidaríamos de su existencia.
Y, maravillas de maravillas, casi no he terminado de responder a la primera pregunta, y ya he dado respuesta a la segunda.
Pero el tema es todavía más interesante, pues, en deliciosa paradoja, de renunciar a la publicidad podría surgir una grandiosa campaña publicitaria:
"La Coca-Cola es tan buena, confiamos tanto en ella, que nos vamos a pasar un año entero sin anunciarla y, estamos seguros de que las ventas no van a bajar ni una sola gota".
Sería, para mí, la estrategia de propaganda más osada del mundo. También la más económica, dado que ahorrarían un año entero de anuncios.
¿Los resultados? Igual resultaban catastróficos. Igual no.
¿Tendría la Coca-Cola (o cualquier otra gran multinacional, para que no se piense usted que tengo obsesión), el valor de hacerlo?
Ya ve, yo no paro de hacerme preguntas.
Mas no nos desviemos del tema. La pregunta en cuestión es doble:
-¿Por qué se gastan la millonada que se gastan en anunciar la Coca-Cola?
-¿Qué pasaría si dejaran de hacerlo?
Desconozco la respuesta a la primera pregunta, aunque la intuyo. Es cierto que mucha gente consume Coca-Cola sin pensar, por costumbre, porque ya tienen automatizado eso de: "¿me pones una coca-cola, por favor?" Pero, quizás, parte (o gran parte) de ese automatismo esté generado por la publicidad. Quizás (o, quizás, seguro) si nos dejaran de recordar a todas horas que existe la Coca-Cola, nos olvidaríamos de su existencia.
Y, maravillas de maravillas, casi no he terminado de responder a la primera pregunta, y ya he dado respuesta a la segunda.
Pero el tema es todavía más interesante, pues, en deliciosa paradoja, de renunciar a la publicidad podría surgir una grandiosa campaña publicitaria:
"La Coca-Cola es tan buena, confiamos tanto en ella, que nos vamos a pasar un año entero sin anunciarla y, estamos seguros de que las ventas no van a bajar ni una sola gota".
Sería, para mí, la estrategia de propaganda más osada del mundo. También la más económica, dado que ahorrarían un año entero de anuncios.
¿Los resultados? Igual resultaban catastróficos. Igual no.
¿Tendría la Coca-Cola (o cualquier otra gran multinacional, para que no se piense usted que tengo obsesión), el valor de hacerlo?
Ya ve, yo no paro de hacerme preguntas.
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reflexiones
martes 6 de diciembre de 2011
La Parodia de los Discursos Pre-Partido de una Tarde de Otoño.
La entrenadora entró, y vio ante sí todo un mar de antenas. Sólo se escuchaba el silencio de un levísimo murmullo. Entonces, ella empezó a hablar:
-Nos desprecian, dicen que les damos asco...Pero eso no me hace sentir mal, eso me motiva. Porque lo que nos tienen no es asco, sino miedo. Miedo porque somos seres poderosos, seres superiores, aunque no quieran admitirlo. Miedo porque les hacemos gritar a las niñas de pánico como si fueran niñas, miedo porque les hacemos correr, miedo porque se gastan millones y millones en buscar un insecticida que nos maten para siempre y no lo encuentran. Hay algunas entre nosotros que sienten vergüenza de ser lo que son, que dicen que son: "blatodeos". Yo no soy eso, ¡yo soy una jodida cucaracha! Y muy orgullosa de serlo, porque somos duras, ¡duras como nadie! Aguantamos un mes sin comer más que el pegamento de un puto sello, y casi una hora sin respirar. ¡Aguantamos toda la puta radiación que nos quieran echar, aguantamos hasta nueve días sin la cabeza! En cambio, como nos pisen, la hemos cagado...Pero me da igual, somos las más duras, somos las mejores, somos la más perfecta expresión de lucha por la supervivencia de la Madre Naturaleza. Ahora vamos a salir ahí fuera, a sus baños, a sus portales, a sus cocinas, a sus paellas en locales de muy dudosa higiene. ¡Vamos a luchar hasta el final, a honrar la memoria de todas aquellas compañeras que cayeron en combate patas arriba en un charco de Baygón, y vamos demostrarles lo que somos! ...¿Qué somos?
-¡Cucarachas!
-¡No os oigo!
-¡¡Cucarachas!!
-¡¡No os oigo!!
-¡¡¡Cucarachas!!!
-¡Que no os oigo, que las de mi subespecie somos todas sordas!
-Nos desprecian, dicen que les damos asco...Pero eso no me hace sentir mal, eso me motiva. Porque lo que nos tienen no es asco, sino miedo. Miedo porque somos seres poderosos, seres superiores, aunque no quieran admitirlo. Miedo porque les hacemos gritar a las niñas de pánico como si fueran niñas, miedo porque les hacemos correr, miedo porque se gastan millones y millones en buscar un insecticida que nos maten para siempre y no lo encuentran. Hay algunas entre nosotros que sienten vergüenza de ser lo que son, que dicen que son: "blatodeos". Yo no soy eso, ¡yo soy una jodida cucaracha! Y muy orgullosa de serlo, porque somos duras, ¡duras como nadie! Aguantamos un mes sin comer más que el pegamento de un puto sello, y casi una hora sin respirar. ¡Aguantamos toda la puta radiación que nos quieran echar, aguantamos hasta nueve días sin la cabeza! En cambio, como nos pisen, la hemos cagado...Pero me da igual, somos las más duras, somos las mejores, somos la más perfecta expresión de lucha por la supervivencia de la Madre Naturaleza. Ahora vamos a salir ahí fuera, a sus baños, a sus portales, a sus cocinas, a sus paellas en locales de muy dudosa higiene. ¡Vamos a luchar hasta el final, a honrar la memoria de todas aquellas compañeras que cayeron en combate patas arriba en un charco de Baygón, y vamos demostrarles lo que somos! ...¿Qué somos?
-¡Cucarachas!
-¡No os oigo!
-¡¡Cucarachas!!
-¡¡No os oigo!!
-¡¡¡Cucarachas!!!
-¡Que no os oigo, que las de mi subespecie somos todas sordas!
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monólogos
lunes 5 de diciembre de 2011
El Paladín.
-Hola, señor, ya me imagino por qué me ha citado, y me congratulo de comunicarle que tengo muy buenas noticias.
-Usted no tiene ni idea de la razón de mi llamada, y dudo mucho que tenga buenas noticias.
-¡Pero si voy a aprobar la ley que llevan ustedes años intentando que se salga adelante!
-Exacto, y eso exactamente queremos seguir haciendo durante muchos años: luchar para que sea aprobada.
-¡No entiendo!
-Ya le he dicho yo que usted no tiene ni idea.
-Pero...
-Pero si dejamos de pelear en ese campo, si conseguimos esa victoria, puede que nos empiecen a exigir que hablemos de la gente que muere en las guerras, a menudo tan inocente como un recién nacido, porque muchos lo son, y, como usted comprenderá, hay muy buenos amigos míos que se sentirían muy incómodos si empezáramos a meternos con las guerras.
-Pero...
-Así que, ya sabe, usted ya verá cómo se las apaña, pero esa ley tiene que seguir sin aprobarse.
-Pero...
-¡Deje de ponerme peros, amigo! Y estese tranquilo, de cara a los demás, le criticaremos, y mucho, pero tiene usted nuestro pleno apoyo, siempre y cuando colabore, ¿lo ha entendido?
-Perfectamente.
-Me alegro, y ahora, si me disculpa, tengo asuntos importantes de los que ocuparme.
-Claro.
-Usted no tiene ni idea de la razón de mi llamada, y dudo mucho que tenga buenas noticias.
-¡Pero si voy a aprobar la ley que llevan ustedes años intentando que se salga adelante!
-Exacto, y eso exactamente queremos seguir haciendo durante muchos años: luchar para que sea aprobada.
-¡No entiendo!
-Ya le he dicho yo que usted no tiene ni idea.
-Pero...
-Pero si dejamos de pelear en ese campo, si conseguimos esa victoria, puede que nos empiecen a exigir que hablemos de la gente que muere en las guerras, a menudo tan inocente como un recién nacido, porque muchos lo son, y, como usted comprenderá, hay muy buenos amigos míos que se sentirían muy incómodos si empezáramos a meternos con las guerras.
-Pero...
-Así que, ya sabe, usted ya verá cómo se las apaña, pero esa ley tiene que seguir sin aprobarse.
-Pero...
-¡Deje de ponerme peros, amigo! Y estese tranquilo, de cara a los demás, le criticaremos, y mucho, pero tiene usted nuestro pleno apoyo, siempre y cuando colabore, ¿lo ha entendido?
-Perfectamente.
-Me alegro, y ahora, si me disculpa, tengo asuntos importantes de los que ocuparme.
-Claro.
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relatos
domingo 4 de diciembre de 2011
Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): La Misa del Churro.
Ya sabe usted que los vecinos de Gracia del Río (excepción hecha de Doña Soledad) son más bien poco dados a eso de ir a misa, salvo por imperativo social.
No van a misa ordinaria, porque en la "Misa del Churro" nunca faltan diez o doce personas, como mínimo.
Se trata de la celebración dominical de las 8 de la mañana. A ésta, desde tiempos inmemoriales, es tradición que acudan todos los que se han pasado la noche entera de juerga. Dicen que la razón (y el nombre) es que, como en Gracia del Río no hay una churrería donde rematar la farra como Dios manda, alguien tuvo la genial idea y pronunció la histórica frase: "¡Joder, pues si no podemos comernos unos churritos, nos metemos en misa!"
La "Misa del Churro", ya se lo figurará usted, no es una misa muy ortodoxa, entre que Don Cosme está muerto de sueño y la mayoría de la parroquia está bastante pasada de fermentados y destilados.
Seguramente, el concepto de la "Misa del Churro" pueda parecer irrespetuoso y de mal gusto, ante lo que Don Cosme se limita a encogerse de hombros y sentenciar lapidario:
"Sí, están alegres, ¿no es acaso la Eucaristía una fiesta de la Alegría, la celebración de unos amigos que se reunen para darle gracias a Dios porque son felices juntos? Sí, muchos no se enteran de nada, pero tampoco sacan mucho en claro tantos y tantos que están con los ojos muy serios mirando al cura y con la cabeza en su mundo. Pero, ¡qué quiere que le diga!, conozco a la gente que frecuenta la "Misa del Churro" y le garantizo que luego son muy majos, hacen el bien todo lo bien que pueden y aman al prójimo todo lo que es humanamente posible amarle. Y, al fin al cabo, esto es la casa de Dios, y no se le niega la entrada a nadie".
Si alguna vez visita Gracia del Río, no se pierda la "Misa del Churro, merece la pena. aunque sólo sea por contemplar la imagen de todo los feligreses abandonando el templo haciendo la conga, con frecuencia con el propio Don Cosme en cabeza.
No van a misa ordinaria, porque en la "Misa del Churro" nunca faltan diez o doce personas, como mínimo.
Se trata de la celebración dominical de las 8 de la mañana. A ésta, desde tiempos inmemoriales, es tradición que acudan todos los que se han pasado la noche entera de juerga. Dicen que la razón (y el nombre) es que, como en Gracia del Río no hay una churrería donde rematar la farra como Dios manda, alguien tuvo la genial idea y pronunció la histórica frase: "¡Joder, pues si no podemos comernos unos churritos, nos metemos en misa!"
La "Misa del Churro", ya se lo figurará usted, no es una misa muy ortodoxa, entre que Don Cosme está muerto de sueño y la mayoría de la parroquia está bastante pasada de fermentados y destilados.
Seguramente, el concepto de la "Misa del Churro" pueda parecer irrespetuoso y de mal gusto, ante lo que Don Cosme se limita a encogerse de hombros y sentenciar lapidario:
"Sí, están alegres, ¿no es acaso la Eucaristía una fiesta de la Alegría, la celebración de unos amigos que se reunen para darle gracias a Dios porque son felices juntos? Sí, muchos no se enteran de nada, pero tampoco sacan mucho en claro tantos y tantos que están con los ojos muy serios mirando al cura y con la cabeza en su mundo. Pero, ¡qué quiere que le diga!, conozco a la gente que frecuenta la "Misa del Churro" y le garantizo que luego son muy majos, hacen el bien todo lo bien que pueden y aman al prójimo todo lo que es humanamente posible amarle. Y, al fin al cabo, esto es la casa de Dios, y no se le niega la entrada a nadie".
Si alguna vez visita Gracia del Río, no se pierda la "Misa del Churro, merece la pena. aunque sólo sea por contemplar la imagen de todo los feligreses abandonando el templo haciendo la conga, con frecuencia con el propio Don Cosme en cabeza.
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gracia del rio
sábado 3 de diciembre de 2011
Suprima a Su Prima (Una Cáustica Invitación al Holocausto en Famlia).
Lo oirá miles de veces en las próximas semanas, pues se ha vuelto tan tradicional en estas fechas como los villancicos, el turrón o la video-consola nueva: "¿Las Navidades bien o en familia?"
¿Qué nos ha hecho la familia? Pues parece que de todo.
Por tanto, si tanto la aborrecemos, es momento de ajustar cuentas.
¡Convirtamos las entrañables fechas navideñas en una salvaje carnicería en la que sólo sobrevivirán los más fuertes!
En Nochebuena, sazone el besugo navideño con cianuro y goze viendo cómo la insoportable tia Gertrudis abandona este mundo entre fuertes convulsiones, con la mirada perdida y echando espuma por la boca. ¡Me parece a mí que esta noche nos libramos de sus comentarios sobre lo malo que estaba todo!
En Nochevieja, cuando den los cuartos, dígale a su cuñado: "¡Bueno, vamos a comer las doce uvas. que pocas son en comparación con la cantidad de cosas que se come la guarra de tu mujer en la oficina! ¿Se le ocurre una manera más original de empezar el año que a guantazo limpio toda la familia? ¡Ah, mira qué listo el primo Amadeo, ya ha cogido dos bolletas de sidra, las ha roto y las está usando como arma letal!
Tienda una emboscada a su sobrillinos cuando vayan a ver la Cabalgata de Reyes, y sustiyuta los clásicos caramelos por piedras de a kilo la unidad. ¡Mire, mire cómo caen, parecen bolos! ¡Apuesto a que en el hospital no les van a quedar ganas de quejarse porque los Reyes no les han traído lo que querían!
Haga de la tradicional visita de sus cuñados con los niños "a coger los Reyes" una trampa mortal. y que nada más entrar por la puerta con la sonrisilla y los pasteles, se encuentren con intenso fuego de armas automáticas. Deleitese viendo a su insufrible cuñada bailando al son de las balas atravesando su cuerpo. ¡Ahora no te quedan ganas de retregarnos lo bien que le va la empresa a su marida, ¿eh?!
(Yo, por mi parte, disfruto un montón pasando las Navidades en familia. Gracias a Dios. Muchas Gracias. Por eso, el chiste popular con que se inició la entrada, jamás me hizo maldita la gracia).
¿Qué nos ha hecho la familia? Pues parece que de todo.
Por tanto, si tanto la aborrecemos, es momento de ajustar cuentas.
¡Convirtamos las entrañables fechas navideñas en una salvaje carnicería en la que sólo sobrevivirán los más fuertes!
En Nochebuena, sazone el besugo navideño con cianuro y goze viendo cómo la insoportable tia Gertrudis abandona este mundo entre fuertes convulsiones, con la mirada perdida y echando espuma por la boca. ¡Me parece a mí que esta noche nos libramos de sus comentarios sobre lo malo que estaba todo!
En Nochevieja, cuando den los cuartos, dígale a su cuñado: "¡Bueno, vamos a comer las doce uvas. que pocas son en comparación con la cantidad de cosas que se come la guarra de tu mujer en la oficina! ¿Se le ocurre una manera más original de empezar el año que a guantazo limpio toda la familia? ¡Ah, mira qué listo el primo Amadeo, ya ha cogido dos bolletas de sidra, las ha roto y las está usando como arma letal!
Tienda una emboscada a su sobrillinos cuando vayan a ver la Cabalgata de Reyes, y sustiyuta los clásicos caramelos por piedras de a kilo la unidad. ¡Mire, mire cómo caen, parecen bolos! ¡Apuesto a que en el hospital no les van a quedar ganas de quejarse porque los Reyes no les han traído lo que querían!
Haga de la tradicional visita de sus cuñados con los niños "a coger los Reyes" una trampa mortal. y que nada más entrar por la puerta con la sonrisilla y los pasteles, se encuentren con intenso fuego de armas automáticas. Deleitese viendo a su insufrible cuñada bailando al son de las balas atravesando su cuerpo. ¡Ahora no te quedan ganas de retregarnos lo bien que le va la empresa a su marida, ¿eh?!
(Yo, por mi parte, disfruto un montón pasando las Navidades en familia. Gracias a Dios. Muchas Gracias. Por eso, el chiste popular con que se inició la entrada, jamás me hizo maldita la gracia).
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monólogos
viernes 2 de diciembre de 2011
Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: "Llamadme Gus".
Los profes novatos son como potrillos con el entusiasmo sin domar. Los veteranos siempre intentan guiarles por el camino correcto, pero normalmente sólo aprenden cuando la experiencia les clava las espuelas.
Gustavo Nazareita, alias "llamadme Gus", era de esos. A Trestuestes no le cae mal del todo, para ser un novato. Le inspiraba cierta ternura.
Gustavo entró por la puerta de la sala de profesores, recién salido de una visita. Estaba ligeramente sudado, tenía el pelo un poco revuelto y la camisa un pelín salida. Un profesor que se acaba de entrevistar con un padre a menudo es lo más parecido a una bomba de relojería metida en una olla a presión.
-¿Cómo ha ido, "llamadme Gus"?-interrogó Trestuestes.
-¡Ese padre es un impresentable! ¿Para qué tendrán hijos ciertas personas?
-Pues para amargarse la vida gratis, y para que nosotros nos la amarguemos por dinero. ¿Qué te ha dicho?
-¡Pues que él no puede con el niño, que los chavales no vienen con manual de instrucciones y que no sabe qué hacer! ¡Que nosotros somos los profesionales de la educación y que nos busquemos la vida!
-Bueno, tiene razón. Es como si el niño fuera un coche y nosotros los mecánicos. Entendemos mucho de motores, pero no podemos hacer que un Seat 600 se ponga a 120, que en un Mini entre 10 personas o garantizar que un mal motor no se parará en el peor momento, y, recuerda: al que le va a dejar colgado en mitad de la carretera es a él.
"Llamadme Gus" sonrió. Sin duda, el chaval aprende rápido. Ya es un buen profesor, y, con suerte, algún día conseguirá que ni los pequeños con sus grandes tonterías ni los mayores con sus tonterías incluso más grandes le impidan que lo demuestre a diario. ¡Ojalá resista, ojalá no sea otro emergente as de las pizarras que se queda por le camino por no aguantar según qué actos y palabras!
En fin, tiempo al tiempo.
Gustavo Nazareita, alias "llamadme Gus", era de esos. A Trestuestes no le cae mal del todo, para ser un novato. Le inspiraba cierta ternura.
Gustavo entró por la puerta de la sala de profesores, recién salido de una visita. Estaba ligeramente sudado, tenía el pelo un poco revuelto y la camisa un pelín salida. Un profesor que se acaba de entrevistar con un padre a menudo es lo más parecido a una bomba de relojería metida en una olla a presión.
-¿Cómo ha ido, "llamadme Gus"?-interrogó Trestuestes.
-¡Ese padre es un impresentable! ¿Para qué tendrán hijos ciertas personas?
-Pues para amargarse la vida gratis, y para que nosotros nos la amarguemos por dinero. ¿Qué te ha dicho?
-¡Pues que él no puede con el niño, que los chavales no vienen con manual de instrucciones y que no sabe qué hacer! ¡Que nosotros somos los profesionales de la educación y que nos busquemos la vida!
-Bueno, tiene razón. Es como si el niño fuera un coche y nosotros los mecánicos. Entendemos mucho de motores, pero no podemos hacer que un Seat 600 se ponga a 120, que en un Mini entre 10 personas o garantizar que un mal motor no se parará en el peor momento, y, recuerda: al que le va a dejar colgado en mitad de la carretera es a él.
"Llamadme Gus" sonrió. Sin duda, el chaval aprende rápido. Ya es un buen profesor, y, con suerte, algún día conseguirá que ni los pequeños con sus grandes tonterías ni los mayores con sus tonterías incluso más grandes le impidan que lo demuestre a diario. ¡Ojalá resista, ojalá no sea otro emergente as de las pizarras que se queda por le camino por no aguantar según qué actos y palabras!
En fin, tiempo al tiempo.
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Un Colegio Imaginario
jueves 1 de diciembre de 2011
El Hombre de Mercurio.
-¿Qué vas a hacer, Pedro?
-No lo sé.
En los ojos sepultados en arrugas de aquel hombre había miedo e incertidumbre. Nadie diría que eran los ojos de un asesino.
-¿Por qué no te vas al norte, con tu hermana?
-No...Ella tiene su vida, su marido, sus nietos, sus problemas...No le hace falta otro más. ¿Tú me podrías ayudar a encontrar una pensión? Espero que me dé con la cosa esa que me da el gobierno.
-No te preocupes.
Al día siguiente, Pedro Vázquez Horgo, de 66 años de edad, abandonó la prisión donde había ingresado cuatro décadas antes por el asesinato de un empleado de banca durante la comisión de un atraco a mano armada.
Poco más de dos meses después, el mismo asistente social que le había ayudado a encontrar la pensión recibió la llamada de Pedro.
-Hola, perdona que te moleste, pero es que no tengo a otra persona a quien contarle mis cosas. Mi hermana ya ni me coge el teléfono.
-Tranquilo, Pedro, ¿cómo vas?
-Mal, muy mal...Muy solo...En la cárcel por lo menos tenía alguna que otra amistad, pero aqui fuera...Intenté hacer amigos, pero la gente, como es normal, te pregunta y yo no valgo pa' mentir, pa' inventarme una vida que no tengo. Desde el 70 sólo he conocido una celda y cuatro muros...además, que no tengo dinero pa' ir a sitios....También pensé en adoptar algún perrillo de la calle, por lo de tener compañía, pero en la pensión no me dejan...Además, que no tengo dinero ni para darle de comer.
-¿Y a qué te dedicas?
-Por las mañanas me levantó temprano, deber ser que tengo la hora cogida de la cárcel. Me aseo, me visto y me voy pa'l parque, a dar un paseo o a sentarme a llorar en un banco, según cómo esté de humor. Luego voy a la pensión a comer, me echo un rato, pero, como no consigo dormir, vuelvo a salir. A vecés voy a la biblioteca, que se lee el periódico gratis, o me meto a cualquier sitio donde haya algo que ver sin tener que pagar...Hace un mes me metí en el Museo de Ciencias. Cuando m'iba, salía un chaval con su padre, y con una botellita con mercurio dentro. Entonces, el crío la abrió para jugar y todo el mercurio se fue al suelo y se perdió...¡Pues así me siento yo, que me han sacado de la cárcel y me estoy deshaciendo! Sólo me consuela saber que la celda me ha quebrado la salud, y que no creo que me quede mucho de vida...También escucho mucho la radio, me hace mucha compañía. El otro día, un señor dijo en un programa que 40 años es poco, que la gente como yo debería de morirse en la cárcel...Si hubiera tenido un móvil de esos, habría llamado a la emisora para preguntar dónde hay que firmar pa' eso.
-¡No te deprimas, hombre!
-A veces pienso en matarme, pero no quiero presentarme ante Dios con más sangre en las manos...¡Bastante arrepentido estoy de lo que hice, del puto atraco, de la puta pistola, de los putos nervios....!, perdón.
-Tranquilo...Pero es que yo no sé si puedo hacer algo por ti.
-¿Te importa que te llame de vez en cuando?
-No, hombre.
-Gracias...Bueno, pues te dejo, que me he quedado sin monedas para el teléfono...¡Adios!
-Adiós, Pedro.
-No lo sé.
En los ojos sepultados en arrugas de aquel hombre había miedo e incertidumbre. Nadie diría que eran los ojos de un asesino.
-¿Por qué no te vas al norte, con tu hermana?
-No...Ella tiene su vida, su marido, sus nietos, sus problemas...No le hace falta otro más. ¿Tú me podrías ayudar a encontrar una pensión? Espero que me dé con la cosa esa que me da el gobierno.
-No te preocupes.
Al día siguiente, Pedro Vázquez Horgo, de 66 años de edad, abandonó la prisión donde había ingresado cuatro décadas antes por el asesinato de un empleado de banca durante la comisión de un atraco a mano armada.
Poco más de dos meses después, el mismo asistente social que le había ayudado a encontrar la pensión recibió la llamada de Pedro.
-Hola, perdona que te moleste, pero es que no tengo a otra persona a quien contarle mis cosas. Mi hermana ya ni me coge el teléfono.
-Tranquilo, Pedro, ¿cómo vas?
-Mal, muy mal...Muy solo...En la cárcel por lo menos tenía alguna que otra amistad, pero aqui fuera...Intenté hacer amigos, pero la gente, como es normal, te pregunta y yo no valgo pa' mentir, pa' inventarme una vida que no tengo. Desde el 70 sólo he conocido una celda y cuatro muros...además, que no tengo dinero pa' ir a sitios....También pensé en adoptar algún perrillo de la calle, por lo de tener compañía, pero en la pensión no me dejan...Además, que no tengo dinero ni para darle de comer.
-¿Y a qué te dedicas?
-Por las mañanas me levantó temprano, deber ser que tengo la hora cogida de la cárcel. Me aseo, me visto y me voy pa'l parque, a dar un paseo o a sentarme a llorar en un banco, según cómo esté de humor. Luego voy a la pensión a comer, me echo un rato, pero, como no consigo dormir, vuelvo a salir. A vecés voy a la biblioteca, que se lee el periódico gratis, o me meto a cualquier sitio donde haya algo que ver sin tener que pagar...Hace un mes me metí en el Museo de Ciencias. Cuando m'iba, salía un chaval con su padre, y con una botellita con mercurio dentro. Entonces, el crío la abrió para jugar y todo el mercurio se fue al suelo y se perdió...¡Pues así me siento yo, que me han sacado de la cárcel y me estoy deshaciendo! Sólo me consuela saber que la celda me ha quebrado la salud, y que no creo que me quede mucho de vida...También escucho mucho la radio, me hace mucha compañía. El otro día, un señor dijo en un programa que 40 años es poco, que la gente como yo debería de morirse en la cárcel...Si hubiera tenido un móvil de esos, habría llamado a la emisora para preguntar dónde hay que firmar pa' eso.
-¡No te deprimas, hombre!
-A veces pienso en matarme, pero no quiero presentarme ante Dios con más sangre en las manos...¡Bastante arrepentido estoy de lo que hice, del puto atraco, de la puta pistola, de los putos nervios....!, perdón.
-Tranquilo...Pero es que yo no sé si puedo hacer algo por ti.
-¿Te importa que te llame de vez en cuando?
-No, hombre.
-Gracias...Bueno, pues te dejo, que me he quedado sin monedas para el teléfono...¡Adios!
-Adiós, Pedro.
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