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domingo, 28 de febrero de 2010

Evasión (de Cerebros) o Derrota.

No es ningún secreto, las "mentespectadoras" sedientas de creatividad están huyendo a la carrera de la televisión para pedir asilo mental en las pantallas de Internet.

¡Pero si ya ni yo veo casi la tele (con lo que he sido)!

Es, por tanto, este un momento crucial para las 625 líneas (creo que ahora son más). Puede que ese dinosaurio-vaca sagrada de nuestra sociedad, ese elemento tan poderoso, esté en serio peligro de extinción.

En efecto, me temo que, cada vez más, el colectivo de tele-espectadores está íntegramente formado por gente que (por la razón que sea) no es usuario de Internet. Y, está claro, cada vez va a haber menos de esos...

Ni una calidad de imagen cada vez mayor (que permite que en muchos programas se vea perfectamente cada mota de caspa) ni los miles de canales "atedetetados" (nutridos de las mismas reposiciones -a menudo "deposiciones"- cíclicas y machaconas, o de programas de radio televisados) tienen la solución.

Jugando a ser profeta (aunque esté en mi tierra) me atrevo a decir que, o cambia mucho la tele, o de aquí a algunos años Mr.WWW se la habrá merendado con patatas chips (por aquello de la electrónica, claro) y toda la producción audiovisual será directamente para Internet.

sábado, 27 de febrero de 2010

La Absurda Vida Planificada de Marcelino Polizqueitia.

A Marcelino Polizqueitia no le gustaban las sorpresas, ni siquiera le gustaron de pequeño. Era por eso que no revelaba a nadie la fecha de su cumpleaños, para evitar la fiesta. Cierto era que Marcelino Polizqueitia no tenía amigos, pero, incluso así, por si acaso. A Marcelino Polizqueitia tampoco le gustaba correr riesgos. Ni tan siquiera andarlos.

Marcelino Polizqueitia planificó su vida al milímetro.

Con 22 años se enamoró, consciente y premeditadamente, de unas trillizas. Así calculaba que sus posibilidades de ser correspondido se multiplicaban por tres. Ellas jamás le hicieron el más mínimo caso, lo que le llevó a descartar para siempre la posibilidad de contraer matrimonio. "Si no consigues ni una de tres, en mejor dejarlo", decía,

Marcelino Polizqueitia vivía una vida de menú, sin el más mínimo brillo o exceso, pero que le permitía seguir viviendo. Habitaba un piso de cincuenta minutos en tren y diez en Metro -con transbordo y crucigrama incluidos-; siguiendo una vocación que decidió tener desde pequeño, trabajaba de cartero ("El mago que siempre sabe dónde está tu carta", en sus palabras) y pasaba los domingos en el parque con los patos y los veranos en la playa con las medusas.

Y no se reía nunca, salvo cuando contaban un chiste de mejicanos por la tele. Esto no sabía por qué era.

Lo de la risa escapa a toda planificación.

viernes, 26 de febrero de 2010

Historias Imaginaras de un Colegio que Jamás Existió: Suspenso en Matemáticas.

Siempre es un placer toparse con un antiguo alumno, en especial con aquél que se intuía que estaba destinado al éxito.

Aunque sea en la cola dominical de una gran superficie.

-¡Don Román, usted me dio clase de matemáticas! ¿Se acuerda de mí?

(¡Cómo para no acodarse! Lucas Botesca, el más diestro jinete trigonométrico que las aulas vieron. Está más gordo y tiene menos pelo, pero esa mirada de inteligente profundo era inconfundible).

-¡Sí, hombre, tú eres Botesca!

-¡Me alegro de que no se haya olvidado de mí!

(¡Imposible!)

Y, ahora, la gran pregunta.

-¿Cómo te va la vida? Hiciste una ingeniería, ¿no?

-Sí, de hecho, soy doctor ingeniero industrial. Doy clases en la universidad.

Román se infló como un globo lleno de vanidad. Este país y su provinciana fascinación por los señores ingenieros...

-¿Y te casaste? ¿Tienes familia?

Los ojos de inteligente profundo se vencieron un poco y se les puso un barniz de tristeza. Román había metido la pata.

-Estoy separado...Sin hijos...No dio tiempo...

-¡Ah, vaya!

-Es curioso, ¿sabe? Con todas las Matemáticas que aprendí y que sé, con lo bien que se me dan los polinomios y las integrales, y soy totalmente incapaz de contar hasta diez.

jueves, 25 de febrero de 2010

Sentimiento al Cuadrado (O sea, Resentimiento)

Cosa muy fea eso del resentimiento, y también muy fuerte.

Es fácil darse cuenta: sólo tienes que fijarte en esos ojos con la limpieza caducada, o escuchar cómo, con el gesto torcido y la mandíbula prieta, empiezan a soltar bilis pura.

"¡Gentuza, y mira que los tenía aprecio!". Sólo se puede estar resentido de verdad con aquellos por los que se sintió cariño de verdad.

"¡Con todo lo que he hecho por ellos, y así me lo pagan!" La ingratitud (o, mejor dicho, la percepción de ingratitud), siempre amamantando al resentimiento.

"¡Porque yo me merecía el puesto y no el tipo ese!" ¿Seguro?

"¡Pero, claro, hay mucha envidia!" Y mucha paranoia también.

"¡Pero vamos, que a mí me da lo mismo! Ellos sabrán!" No, no te da lo mismo.

Ni muchísimo menos.

"Ahora que, arrieritos somos...!"

Haz algo, colega, que te está pudriendo el alma.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Universidad, Diversidad y Diversión (a Secas).

Aunque mis días (y alguna que otra noche) de universitario cada vez están más lejanos, y ahora sé de la Universidad sólo por referencias, me huelo que se le están cargando.

Sospecho que la están convirtiendo en una mera prolongación del colegio: Ahora obligan a ir a clase, hacen un montón de examencitos de cada tema (porque si no los alumnos no van al día), los apuntes están el foro de Internet y hasta hay que presentar trabajos para aprobar...¡Pero si ya no hay ni pintadas guarras en el lavabo de tíos!

Igualito que mi segundo curso de carrera: 6 asignaturas a un cara o cruz en Junio de 1994 (menos mal que yo me las apañé para sacar 6 caras).

Tanta obsesión con que los alumnos aprendan y se formen me parece ilógica. ¡Son jóvenes y tienen toda una vida para estudiar y mejorar! (En realidad, uno va a la Universidad a enterarse de todo lo que deberá aprender cuando termine la carrera. Ese, al menos, fue mi caso).

En cambio, es su única oportunidad de tener 20 años, de estar tirados en el césped muertos de risa, de correr por los pasillos del Metro sin saber por qué, de irse hasta el culo del mundo en busca de unos apuntes fotocopiados salvadores, de ser un viciado del mus, de ser -en suma- joven.

Sí, les están poniendo las cosas tan difíciles y tan feas a los universitarios actuales que no me extraña que busquen refugio habitual en el alcohol y las borracheras.

Cosa que ni mis amigos de carrera ni yo tuvimos necesidad de hacer para pasárnoslo de escándalo.

martes, 23 de febrero de 2010

Autopen (Autógrafos de C3PO).

Todavía quedará algún inocente que se piense que ese señor tan importante se ha molestado en firmarle personalmente la carta. ("¡Que sí, fíjate, que esto no va fotocopiaó!")

Otros, menos cándidos, pensarán que el buen señor tiene un ejército de secretarios que, al más puro estilo de los elfos de Santa Papa Claus Noel, se dedica a imitar la firma de su jefe a destajo.

La realidad es más sencilla (y más cruda para el iluso que con tanto cariño guardó la felicitación navideña): el "Autopén", o "máquina de firmar".

El primer cacharro mecánico para reproducir firmas fue patentado en 1803 por el inglés John Isaac Hawkins, y, ya desde sus primeros días, las plumas más atareadas del mundo se volvieron adictas al invento.

El sistema es sencillo: una plantilla de plexiglás con la rúbrica a imitar y la máquina mueve un brazo mecánico (al que se puede adaptar un lapicero, bolígrafo, pluma o lo que se tercie) para reproducirlo a la perfección (a una sorprendente velocidad de 3.000 firmas diarias).

Si está interesado en el producto (porque usted es de mucho firmar) el modelo básico sale por unos 3.000 dolares.

Así que, amigo mío, sospeche de cualquier autógrafo que no haya visto firmar en persona. Desde los presidentes de Estados Unidos a estrellas del cine y del deporte (y, en general, cualquiera al que le compense gastarse la pasta gansa que vale el cacharrito) usan "Autopen".

lunes, 22 de febrero de 2010

Contra Esa Tele que No Le Gusta, "Niputocasoil Forte" (Tres al Día).

Hay cosas de este blog de las que, con la modestia en el ropero, me encuentro bastante satisfecho.

Una de ellas es que no suelo hablar de ciertas personas de las que todo el mundo habla, generalmente, para decir -muy indignado- que es una vergüenza que todo el mundo esté hablando de ellas en vez de leyendo un libro.

La solución al problema es tan sencilla con ignorarlas por completo. Es como un capítulo de los "Simpsons" (en concreto, el "Especial de Halloween" número 6), en el cual unos muñecos publicitarios gigantes siembran el pánico en Springfield, hasta que Lisa encuentra la solución al problema: se les deja de prestar atención y ellos solos destruyen, puesto que la publicidad sobrevive sólo porque alguien la mira.

Así pues, recuerde que sacar el tema, aunque sea para decir "¡qué porquería!, ¡qué país!, !así nos va!", les nutre de las energías que precisan para seguir viviendo.

Ignorar, ignorar, ignorar, esa es clave.

Y, para dar ejemplo, comienzo yo cerrando ya esta entrada.

domingo, 21 de febrero de 2010

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): "Spiderman" Sánchez.

Deporte en Gracia del Río es sinónimo de Pedro Sánchez Sáncho. Concejal perpetuo de deportes, propietario y único empleado de "Sansan Sport" y encargado de mantenimiento del polideportivo municipal, casa del Graciarriero F.C.

Es también el portero titular (y único) del equipo. Su nombre de guerra, "Spiderman" Sánchez no se lo debe a su agilidad extrema o a una intuición arácnida. La verdadera razón es que siempre le toca poner y quitar redes antes y después de cada partido, y, dado el parecido de éstas con la tela de araña, pues el mote no está tan mal traído.

Fue Marcial, en uno de sus arranques filosóficos, el que dijo que "Spiderman" Sánchez más que un portero era un conserje: con menos reflejos que un espejo de contrachapado, una colocación a menudo descolocada y el firme empeño de no llevarse un balonazo, y, en general, de no hacerse daño, "Spiderman" Sánchez más que defender la portería, está pendiente de sacar el balón de las redes. (Debe ser que les tiene cariño de tanto ponerlas y quitarlas).

Eso sí, siempre iba equipado de arriba a abajo con el último grito en material deportivo. Ventajas de tener la tienda. Modernidad que desentona con un bigote más propio de la época de Miguel Ángel y García Remón, pero que "Spiderman" Sánchez, obstinado, se niega a afeitarse.

Y siempre termina el partido tan limpito como lo había empezado.

sábado, 20 de febrero de 2010

Pan de Cizaña.

De la semilla de la cizaña sale una harina venenosa, igual que del corazón de algunas personas.

Encizañar, una de las formas más puras de la mezquindad recreativa. La bastarda diversión de cabalgar a una persona hacia una discusión y la pelea, usando nuestra lengua como la fusta que guía y espolea.

También hay mucho de envidia y venganza, ¿para qué negarlo? El amarillo placer de ver al ser envidiado sufrir por la pérdida de amigos, trabajo, ilusiones...Y todo, con la cobardía de no ser nosotros la mano ejecutora del castigo.

Pero, le repito, que también hay gente que lo hace por diversión, porque es así de mala, porque le divierte ver al prójimo perder los nervios, liarle a voces e incluso llegar a las manos.

Porque hay personas inhumanas que gozan con el dolor ajeno.

Porque, volviendo al principio, hay corazones que son un pedazo de pan de trigo, pero también los hay que son una barra de cizañita pura.

viernes, 19 de febrero de 2010

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: Corregir.

En la sala del cuadro feo rige un férreo código de honor: ahí se va a trabajar, y ni un gramo de cháchara.

-¿Os habéis parado a pensar que dentro de veinte años esto que estamos haciendo lo verán como un atraso?

Trestuestes siempre tan dispuesto a quebrantar una norma.

-Sí.

Le dan la razón como a los locos y a los clientes.

-Lo digo en serio, corregir. Seguro que en el futuro será instantáneo. Nada de tener que andar con el boli rojo horas y horas.

-Vale.

-¡Qué desgracia vivir sometido a las carencias técnicas!

-¡Te quieres callar, macho!

-¡Perdón!

Es lo malo de sacar un tema de conversación, que luego no hay manera de guardarlo.

-Y, según tú, ¿cómo va una máquina a corregir un tema de historia?

-Algo inventarán.

-Lo dudo. Hay lugares donde los ordenadores jamás podrán llegar.

-Los avances de la Ciencia son absolutamente imprevisibles.

-¿Tú crees que se van a gastar la millonada que valen esas investigaciones sólo para que los profesores no tengamos que pasarnos la vida leyendo 50 versiones de un cuento que ya nos sabemos de memoria?

El silencio sepulcral del trabajo retornó a la sala del cuadro feo.

Trestuestes sabe reconocer cuándo ha perdido una batalla.

jueves, 18 de febrero de 2010

Tu Martirio Será Mi Negocio.

Si su tendencia, ideología o creencia no tiene un par de mártires, es mejor que lo deje y cambie de negocio.

"Algo de razón tendrá esto, ten en cuenta que hay gente que ha perdido el bigote por defenderlo", ese es el razonamiento que se hace el personal antes de abrazarse a una idea.

Sí, nada tan atractivo como un mártir, especialmente para esa juventud llena de ideales (que se irá vaciando con el paso de los años).

He aquí unas pistas por si usted necesita agenciarse un mártir y no sabe cómo:

-Origen y Primeros Pasos: Tiene dos opciones, o que el chaval/a naciera y creciera en un ámbito afín (lo que garantiza que la cosa "se mamó desde la cuna", o que venga del otro extremo (lo que permite encajar el siempre poderoso y evocador "momento del cambio").

-Producción Literaria: La que sea, incluso un torpe poema ripioso nos da material para camisetas con mensaje y letras para canción de autor (los indispensables himnos que cantar en los colegios mayores y los viajes en autocar).

-Liderazgo y Labor: Todo lo que hizo para meterse en problemas. Llénelo de idealismo y idealice todo lo posible. Alguna que otra leyenda urbano-legendaria nunca está de más.

-El Martirio en Sí: Esta es la suerte suprema del "propagandismo mártir". Serenidad ante el destino significativo y lealtad a las propias creencias hasta el último momento.

Ejemplo práctico: Adelino García Torresancha, mártir del café con porras.

Adelino nació en el seno de una típica familia madrileña, de esas que son orgullosas guardianas del apego a las tradiciones. Él, desde bien pequeño, siempre se desayunaba su cafelito con porras en el bar, como un elemento más de la propia identidad. Tanto le gustaba su desayuno, que hasta se sacó una cancioncilla, cuya estribillo era: "Café con porras, café con porras, la alegría te ganas, las penas te ahorras".

Lamentablemente, a Adelino, como a tantos otros, le tocó remar contra la corriente de los nuevos tiempos. El tenebroso imperio de los alimentos light y la comida rápida americana también llegó a su barrio, y cerraron su bar habitual para poner una hamburguesería de cadena. Indignado por ver como lo despojaban de su desayuno de toda la vida, Adelino se erigió en líder del movimiento "anti-fast food" y se encadenó, junto con el Toni (su vecino del quinto), a la puerta del local.

Mientras los dos policías municipales se los llevaban a comisaría, Adelino, desafiante y orgulloso, no paraba de cantar con firme voz "Café con porras, café con porras, la alegría te ganas, las penas te ahorras".

Las municipales, por su parte, le rogaban que dejara de hacer el gilipollas de una santa vez.

(Dedicado con mis profundos admiración y respeto a todas aquellas personas que, luchando desde cualquier bando por lo que creían mejor para todos, chocaron contra una dolora, injusta y, a menudo, estéril muerte. Intuyo que ellos no deseaban ser mártires, sino sólo vivir felices y en paz en un mundo mejor y más justo).

miércoles, 17 de febrero de 2010

Pistas para Bromistas Telefónicos. (Y Cuelgue).

Personalmente, yo soy poco amigo (más bien, muy enemigo) de la broma telefónica. Creo firmemente que uno tiene que dar la cara para que se la puedan partir (si procede).

No obstante, he aquí algunas ideas para los aficionados al género:

-Consiga el número de algún escritor de esos sobre los que muchos escriben, pero a los que nadie lee, (ya sabe, esos que se supone que son muy buenos, pero que nadie tiene las narices de confirmar la suposición), llame y pregunte por él con un tono muy formal y poniendo un marcado acento nórdico (entre sueco y noruego, para ser precisos). Cuando le diga, empapadito de nervios, "soy yo, ¿es usted de los Premios Nobel?", replique "No, soy de IKEA. ¿Recibió ya nuestro catálogo?"

-Llame a información telefónica y hágales preguntas del tipo "¿quién invento el teléfono góndola?" o "¿Cuál es el cable telefónico submarino más largo del mundo?"

-Comunique con cualquier Ministerio y, haciéndose pasar por un alto funcionario, reprenda severa y firmemente al funcionario de turno por estar en su puesto de trabajo en vez de desayunando.

-Telefonee a las oficinas del Club Atlético de Madrid haciéndose pasar por un estudiante norteamericano despistado y pídales información sobre sus nueve Copas de Europa.

-Marque un número cualquiera y finja que llama para detener una ejecución inminente. Agobiese mucho: "¿Cómo que eso no es una cárcel? ¿No es el 912343234? ¡Ay, Dios mío, que lo matan, que lo matan! ¡Esto me pasa por anotar los números deprisa y corriendo! ¿Y usted no sabrá si hay alguna cárcel que tenga el número parecido?"

Esta última es humor negro oscuro y, afortunadisimante, ya no se puede gastar en España.

martes, 16 de febrero de 2010

Paradojas Religiosas para Gentiles, Cafres y Paganos.

Paradoja Religiosa Número 1: Las Religiones establecen que la Soberbia es un pecado. Sin embargo, todas tienen la tremenda soberbia de dar por hecho que la suya es la única fe verdadera.

Dicho lo cual, yo siempre he creído que lo importante es creer en Dios o, mejor dicho, actuar de acuerdo a dicha creencia. (Lo cual nos lleva de cabeza a la Paradoja Religiosa Número 2: La cantidad de ateos reiterativamente declarados que, fijándose en sus actos, resultan ser unos perfectos cristianos).

He ahí el principal pero que se les puede poner a las religiones de hoy en día: su tremenda fascinación por los actos de liturgia milimetrada y hondo simbolismo, pero absolutamente carentes de efectividad a la hora de hacer un mundo mejor. ¡La cantidad de tiempo y energías que se nos van en recordarle a Dios lo bueno que es y lo mucho que le queremos! (algo que, por otra parte, me temo que Él sabe perfectamente).

Alguien dijo (con otras palabras): Reuníos con aquellas personas a las que queréis para compartir vivencias y alimentos. Estad alegres, sed felices. Hacedlo por mí, please. Y, en ese momento, yo estaré allí con vosotros.

Paradoja Número 3: Quizás la verdadera Eucaristía se celebra en la comida familiar de después de salir de misa.

lunes, 15 de febrero de 2010

Los Exámenes a Examen. (Controlando a los Controles)

Examen, como todas las palabras que se refieren a conceptos poco populares, tiene su propio eufemismo: control. Pero, a la café, copa y puro, vienen a ser lo mismo: preguntas, respuestas, calificación de cero a diez, menos de cinco estás en problemas.

El primer gran error conceptual -ya que estamos con conceptos- es pensar que el haber aprobado un examen (o control) garantiza que alguien sabe algo. En realidad, lo único que demuestra es que se tiene la capacidad de aprenderlo. En mi caso, por ejemplo, hoy en un examen (o control) de Trigonometría no sería capaz ni de sacar de centro. Pero, según se verificó hace veinte años, podría aprender de senos y tangentes si me los volvieran a explicar, y fuera necesario (que esperemos que no).

Conclusión: la Educación cimentada en exámenes (o controles) no genera conocimiento activo, sino garantía de capacidades latentes.

Y habrá quién diga (indignado): "¡Oiga, pero es que si no entra para examen (o control), el alumno no lo estudia!". Cierto, y, claro está, es preciso garantizar que los estudiantes tengan un montón de cosas que poder olvidar.

Pero, sea sincero, ¿de cuántas cosas que usted sabe que jamás olvidará le han examinado?

Mire, en realidad, los exámenes (o controles) no sirven para medir conocimientos, ni para garantizar que el alumno sabrá cosas de por vida. Sirven para separar el grano de la paja en la era de los examinandos y determinar qué alumnos tienen una gran capacidad para aprobar (lo que les hace aptos para el sacrosanto y venerado "Sistema Universitario") y los que no.

Y todo lo demás, milongas apedagogadodidácticas. (Se lo digo yo).

domingo, 14 de febrero de 2010

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Una Pregunta por la Cara.

Para el padre Cosme era una alegría cruzarse por la calle con "Peralín", por mucho que el chaval siempre le pusiera en un aprieto con sus preguntas, (o, quizás, por eso).

-Padre, ¿cómo es eso de esas mujeres moras que van vestidas como de nazareno todo el año?

-¿Cómo?...¡Ah, el burka!

-Eso mismo. Es que no lo entiendo.

-Sinceramente, yo tampoco.

-Pero...¿Es por gusto, es por promesa, es porque las obligan o por qué es?

-Pues no lo sé, hijo. Esto de la religión es como en los hipermercados, que cada uno conoce su mucho de su sección y bien poco de la de los demás.

-Pero, ¿a usted qué le parece?

-Mira, A mí me parece que si Dios nos hizo a todos una cara diferente, por algo sería.

sábado, 13 de febrero de 2010

Técnicas Empresariales Creativas: Adquiera un País.

Las estimaciones del producto interior bruto de Liberia (111.370 kilómetros cuadrados y unos 3,5 millones de habitantes) para 2008 se sitúan en algo menos de 1.500 millones de dólares.

La empresa Coca-Cola ganó también algo menos de 1.500 millones en cada trimestre de ese año 2008.

Uno se pregunta por qué la multinacional de las burbujas marrones (o cualquier otra) no se compra un país. Llegas, le sueltas dinero a sus ciudadanos (mejor dicho, a un selecto grupo de ellos) y, a cambio, la nación pasa a ser de tu propiedad.

¿Ventajas? ¡Múltiples! Por citar algunas...:

Primera, publicidad brutal. Por ejemplo, la bandera de su empresa ondearía al viento entre las de todas las demás naciones en la sede de la ONU, del mismo modo que los deportistas internacionales llevarían un uniforme integramente formado por su logo, y podrían lucirlo en momentos vetados a la publicidad tradicional.

Segunda, libertad de presión política. El presidente de su empresa, convertido también en dirigente de Liberia, tendría derecho a reunirse con los mandatarios de todo el mundo y a fomentar acuerdos comerciales y legislaciones internacionales muy ventajosas para su multinacional y su producto.

Tercero, legitimación militar. Como miembro de organismos internacionales de defensa, podrá solicitar que se ejecuten acciones militares acordes con sus intereses.

Cuarto, inmejorables condiciones de producción interna. Usted hace las leyes de su país, usted decide qué pasa en las fábricas, sin que nadie se puede entrometer.

¿No le parece una idea genial? Pues hala, en marcha.

En otras palabras, seguir haciendo lo que ya hacen, pero sin esconderse.

viernes, 12 de febrero de 2010

Érase una Vez un Ejército que Estaba Perdiendo la Guerra...

El Capitán Ernesto no recordaba cuánto tiempo llevaba sin recibir un ascenso, como tampoco era capaz de calcular desde cuándo llevaba peleando en aquella guerra. Una guerra que, puestos a olvidar, nadie sabía cuánto tiempo llevaba librándose, (o sería mejor decir, encadenando).

El Coronel Carolino había sido compañero de academia de Ernesto, pero a él le había ido, a los galones me remito, mucho mejor. No conocía el frente más que por fugaces visitas, en las que apenas había tenido oportunidad de oír un tiro, y bien a lo lejos. Él era más de desfilar con su impecable uniforme a lomos de su fiel "Balbacano", siempre al frente de su amado Primer Regimiento de Caballería, un atajo de presumidos vanidosos que también pasaban mucho más tiempo puliendo sus corazas que combatiendo al enemigo.

Como usted ya se habrá percatado, las autoridades militares de aquel lejano país sumido en una guerra perpetua, apreciaban muchísima más el boato ceremonial que los méritos en combate. Eran, y orgullosos de serlo, herederos de una inmemorial tradición de corceles, lanzas y sables, en la que creían que residía -sin lugar a dudas- la esencia pura de lo militar, de la que se consideraban guardianes. Resultaban, por tanto, enemigos acérrimos de todo tipo de cambio, incluyendo tanques, aviación o moderna artillería. Hasta llevar pistola tenían prohibido, bajo pena de degradación deshonrosa.

Por eso mismo le quitaron los galones de comandante a Ernesto, porque le pillaron liado a tiros con el enemigo con un fusil de contrabando. "¿Dónde está su caballo? ¿Por qué no carga su escuadrón? ¡Qué vergüenza!" De nada sirvió que intentará explicarles que aquel enemigo que no hacía más que ganarles terreno tenía cañones y bombarderos. Y tampoco de nada sirvió el castigo, él -y sus hombres- siguen pegando tiros a escondidas. No les queda otra.

Y así están las cosas, con un ejército con las manos atadas y que está perdiendo la guerra, mientras que, en la cada vez menos lejana retaguardia, una pandilla de vividores presuntuosos y cobardes se obstina en ignorar la derrota en curso, mientras se mantienen tozudos anclados en un pasado que ya para nada sirve.

jueves, 11 de febrero de 2010

El Síndrome de Shilton (Suerte, Vista y al Balón).

Escribir este blog me ha servido, entre otras muchas cosas, para darme cuenta de que siento una curiosa fascinación por los penaltis. Así que, me temo, esta no será la última entrada con el "punto fatídico" (y toda su parafernalia) como protagonistas.

Bueno, al grano. Nuestros protagonistas de hoy son la tanda que envió a casa a Inglaterra en el Mundial 90 (a botas de Alemania), y Peter Shilton, el portero "pérfido-albionés" (en efecto, el damnificado de la "mano divina" y el "gol divino" de Maradona).

No tuvo su día (o su noche) el de Leicester, pues se tragó los cuatro lanzamientos que le hicieron. Y los cuatro por poco, ya que en todos logró tirarse para el lado correcto. Pero es que, ¡perro destino!, los teutones le zumbaron unos cañonazos que no había anglicano que llegara.

Aunque, viendo las imágenes a detenimiento lento, da la impresión de que Shilton se tira un parpadeo tarde, que le falta su pizquita decisiva de decisión.

Amigo mío, la única manera de parar un penalti es encomendarse a la intuición, tirarse para un lado en la décima justa y confiar en que al delantero no le dé tiempo a rectificar (dicho así, suena muy fácil).

Y, al fin y al cabo, ¿qué es la vida sino una larguísima tanda de penaltis?

Uno de los lanzamientos de marras. Cuando Shilton inicia el vuelo, el pájaro ya ha pasado, ¿ve a lo que me refiero?

miércoles, 10 de febrero de 2010

"Acuñarse" (Para Esos que se Llevan Regulín).

¡Qué bonito es hermanarse! Desde ciudades a colegios, pasando por colectivos de todo tipo.

Dicho lo cual, yo propongo una modalidad alternativa, más bien un derivado: Acuñarse. O sea, que dos ciudades (o lo que se tercie) se comprometan, a través de sus representantes democráticamente elegidos, a comportarse como perfectos cuñados.

En decir, que, por ejemplo, si Madrid se "acuña" con Praga, se crea un compromiso mutuo entre los ciudadanos de prestarnos las furgonetas para hacer cualquier tipo de porte o mudanza, de presentarnos sin previo aviso a ver el partido de pago por televisión (y, de paso, que nos saque una cervecita y embutidos variados) o de pasarnos cualquier celebración familiar haciendo bromas de dudoso gusto y contando chistes de indudable vejez.

¿No le parece una idea deliciosa? ¡Poder personarse en el mismo centro de Praga e irle diciendo a todo el mundo: "¡qué gordo te estás poniendo cuñaó, joé!", al tiempo que se le da una tanda de cachetitos en el moflete!

Yo, personalmente, lo estoy deseando.

martes, 9 de febrero de 2010

El Niño del Despertador y su Cuadrilla.

José Manolito Sánchez Gargamelín no era mal torero, pero le gustaba mucho dormir. De ahí lo de "El Niño del Despertador". Los miembros de su cuadrilla, la prensa especializada y la afición en general se maravillaban de su rara habilidad para echarse una siesta como un bendito las horas previas a cualquier festejo taurino, por importante que fuera.

-¡Arriba maestro, que la Maestranza no espera!

-¡Un ratito más, "Bristoleño", por lo que más quieras!

-¡Maestro, que a usted no se le pegan las sábanas, se le matan de una paliza!

-¡Cinco minutos sólo, muchacho!

-¡Que ya son la cuatro y cuarto, maestro, y el tráfico es muy traicionero! ¡Ya tendría mala guasa que nos pillara el toro!

John Henry Whelby "el Bristoleño" era natural de mismo Bristol (como usted ya se habrá figurado). De joven, dudo entre hacerse ingeniero de canales, caminos y puertos o torero. Al fin, se decidió por lo segundo, que más cornadas da el cálculo de estructuras.

(Usted se preguntará cómo se aficionó un muchacho de Bristol a los toros. Pues fue todo por culpa del peluquero de su barrio, que era de la misma Ronda. Fiel a la tradición, siempre interrogaba a sus clientes sobre si querían palique de fútbol o toros, y siendo John Henry poco aficionado a las pelotas con pintas negras, siempre tiraba por lo tauromático. Y una cosa llevo a la otra. Se metió a novillero, y, aunque nadie le discutía una buena conexión con el toro y el público, su incapacidad para conectar con su propia cuadrilla truncó sus sueños de vestir de oro. Meterse a torear sin hablar más que unas pocas palabras de español tenía esas cosas. Y cuando consiguió por fin aprender, ya era tarde. Su destino de bandillero estaba echado).

Pero volviendo a "El Niño del Despertador", ahí le tiene usted, muy en torero, de verde y oro, con la chola enmonterada apoyada en la barrera del coso sevillano. Roncando.

¡Será hijo...!

lunes, 8 de febrero de 2010

Dando el Perfil.

-¿Se sabe a cuento de qué va todo esto?

-Ni idea.

Formados frente al Ministerio de Interior, un nutrido grupo de policías, convocados de uniforme y a toda prisa, se preguntaba por la razón de tanta premura y tanto misterio ministerial.

-¿Y ese fotógrafo, con trípode y todo?

-Igual es que el Ministro se va a presentar a Miss y le han pedido una foto de cuerpo entero.

-Robles, tú tendrías que haber sido humorista.

De repente, el fotógrafo se adelantó unos pasos y se dirigió al colectivo.

-¡A ver, señores, por favor, todos bien juntitos, con las manos detrás de la espalda y gesto de firmeza, pero cercanía al mismo tiempo. Y no me sonrían, eso en especial!"

-¿También nos va a hacer algunas en pelotas?

Lo dicho, que Robles tenía corazón de cómico debajo del chaleco anti-balas.

El fotógrafo se limitó a sonreír por fuera y acodarse de todo la familia del graciosillo por dentro. ¡Y que siempre tenga que haber uno! Además, que ni pinta de policía tenía. Ni ése, ni la mayoría. Ya se lo había él dicho a los del Gabinete de Comunicación del Ministerio. Modelos, modelos profesionales, que esos si dan en cámara como policías de verdad. Pero había que ahorrar, cosas de la crisis. En fin...¡Por lo menos los podían haber cribado un poco, que algunos hasta tripita tenían!

-¡Bien, señores, miren al pajarito...! ¡Y no me sonrían, por favor!

domingo, 7 de febrero de 2010

En Busca de la Sabiduría (¿Dónde la Habré Puesto?)

Hay dos tipos de personas: las que saben mucho y las que no saben a nada.

Fue por esto que decidí iniciar la búsqueda de la Sabiduría de la que por completo carecía. Y, como no sabía por dónde empezar (lógico), me fui al Tíbet, que los de allí tienen muy buena prensa cuando se trata de estas cosas.

"¿Tienes tú el secreto de la Sabiduría?", le dije a un ancianito que estaba sentado a la puerta de su casa en la nevada mañana de una aldea tibetana. El anciano levantó la vista hacia mí, me miró con ojos azul piscina de urbanización pija y me dijo así:

"No, pero tengo unos bollitos típicos de la región que están cojonudos. ¿Cuántos te pongo?"

Le cogí cuarto y mitad y proseguí con mi aventura.

Escalando un 8.000, con el viento acelerado contra mi cara, y sin más compañía que la de un sherpa al que le había preguntado cómo se llegaba a la cumbre, y que me dijo que le cogía de camino, me pregunté si todo aquello merecía la pena, me asaltaron las dudas. ¿Era ese el secreto de la Sabiduría? ¿No tener dudas? Tenía la sensación de que iba a llegar a alguna parte. Lastima que también nos asaltara la guerrilla maoista y tuviera que interrumpir mi reflexión.

A 7.454 metros, los bollitos (que estaban muy ricos, las cosas como son) me traicionaron y tuvo un apretón, lo cual me valió el record Guinness de "Ataque Agudo de Cagalera a Mayor Altitud".

Por fin, llegué a la cima. Totalmente exhausto y famélico. Vamos, que si no es por la hamburguesa que me tomé en el Burger King que había allí, no lo cuento.

Ante mí, la morada del hombre más sabio del mundo. Me acerqué con paso lento y temeroso, casi reverencial. En la puerta de madera, clavada una sencilla nota escrita a lápiz.

"Estoy dando un cursillo a unos ejecutivos de la Sony en Punta Cana. Echen lo que sea por debajo de la puerta. Para urgencias, dar recado al del Burger King"

¡No sabía nà el Sabio!

sábado, 6 de febrero de 2010

¡Este Café Sabe a Rayos! (Perra Vida...)

1940

¡Este café sabe a rayos! Seguramente, porque esta hecho con todo menos con café. Pero está más o menos caliente y eso no es poco con los tiempos que corren.

Beber porquería en una taza sucia. Ese era el precio de sus ideales políticos, aunque a él no le gustaba llamarlos así. A él no le gustaba la política, ni tan siquiera creía en ella. Defender lo que él creía mejor para España. Eso era todo lo que había hecho. Ese era todo su pecado, el que había acarreado destierro.

¿Había sido un valiente? ¿Era un cobarde? ¿Habría sido preferible morir en la trinchera como demasiados amigos y tantos enemigos? No lo sabia. No le apetecía averiguarlo.

¡Perra vida la del exiliado político de la República!

1965

¡Este café sabe a rayos! Esta gente no tiene ni idea de cómo se hace un cafelito en condiciones.

¡Y qué raro hablan! Pero pagan bien, muy bien y eso es lo importante. Ganar dinero, mucho, ahorrar más y más, y mandar algo para casa, eso también.

Poco importaba que se sintiera solo, tanto que ya ni sentía el frío aquel sobre el que tanto le habían prevenido los pioneros que volvían al pueblo de vacaciones.

Pero no había tiempo para nostalgias. En medía hora tenía que estar en la fábrica, que si llegaba tarde, el Herr se ponía hecho una fiera. Así que, hala, corriendo a la parada del autobús.

¡Perra vida la del exiliado económico de la Volkswagen!

2005

¡Este café sabe a rayos! Mister, sugar, please.

Ahora sí. Le faltaba un poquito de azúcar. La rubia, en cambio, está en su punto. Sally, se llamaba así, ¿no? Da igual, la llamo "chati", que le hace mucha gracia. Y, después de todo, ella tampoco es capaz de pronunciar mi españolísimo nombre. Demasiada "jota" y demasiada "erre".

Mañana hay examen, pero me parece a mí que le van a dar mucho por ahí al "Business Analysis".

Que una rubia es una rubia.

¡Perra vida la del exiliado recreativo de Erasmus!

(Dedicado a aquellos abuelos y esos padres que, con lucha fiera e incansable, permitieron que hoy tengamos la oportunidad de luchar).

viernes, 5 de febrero de 2010

Historias Imaginarias de un Colegio que Jamás Existió: El Sicario.

¿Revanchista? No, él sería muchas cosas malas, pero eso no.

Se echó la vista a la espalda. No debía hacer muchos años...Cuatro, quizás cinco. Se le apareció, como el "Fantasma de los Fracasos Pasados", aquel muchacho tan macarra; tan seguro de sí mismo; tan desagradable.

"Sicario de la mafia", eso le soltó el chaval cuando él le preguntó (a modo de bronca post-suspenso) a qué pretendía dedicarse en el futuro. Y lo peor era que lo decía en serió. Por mucho que se lo explicaran, era incapaz de comprender que entre ser el más malo de los recreos y pegar tiros profesionalmente media un abismo entero. Y aunque no lo hubiera, claro estaba, aquello no era una opción.

Inmadurez, la excusa universal, también había encajado con aquel muchacho. Lo malo es que hay gente que jamás madurará, pero, para cuando esto resulta evidente, hace tiempo que han dejado el sistema escolar, por lo que ya no es problema de los profesores. Lo es del resto de la sociedad.

¿Habría madurado aquel crío? Ni lo sabía ni lo sabría jamás, porque él no era revanchista.

Jose Luis Trestuestes decidió que, después de todo, no le apetecía una "Big American". Abandonó la hamburguesería y se fue en busca de cualquier sitio donde sirvieran comidas menos ése.

Mientras, el que fuera rudo asesino a sueldo en potencia, intentaba poner aire de tipo duro mientras le preguntaba a un crío de 8 años si quería patatas grandes o super con su menú "Party Guay". No lo conseguía, claro, porque eso es imposible.

Y más con aquel ridículo uniforme.

jueves, 4 de febrero de 2010

Crítica Literaria de Bolsillo.

"¡Bendito este país en el que un poeta de prestigio mundial se puede pasear tranquilamente por la calle sin que las multitudes lo asalten!", eso se decía a menudo Pablo Carvicero mientras se sentaba en una terraza de su barrio a disfrutar de una coca-cola con sus patatas fritas en su punto justo de rancias.

En efecto, para un tío tan tímido como él eso era un bendición, el disfrutar de un anonimato sólo roto a ratos por alguna que otra estudiante con gafitas de Filología Hispánica, que, armada de tímido valor, le pedía que le firmara los apuntes.

Eso le hacía hasta gracia.

"¡Si hubieras aprendido a tocar la guitarra y cantar medio bien, estarías forrado!", le reprochaban sus amigos. Él se limitaba a asentir y echar una sonrisilla.

"Sí, y seguro que me gastaría todo ese dinero en seguridad para que me dejaran en paz", pensaba para sus adentros.

Hasta en las bibliotecas municipales disfrutaba de su adorado anonimato. Visitaba la de su barrio con regularidad, para sacar libros, y por curiosidad con un chorrito vanidoso, comprobar si alguien había cogido alguna de sus obras.

Hoy, tocaba devolver libro. En empleado tomó el grueso tomo, y le pasó el lector de códigos con ese aire mezcla de enfado, aburrimiento y chulería que sólo sabe tener un funcionario. Miró a la pantalla y puso una extraña cara de extrañado. Levantó la vista y fijó sus ojitos en la cara del usuario.

-Oiga, por curiosidad. ¿Este libro va sobre usted?

Pablo sonrió entre halagado y divertido.

-Sí, es un estudio crítico de mis primeros libros de poesía.

-¡Ah! Y...¿Qué le ha parecido, si no es indiscreción?

-Fascinante. Por eso leo todo lo que escriben sobre mi obra. Para enterarme de qué va. Sinceramente, hay personas que le sacan cosas que ignoraba que estuvieran allí.

miércoles, 3 de febrero de 2010

El Discursista Impertinente.

-Y a ti, ¿por qué te han metido?

-Pues he terminado aquí por una cuestión de principios.

-¿Cómo principios?

-¿Tú conoces al tío ese del bigote que manda aquí?

-¿Al cabo Priazzi?

-No, más arriba.

-¿El juez Walters? ¡La última vez que nos vimos la caras, se había afeitado la suya!

-No, hombre. El de más arriba del todo.

-¿El "Coronelo"?

-Ese mismo.

-¡Tú lo conoces!

-Sí, me hizo un encargo.

-¿Un encargo?

-Verás, yo me dedico a eso de escribir y el buen señor -por llamarle algo- tenía que decir unas palabras para darle un regalo a un amiguito extranjero de los suyos, y se le encaprichó que se las redactara un servidor. Y a mí, por principios, el buen señor -por no llamarle otra cosa- no me cae nada bien.

-¿Y qué pusiste?

-Nada feo u ofensivo. Precisamente llevo una copia en el bolsillo, mira.

-"Mi Estimadísimo Brigadier, bríndole con inmensa satisfacción este sable que sabe que en la batalla dura sin dudar dará la talla. Una espada que es para sus tropecientas tropas guía sin igual". ¡Esto no hay cristiano que lo lea sin trabarse!

-¡Que se lo digan al "Coronelo"!

-Debió ser una risa.

-Hasta al Brigadier mismo le costaba aguantarse.

-¿Mereció la pena?

-¡Depende de la pena que me metan mañana en el juicio!

martes, 2 de febrero de 2010

¡Silencio, que Voy a Callarme!

Si uno considera como su profesión a aquello que con más frecuencia hace en su puesto de trabajo, yo me dedico a mandar callar gente.

Debe ser por eso que amo tanto el silencio y debe por eso que en tanto estimo la capacidad de mantener el pico cerrado cuando conviene al bien común (y, por lo general, en contra del interés personal de no aburrirse).

Y voy a más, creo que un país en el que hay que andar mandando callarse a la gente, ni está civilizado ni na.

¿No se dan cuenta de que el ponente va a comenzar su conferencia? ¿No se percatan de que si hablamos todos a la vez, no nos enteramos de nada? Pues no, hay que hacer ese sonido tan característico y tan molesto. Sí, ese que parece que están calentando los motores de un Boeing 747.

Resumen, que por fuera te mando callar, y por dentro te mando a otro sitio...

Y ya me callo, ya me callo.

El profesor que afirme que no se ha quedado con las ganas, miente más que las velas de la tarta de una folclórica.

lunes, 1 de febrero de 2010

Pelos por la Cara (Haciendo el Gillette-pollete).

Todos los hombres hemos llevado barba en alguna época de nuestras vidas: por rebeldía juvenil, por vagancia (también muy juvenil), o por la novedad ilusionada de que ya tenías barba.

Luego, un día te miras al espejo y te dices: "¡joder, si parezco un líder sindical de provincias!" Y vas y te afeitas. Y ya la has fastidiado, porque coges el hábito y te vuelves un monje cartujo de la orden de la maquinilla y la espuma a diario (esa espuma de aspecto tan apetecible, que te quedas con ganas tremendísimas de darle un tiento).

"Esto es una temeridad akamikazada", me repito cada mañana. "Estando como estoy, más dormido que despierto, coger este arma asesina de tres hojas y pasármela por la garganta, como un funámbulo al filo del degüello".

y tanto riesgo para que ese capullo de hondo pasado militar que todos tenemos en el trabajo tire de deformación profesional y te localice los dos únicos pelines que han escapado a la masacre del general Gillette. "¡Esto son dos días de arresto!", te descerraja mientras pasea su dedo por tu gaznate, al más puro estilo del mayordomo aquel del anuncio.

Sí, sólo hay una esclavitud mayor que el afeitado dentro de los angostos límites de la coquetería masculina: llevar la barba arregladita.

Barba blanca y poblada: un lujo sólo al alcance de las grandes figuras bíblicas. Si te la dejas tú, oirás cómo dicen: "¡mira ese, qué pinta! Seguro que también tiene el "Síndrome de Diógenes").