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martes, 21 de marzo de 2017

La última bala del Pistolero (1).

"'El Pocho' Es el noventa por ciento del equipo. Sin 'El Pocho', les ganamos fácil. De hecho, sin el Pocho les ganamos con diez".

La palabra de Arturo Brocco era ley en el mundo del fútbol de aquel país. Bien ganado se lo tenía. Como el popular periodista Hugo Pérez Parma había afirmado en su columna del semanario Gol: "Los ingleses inventaron el fútbol, pero Arturo Brocco fue quien le escribió el manual de intruccciones". Quizás exageró un poco, pero sin duda no mucho.

El timbre a deshoras del teléfono se le clavó en toda la cabeza al Brocco.

-Mister, ¿hablás en serio?

-¿Quién es?

-Soy el Pistolero.

-¿Qué hora es, loco...? ¡Las seis, la concha de la lora! ¿Me despertás a las seis, pelotudo?

-¡Es que fue ahora cuando vi la entrevista en el noticiero!

-Pero, ¿vos que hacés levantado a esta hora? ¡No me digás, venís de juerga! ¡Que estés viejito y ya no juegues casi no te da permiso para irte de borrachera!

-¡Que si lo decís en serio, carajo!

-¿El qué, el qué, el qué?

-¡Lo de que sin el Pocho no nos ganan!

-¿A qué viene eso ahora? ¡A la mierda, pelotudo!

Brocco colgó el teléfono. Pero el Pistolero no se iba a rendir tan fácilmente. El asunto era bien grave.

-¡No me jodas! ¿Querés que le diga al club que le habra un expediente?

-¡Es que es muy importante, mister!

-¡Mañana lo hablamos en el entrenamiento!