Este parece sacado de una película de dinosaurios, o quizás se asemeja a una caricatura de su primo el cocodrilo. Pero no, es así de actual y así de real.
El Gavial es, ya le digo, primo del cocodrilos y similares, pero es el más raro de todos.
Y lo es, sobre todo, por esa bocaza tan particular, tan finita, y, si me lo permite, tan graciosa. Boca rematada, para colmo de curiosidad, por esas dos fosas nasales al más puro estilo dibujo animado. Es esta misma boca, de dientes como cuchillos pero tan frágil por naturaleza, la que marca la dieta del gavial: no ataca a seres humanos o cualquier otro mamífero, ya que es probable que en el forcejeo le partieran el morro (literalmente). Se conforma con peces. Por otro lado, ese tipo de boca (y esa dentadura tan afilada) tampoco le permite coger a sus crías.
No obstante, por mucho que no ataque a particulares, la visión del bicho impresiona, con casi 5 metros de largo y dando en la báscula más de 600 kilos.
Resulta ser torpe torpón sobre la superficie terrestre, ya que sólo es capaz de desplazarse arrastrándose sobre su barriga, pero es el más hábil de la familia bajo el agua. Es por esto que sólo sale a la superficie terrestre por exigencias del guión (o sea, para poner huevos o tomar un poquillo el sol).
Como la mayoría de los animales de "la Clase Turista del Arca de Noé", el Gavial no pasa por una buena racha. En 1940, se calculaba que había entre 5.000 y 10.000 ejemplares el libertad. Hoy, apenas quedan unos 200, y sólo se encuentra en ríos de Nepal y la India. En otras palabras, está en muy serio peligro de extinción.
Aunque no todo está perdido...Esta Organización está peleando por ellos.

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