Botarate: Hombre alborotado y de poco juicio.
Suena gracioso e hiriente a partes iguales. Pero, en especial, suena increíblemente descriptivo y original, particularmente en estos tiempos en que no salimos del tópico "gilipollas". ¡Hay que ser más original a la hora de menospreciar lo que nos produce poco aprecio!
Es por tanto que le animo a utilizar, incluso abusar -si es que eso es lo que le pide el cuerpo- del término en cuestión.
Oportunidades no le han de faltar, que desde que uno se levanta hasta que se acuesta se encuentra rodeado de un ejército de mil legiones de botarates, desde el comentarista radiofónico que alegre y superficial critica políticas económicas o de fichajes sin proponer soluciones alternativas y viables, hasta el simpático adolescente que te adelante veloz en su bicicleta en plena acera, y que casi te atropella al hacerlo.
¡Libranos, Señor, de tanto "botarate"!
(En especial, de los que se comportan como tales en tu nombre, y me temo que sin tu permiso, o también de los que lo hacen para meterse contigo, en triste demostración de que no tienen nada mejor que hacer en su tiempo libre y libertino que atacar a un tipo que, según ellos, ni existe ni existió ni existirá).
¡Líbranos. Señor, de tanto "botarate"!
(Incluidos los que escriben blogs).
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