-¡Han sido los ingleses, por su culpa se me ha ido el remate de cabeza al travesaño!
A Gonzalo Rosales nunca le gustó perder. Menos mal que siempre estaba allí el hermano Valerio para ser su paño de lágrimas, y si le podía hacer sacar alguna conclusión educativa del asunto, mejor que mejor.
-¿Los ingleses tienen la culpa de que hayas cabeceado mal?
-¡Por supuesto! ¿A quién se le ocurre poner unas porterías tan raras?
-¿Raras? ¿Qué quieres, que sean redondas?
-No, que tengan unas medidas más normales y no eso de 7,32 por 2,44 metros. ¡Si llega a ser de dos metros y medio, seguro que va para adentro!
-¿Sabes la razón de esa medidas?
-¡Pues claro, Hermano, que yo soy un tipo documentado! Los ingleses tienen otro sistema de medición: yardas y pies. La portería son 8 yardas por 8 pies.
-Exacto.
-¡Pues muy mal! Tenía que ser algo más normal: 7,50 por 2,50 metros.
-¡Cómo se nota que no juegas de portero!
-¡Que esa gente ha adulterado la historia del fútbol! ¿Ha pensado lo diferentes que habrían sido muchos marcadores y muchos campeonatos si las porterías hubieran sido así, un poquito más grandes?
-La verdad es que no te falta razón.
-Exacto, así que la historia del fútbol está marcada por el simple capricho de que lo inventaros los ingleses y no lo españoles o los franceses.
-Pues sí.
-En fin, la próxima vez, remataré más bajito.
Chico listo Gonzalo Rosales.
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