Finales "ni fu ni fa" en las que a menudo tratas de hacerte un auto-pase de engaño, e intentas razonar con qué equipo vas ("pues con estos porque los italianos me caen más simpáticos que los rusos"). Razonar un apoyo deportivo, ¿puede haber algo más absurdo?
E incluso habrá quién afirme rotundo: "yo veré el partido porque me gusta mucho el deporte, y con la suerte de poder disfrutarlo tranquilito, ya que no voy con ninguno". Muy bien, de acuerdo, para el minuto 10 ya has hecho tu primer cambio rápido de canal y para el descanso ya está viendo una película o durmiendo. (¡Las finales siempre son partidos objetivamente horrorosos!)
Sí, ver una final sin emoción es como ir al casino y no apostar. Eso es la afición al deporte en general, y las finales en particular: jugarse el estado de ánimo a todo o nada.
El "no va más".
No hay comentarios:
Publicar un comentario