Como usted sin duda ya sabe, en Gracia del Río, la "camioneta" sale con dirección a la capital de la provincia a las 8 de la mañana de lunes a sábado.
Pero no crea que sale de cualquier sitio, no. Sale del Camionetapuerto "Marcelino Pansinsal".
Don Marcelino llegó a Gracia del Río a mitad de la década de los 80, y, por no perder la costumbre, se le nombró de inmediato alcalde de la localidad.
Mas don Marcelino no tomó el nombramiento con enfado o reticencias, al contrario, emprendió su mandato con entusiasmó y energía, y, sin duda fruto del vino peleón que regó la cena de su investidura, se puso a hacer un montón de promesas.
Pasada la resaca, y a la clara luz de la sobriedad, se percató de que había adquirido, en público (y nutrido), una serie de compromisos que era absolutamente imposible que pudiera cumplir.
Acaso el más gordo era la construcción de un moderno aeropuerto, que permitiría la llegada del turismo proveniente de todos los rincones del globo.
Pero como a don Marcelino Pansinsal no le gustaba decepcionar a su pueblo (o quizás temiendo que lo lincharan), no le quedó otra que emprender un proyecto, en sus propias palabras, "de igual espíritu, aunque más modesto en su ejecución".
Fue así como nació el camionetapuerto de Gracia del Río, bautizado en honor al propio Pansinsal. Es moderno y no le falta un detalle: mostradores de atención al cliente y facturación, controles de seguridad y pasaportes, y hasta una torre de control. Todos absolutamente desiertos, claro está, porque lo único que se hace en el camionetapuerto es sentarse en el banco frente a la puerta de embarque 1, esperar a que abran la camioneta, pagarle al conductor lo que sea y ocupar el primer sitio libre.
También había pantallas de información, pero se las llevó Matías para usarlas en los ordenadores del ayuntamiento. En su lugar, se colgó un cartel:
Próxima salida: Camioneta para la capital. 8 de la mañana.
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