-¿Y encima le tenemos que dar las gracias?
-Bueno, nos da trabajo.
-Aunque no sea digno...
-¡Qué poca memoria tienes, acuérdate de hace un año! ¿Prefieres morirte de hambre?
-No, supongo que es mejor morirse de vergüenza.
-La gente como tú y como yo no puede permitirse lujos.
-Claro, nos tenemos que limitar a subsistir. Y encima estar agradecidos.
-¡Pues sí, mira, agradecidos porque el señor nos permite ganarnos la vida!
-Por supuesto, es señor es muy bueno, el señor nos hace el favor de hacerle el trabajo sucio a cambio de cuatro perras.
-¡Eres un desagradecido! ¡Nos estaría bien empleado que el señor nos mandara a la calle!
-No lo hará. Le hace falta alguien que haga eso por él.
-¡No sé qué pretendes!
-Sólo no tener que bajar la cabeza y la mirada ante nadie; sólo que se me respete; sólo que el señor comprenda que, sin nosotros, tendría que recoger él mismo su propia mierda. Sólo tener un nombre, y no ser: "¡oye, tú!". Sólo ser una persona, no una máquina.
-¡Claro, como no tienes hijos te puedes permitir jugar a hacerte el orgulloso!
-¿Y es eso lo que les vas a enseñar, a estarle agradecido al señor? ¡Qué mierda de herencia!
-¡Eres un imbécil!
-Ya somos dos.
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