-Padre, ¿por qué esto de la Religión es como un secuestro?
"Peralín" y su infinita e imprevisible capacidad para sorprender.
-¿Un secuestro?
-Sí, los curas te hablan como en las películas de mafiosos: "venga conmigo, haga cada cosa que yo le mande sin rechistar ni hacerme preguntas, y todo irá bien"
¿Cómo quitarle la razón a "Peralín" cuando parece tan evidente que la lleva?
Y, según tú, ¿cómo debería ser?
-¡Pues que cada cual lea los Libros Sagrados y pueda vivir la Religión como le parezca y sienta!
-O sea, que lo que te disgusta es que otro interprete las cosas por ti.
-¡Eso!
Entonces, seguramente porque fue la única manera que se le ocurrió para salir del paso, Don Cosme cogió su viejo radio-cassette y, tras seleccionar una cinta, la metió y dio al "play".
-¿Sabes qué es?
-No, pero me suena a película de vampiros.
-Sí, a mí también...Pero se llama "Tocata y fuga" y lo escribió un señor llamado Johann Sebastian Bach, y me temo que no con la intención de que nadie pensara en vampiros. Pero es bonito, ¿no?
-Bastante.
Entonces, Don Cosme paró la música y le indicó a "Peralín" que le siguiera.
-La partitura debe de estar por aquí, entre todas las del órgano...¡Ah, la encontré!
Don Cosme colocó el pentagrama en su sitio y, tras estirar los dedos de un modo muy en exceso teatral, empezó a tocar.
-¡Pero Padre!, ¿usted dónde ha aprendido a tocar el órgano tan mal?
-No he aprendido.
-Se nota, se nota.
-¿Ves?, La partitura es la misma, pero también es muy importante cómo se interprete.
Entonces, "Peralín" tomó una Biblia que yacía despistada en uno de los bancos de la parroquia.
-¿Y quién es el que mejor toca esta partitura, Padre?
Acorralado en un callejón sin salida, a Don Cosme no le quedo sino rendirse a la sinceridad.
-Pues dicen que unos señores que tienen una técnica buenísima porque han estudiado mucho, pero a mí me parece que les falta sentimiento.Yo creo que el mejor interprete de esto es tu corazón...pero no lo vayas contado por ahí, ¿vale?
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