Buscar en Mundo Jackson

jueves, 13 de octubre de 2011

El Hombre que Llegó hasta el Infinito.

Hubo un hombre que, ejerciendo el supremo y sagrado derecho de consagrar la propia existencia a lo que te salga de las narices, se propuso ser el primero en llegar hasta el Infinito: Allá donde se juntan la líneas paralelas.

Tras años de caminar y caminar, por fin llegó un jueves por la tarde.

Y allí estaba un tío sentado.

-¡No me fastidie!, ¿qué hace usted aquí?

-Ya ve, tomando el Infinito.

-¿Lleva mucho tiempo?

-Sí, casi infinito. No, en serio -perdone el chiste fácil-, llevaré como unos tres años.

-¡Pues me ha chafado usted, porque yo quería ser el primero en llegar al Infinito: Allá donde se juntan las líneas paralelas!

-Ya, pasa con frecuencia. Lo mismo le dije yo al que estaba cuando llegué.

-!O sea que ni siquiera soy el segundo, soy el tercero!

-¡No qué va! ¡Debe ser usted como el veinte o así! Si tiene curiosidad, cuente las calaveras.

-¡Calaveras!

-En efecto, es que uno llega con al ilusión, y del berrinche mata al que está antes.

-¿Eso hizo usted?

-Y eso hará usted.

-¿Cómo puede decirlo con tanta sangre fría?

-Alivio más bien, que uno empieza a estar harto de tanto Infinito.

-¡Pero yo no soy un asesino!

-Pues nada, lo mejor es que se vuelva por donde ha venido.

Y así fue como aquel soñador, que no asesino, se volvió a casa. Allí le esperaba su mujer.

-¿Llegaste al Infinito: Allá donde se juntan la líneas paralelas, cariño?

-Llegué.

-¿Y qué tal?

-Psst, bastante decepcionante. Mucho turismo.

No hay comentarios: