De repente, sin previo aviso o anestesia, suena una canción en el hilo musical, y el tipo que tienes delante dice: "¡Qué temazo!"
Y tú vas y asientes poniendo cara de entendido, aunque es la primera vez en tu vida que eschuchas el tema en cuestión.
"¡El mejor de todo el album!", replica el otro. Y tú, pleno de insensatez, le das la razón.
"Peters Hall", te remata.
Y tú, que no sabes si "Peters Hall" es el nombre del LP, de la canción, del cantante, del compositor o del estudio de grabación, sueltas eso de: "¡qué maravilla!", e intentas cambiar de tema sin que se note mucho.
Pasa con todo, que uno no es capaz de admitir que no tiene ni idea de lo que le están hablando.
Pasa cuando alguien te explica sus vacaciones, y da por hecho que un profesor de inglés conoce el Reino Unido como el salón de su casa.
-¡Pues este verano estuvimos en Inglaterra, en Port Calvin!
Yo no tengo ni la más remota idea de donde está Port Calvin, pero, en cualquier caso, asiento.
-¿Lo conoces?-me replica.
(Yo solito me lo he buscado).
-Estar, lo que se dice estar, no he estado, pero he oído hablar.
-¡Pues la abadía es preciosa!
La fastidiamos. Es el momento de jugarme el todo por el todo.
-Normanda.
-Exacto.
Me suele salir bien, pero supongo que un día de estos me van a pillar.
Aunque también está el caso inverso.
-Estuvimos en Edimburgo.
-Ah, yo llevo 15 años yendo.
-¡Muy bonita!
-Preciosa.
-¡Hay un castillo!
-Ya, lo conozco.
-¡Está en lo alto de una cuesta más empinada!
-Sí, he estado varias veces.
-¡Se ve toda la ciudad desde allí!
-Ya, ya.
-Y luego hay una calle que le llaman la "Royal Mile", que van del Castillo al Palacio de Holyrood.
En fin, debe ser que no se me dan demasiado bien ciertas conversaciones.
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