Buscar en Mundo Jackson

viernes, 29 de abril de 2011

Los Casos de Woodchat Shrike: La Americana (5)

"La Americana" y yo coincidíamos con cierta cierta frecuencia. Siempre a causa de nuestro amigo común David. Jamas era por iniciativa mía, y nunca a solas. Yo nunca he sido de esos, o no he sabido serlo, o no he querido. Eso ya da igual. El caso es que tales coincidencias no me disgustaban.

Se estaba a gusto con "La Americana". Ella sacaba el tema de la pena de muerte con cierta frecuencia, y yo intentaba volverlo a meter de la manera más disimulada posible.

"¡Qué irónico, -pensé- una chica interesadísima por un tema en el que uno es un absoluto experto y no poder aprovecharlo para impresionarla!"

¿Impresionarla? ¿Por qué demonios quería yo "impresionarla"?

"La Americana" me tenía cada día más confundido.

Entonces fue cuando Calvin Crobbs se cruzó en nuestras vidas.

Crobbs era un pobre diablo: sin familia cercana, sin amigos verdaderos, sin trabajo estable. Había matado a su casero para robarle un puñado de libras, aunque -créame- este tipo de gente no sólo mata por el dinero. Asesinar a "ciudadanos normales" es su pequeña revancha contra esa sociedad con la que tantas cuentas pendientes tienen. El caso es que acabó donde y como esa clase de pobres diablos.

"La Americana" desarrolló una profunda simpatía por Crobbs, lógico, siendo como era el más infeliz de los infelices. Decidió -con todo apasionamiento-.que iba a liderar una campaña para librarlo de la horca.

"¡No voy a permitir que ese hijo de la gran puta de verdugo lo cuelgue!", gritó dando una puñetazo a la mesa de aquel pub.

Ya comenté que "La Americana" decía muchos tacos. Y hasta aquel me pareció encantador.

Estaba más que claro, aquella chica era muy, muy especial, cada minuto más.

Al menos, para mí.

No hay comentarios: