Piénselo: todos son muy altos, muy rubios, muy guapos y hablan inglés de maravilla (aparte de ese código secreto, indescifrable y de sonido agargajado que tienen por lengua nacional).
Son civilizados hasta el extremo de legalizar según que vicios, le ganaron su patria al siempre implacable mar y hasta presumen de un genio de la pintura deliciosamene prototípico (coincidirá conmigo en que, si a un pintor le fue bien en vida, sus cuadros no se disfrutan igual).
Por no hablar de que tienen un pozo sin fondo de grandes futbolistas...
Y todo esto, en un espacio de terreno de poco más de 40.000 kilómetros cuadrados.
Vamos, que yo creo que se llaman Países Bajos por el bajón colectivo que le producen al resto del personal.
Que algún defecto tendrán, pero yo no se lo veo.
(Será porque no tengo tan buena visión como los jodidos holandeses).

Johan Cruyff "holandeseando por derecho". El melenudo defensa, en estado de shock, no puede sino admirar boquiabierto la jugada, mientras que al pobre arquero lo dejaron del quiebro inerme y sentado al más puro estilo "a la sillita la reina".
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