Sin embargo, saber conformarse es toda una demostración de Sabiduría y una de las claves de la Felicidad.
El que se choca contra sus límites y es capaz de asimilar el hecho con conformidad, es doblemente feliz, pues sabe disfrutar del lugar que ha alcanzado y tiene la conciencia tranquila por haber intentado superarse.
Sin embargo, el que no para de golpear sus narices contra la pared de "no llegar a más" e insiste, e insiste...será toda su vida un desgraciado. Acaso derribe, por pura cabezonería y pleno de satisfacción, dos o tres muros, pero llegará un momento en que se choque contra uno que jamás cederá. Entonces, la persona en cuestión se dejará la existencia para nada más que llenarse el alma y el ánimo de chichones.
Y será uno de tantos fracasados confesos y amargados, personas que olvidan que los únicos que tenemos la capacidad de definir nuestro éxito somos nosotros, y no el prójimo o la publicidad.
Moraleja: llegue hasta donde razonablemente pueda y póngase cómodo.
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