1-Dispensárserlas gratuitamente a los ancianos. De inmediato, los jóvenes comenzarán a pronunciar frases del tipo: "¿Cocaína? ¡No jodas, si eso es lo que toma mi abuelo!" El único problema es que los efectos producidos por dichas substancias en el organismo de señores de 80 años pueden resultar imprevisibles. Bueno, no tanto, lo más normal es que se queden en el sitio, pero nada es perfecto. Una alternativa es sustituir al abuelito por la mamá, pero la imagen de una señora haciendo punto de cruz al grito de "¡pin, pan, pin, pan, sube, sube, sube!" con música discotequera al fondo tampoco resulta tranquilizadora.
2-Hacer de "el aprecio, consumo y disfrute de cocaína, heroína, LSD y psicotrópicos varios" uno de los Objetivos Generales de la Educación Secundaria Obligatoria. Esto si que sería el tiro de gracia a las redes internacionales de narcotráfico.
3-Nombrar a Chuck Norris responsable del Plan Nacional Contra las Drogas. No iba a haber huevos ni para tan siquiera oler el tapón de un pegamento.
4-Crear un grupo especial de comandos de la policía que se infilitre en los baños de las discotecas con sacos de harina y lo ponga todo perdido. A ver quien es el guapo luego que puede distinguir para consumir.
5-Que la población se percate de que el consumo de drogas financia a gentuza que mata, viola y asesina sin la más mínima duda o remordimiento. Me temo que esto último es mucho pedir.

"Mi traficante fue a Colombia y todo lo que me trajo fue esta piojosa camiseta". En el fondo, todo el tema de las drogas nos cae hasta simpático.
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