-A ver, recapitulemos: usted le prometió a su vecino del quinto que se quedaría con su perro -de raza Yorkshire Terrier- el domingo por la tarde, dado que él tenía que ir a una boda. Por desgracia, usted olvidó que a esa misma hora tenía una entrada para el fútbol. Se personó en el estadio acompañado del animal y lo coló con usted dentro.
-No, no le colé. Le saqué una entrada...Infantil, porque de perros no tenían en taquilla.
-Pero...¿Y no le pusieron pegas en el torno al entrar?
-¡Ah, es que no lo enseñé! Si me lo ven, no nos dejan pasar.
-¡Pues entonces lo coló!
-¡Pues no, el animal tenía su entrada!
-Bueno, es igual. El caso es que en el minuto 34 de la segunda parte, usted se pone en pie y, tras insultar gravemente al árbitro del encuentro -señor Villoque Díaz- toma...
-No fue al árbitro, sino al juez de línea. Le dije: "¡línea, eres un grandísimo cabrón!"
-Ya...al línea...Bueno...
-¡Comisario!
-¿Qué pasa, Soto?
-¿Usted sabe cómo se llama el línea?, lo digo por ponerlo en la declaración.
-Es igual, ponga juez de línea.
-Muy bien.
-Seguimos...Insulta al juez de línea, toma al perro y lo lanza al terreno de juego con la intención de alcanzar a dicho juez de línea.
-¡Sin conseguirlo, que conste!
-Sí, sí, sin conseguirlo...¿Usted se da cuenta de la gravedad de la situación?
-¡Como para no darse, tres jornadas y a seis puntos de la salvación! ¡Pero la culpa es de ese cabronazo de...!
-¡No me refiero a su equipo, señor! Me refiero a que ha arrojado usted a un ser vivo e indefenso con la intención de agredir a un hombre inocente.
-¡Ah, eso si que no! ¡Una leche inocente, que no era fuera de juego! ¡Vea la repetición si no me cree!
-Mire, el caso es que eso que ha hecho usted está muy feo y me voy a ocupar de que pague por sus actos.
-¡Pero si es que el perro me lo estaba pidiendo! ¡No vea como ladraba, más que yo!
-¿Está usted afirmado que el animal estaba siguiendo el partido?
-Lo afirmo, y siguiéndolo con pasión. Y que conste que el veterinario ha dicho que el perrito está fuera de peligro.
-Vale.
-Y que también conste que no era fuera de juego.
-¡Cómo vamos a poner eso!
-Es que claramente no lo era, señor comisario.
-¡Usted calle y mecanografíe, Soto!
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