Es mucho mejor estudiar la Historia y, tomando todos los errores del pasado, hacer una previsión de cuándo se volverán a repetir en el futuro.
Mire, por ejemplo, España. Si los españoles tuviéramos algo de inteligencia, nos entrarían temblores fríos sólo con escuchar palabras como "rojo" o "facha", y gritaríamos llenos de pánico: "¡No, otra vez no! ¡Por favor, tranquilidad, respeto, vamos a hablarlo con calma!"
¡Y unos cojones! Esto es España, potencia mundial del odio fratricida.
Pues nada, adelante con nuestro. ¡Que la culpa es de ellos, que yo soy muy demócrata y muy respetuoso, que los que lo enrarecen todo son esos descerebrados malparidos e intolerantes que no piensan como yo!
Si es que los españoles no tenemos remedio...
No hay comentarios:
Publicar un comentario