Tengo la suerte de no tener a un agente o editor marcándome al hombre, recordándome que hay un plazo de entrega, o riñiéndome porque esto último mío no es lo que mis lectores esperan de mí.
Tengo la suerte de elegir mi fondo y mi forma, de hablar de lo quiero y siento, de intentar hacer reír y pensar, y me hago la ilusión de que alguna vez lo logro.
Pero, sobre todo, tengo la suerte de que -según me indica un contador- todos los días un puñadín de personas que se pueden contar con los dedos de las manos se asoman a mí Blog y, supongo, leen algo de lo que he escrito.
Para mí, eso es todo un éxito.
(Posiblemente, para usted no lo sea tanto, pero le recuerdo que este es mi Blog y aquí las cosas son como yo digo).

A todos los que me leyeron, leen o leerán, muchas gracias. Se os quiere. (Y ya paro, que me estoy poniendo más cursi que un vídeo de boda de provincias).
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