Raros no, listos y prácticos. Porque yo, como todos, acabé apuntando al dichoso dibujo (psicología masculina básica, los hombres son seres escandalosamente previsibles -en especial los comentaristas políticos-) y, como consecuencia, no puse perdidas las inmediaciones del urinario (léase el borde y la baldosita de abajo).
Aparentemente, hasta un 80% menos de incómodas (y fétidas a la par que cochinas) salpicaduras gracias a la alada criatura.
El ingenio humano no tiene límites. (O, al menos, ya nos habrá matado a todos antes de alcanzarlos).
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