-¿Estás bien, Jose?
-Sí, sí...
-No, es que como te veía ahí sentado, sin hacer nada...
-Sí, estaba en mi mundo...Bueno, ya me voy y te dejo tranquila para que puedas limpiar el aula.
-Muy bien.
-Pues nada, que pases feliz verano.
-Igualmente, Jose.
No hay silencio tan especial como el que brota de un aula vacía. Es un silencio impregnado de la nostalgia del pasado y la promesa del futuro. Seguramente, idealizados en exceso por tanta carga de hechizo.

(Nuestro colegio imaginario que jamás existió se va de vacaciones de verano (lógico), pero volverá en septiembre. No obstante, Mundo Jackson no para).
No hay comentarios:
Publicar un comentario