Desengáñese, si la televisión, ni la radio, ni tan siquiera la entrañable prensa escrita, las noticias viajan en boca a boca, y llegan a los grandes medios de comunicación únicamente a desembocar.
Es por esto que, desde lo más alto de la pirámide social hasta la esquina de su calle, el que controla los corrillos -en otras palabras, el que consigue tener en todos ellos una oreja que le sea fiel- es el crupier de la información, es decir, el que controla la partida.
Así pues, sea hábil -mucho- a la hora de gestionar los corrillos. Escuche mucho, hable poco y tenga el rabillo del ojo en alerta roja permanente, que siempre habrá alguno que estará sin parecer que está.
Uno que, a lo tonto tontín, se está enterando de todo.

Acaso la mayor paradoja que ha parido la Lengua Española: La cantidad de verdades que se escuchan en lo mentideros.
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