Las suertes de la barra y la mesa reservan para la mañana y las primeras horas de la tarde el consumo del café, acaso con bollería.
El café es el momento de la confidencia. La gente queda a tomar café para encajarle todas sus grandezas y sus miserias a un amigo o, simplemente, para ponerse al día de la vieja relación descuidada durante demasiado tiempo.
Café, café...Al español de verdad, le corre el solo de máquina por la venas. Y es que un español perdona la ofensa, la injuria y hasta la tradición más cobarde y dolorosa, pero jamás perdonará el café del mediodía.

España es un país al que el fin del mundo le sorprenderá tomando café.
"Música a cuento de..." café. Pues esas "Memorias de África" de don John Barry. Aroma añejo de plantación cafetera.
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