¿Ahorcar vacas? ¿Quién ahorca vacas? ¿Cómo se ahorca a una vaca?
En fin, los mejores no conocen excusas.
-Hola, buenas, ¿tendría usted un libro de anatomía de ganada vacuno?
-¿Ganado vacuno?
-Sí, vacas en concreto. Me interesa en especial que tenga un diagrama de cabeza y cuello...Y también saber cuánto suele pesar una vaca.
Normalmente, las bibliotecarias delgaduchas y con gafitas sólo tienen un gesto: neutro total, pero mi pregunta, como por arte de magia, le puso cara de sorpresa a aquella mujer.
-Mire en la estantería superior de ese pasillo.
-Gracias...Por cierto, ¿me podría prestar un lapicero y una hoja en sucio que no le valga?
Horas después, una infeliz vaca se encontraba -con los ojos vendados- de pie sobre el robusto tejado del granero del rancho de un tal Wally Vicks, tranquila de pura ignorancia del destino que le aguardaba inminente. A su lado, yo, y al cuello, una muy gruesa soga atada a un mástil en ese mismo tejado.
Ante la oscura curiosidad de todos aquellos particulares con sombrero tejano, le pegué un buen azote al animal, y éste empezó a avanza lentamente, ignorante de que delante tenía un vació fatal.
Al sentirse caer, animal emitió un mugido, pero cuando la cuerda paró la caída de modo brusco y letal, el bicho ya no dijo ni "mu". Estaba claro, yo tenía un don natural e instintivo para aquello. ¿Por qué no para la literatura o el fútbol? ¡Qué asco de vida!
-¡Diablos, caballero, la ha dejado usted lista para freír!
-¿Acaso no le dije que era el mejor?-terció el pequeño yankee.
-Sin duda, ese par de cabrones asesinos tienen mucha suerte.
Yo no podía estar más en desacuerdo.
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