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sábado, 11 de diciembre de 2010

El Día que "Le Bleu" no fue Bleu (¡Oh Là Là!)

"¿Cómo que de blanco? ¡No me jodas, si de blanco vamos nosotros!"

Algo así, en sus respectivos idiomas, se debieron decir húngaros y franceses en los prolegómenos de su partido del Mundial de Argentina-78, cuando se dieron cuenta de que ambos iban con su segunda equipación de camiseta blanca, en vez de las rojas y azules de costumbre.

¿La razón? Por aquellos tiempos, la mayoría de los televisores en Argentina todavía eran en blanco y negro, por lo que la organización mundialista tenía siempre mucho cuidado para que en todos los encuentros las camisetas se pudieran diferenciar fácilmente sin necesidad del color (clara-oscura o lisa-a rayas).

El caso es que hubo un tremendo lío organizativo y ambos conjuntos dieron por hecho que les tocaba cambiarse a ellos, por lo que sólo se llevaron la camiseta blanca.

Afortunadamente, alguien tiene la feliz idea de ponerse en contacto con la sede del cercano Club Atlético Kimberley para que traigan sus verdiblancas elásticas, que usa la Selección Francesa. Y así, con camiseta de prestado, pero sus propios pantalones y medias, Francia le encajó un 3-1 a Hungría. (Lástima que no valiera para absolutamente nada, puesto que ambas escuadras cayeron eliminadas).

Una anécdota dentro de la anécdota: En aquella época, los jugadores de un club de fútbol no tenían un número fijo, por lo que los titulares en un partido jugaban con los camisetas del 1 al 11, reservándose del 12 al 16 para los suplentes. Sin embargo, la cosa era diferente en las Copas del Mundo, donce cada jugador sí tenía un número fijo (del 1 al 22) para todo el campeonato. Como consecuencia de todo esto, el Kimberley sólo disponía de camisetas hasta el dorsal 16, pero en Francia había jugadores con números oficiales hasta el 22. Resultado: algunos hombres tuvieron que jugar con dorsales diferentes a aquellos con los que estaban oficialmente inscritos en la competición mundialista (por ejemplo, Rocheteau -autor del tercer gol- tuvo que cambiar su 18 a la espalda por el 7, aunque sí conservó su número real en el pantalón).












La gran pregunta es: "¿Devolvieron los franceses las camisetas lavadas y planchadas?"

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