Quizás sea mejor así, porque les producirían más carcajadas que gritos de terror.
Dicen que el miedo es libre y debe ser por eso que lo que asusta al gran público ha cambiado. Queremos más realismo, más probabilidad. ¿Monstruos de países remotos? ¡Si yo no voy a pisarlos! En cambio, que al carnicero de la esquina se le vaya la cabeza porque el Atleti de Madrid pierde la Copa del Rey y se líe a masacrar a la clientela, eso nos parece más cercano, posible y terrorífico.
Y también queremos realismo, mucho: primeros planos y sangre a borbollones (o borbotones) y con los globulos de colorines en tres dimensiones.
Pero, dado que ya quedó dicho que el miedo es libre, yo me quedo con esas películas inocentes y un tanto sobreactuadas en blanco y negro.
Ya sé que no dan miedo, pero es resulta que a mí, pasar miedo me da un montón de miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario