Luego están las ganas (o la necesidad) de cimentar razonamientos en casualidades (lo que engendra "razonamentiras"), de condimentar pruebas y hechos, de hacer investigaciones inversas (o sea, partir del culpable para buscar las pruebas)...En resumen, atar cabos para liberar a golfos (de la culpa).
No niego que en las más altas esferas y en los bloques más humildes haya amiguismo, manipulación y cultivos de mentira. No dudo de que muchos acontecimientos totalmente imprevistos estaban cuidadosamente planificados. Pero de ahí a ciertas cosas que se oyen y se leen...
¿Cómo saben lo que pasaba por la cabeza de alguien que nunca habló? ¿Cómo saben lo que se dijeron dos personas que se entrevistaron a solas? ¡Cuántas conspiraciones tejidas sobre planes nunca confesados o reuniones secretas al abrigo de las velas y los licores caros!
En resumen, que la Historia es más simple y sencilla que todo eso. Recuerden que, a menudo, la escribieron unos tipos tan simplones como usted y como yo.

John F. Kennedy, Lee H. Oswald, dos muertes y una lucrativa industria con décadas de existencia. ¡Prepárense, que para el 2013 -50 aniversario- seguro que se nos viene encima otro arreón!
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