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martes, 6 de octubre de 2009

¿Tú también, Cacho Bruto? (Una de Romanos).

De pequeño, yo también era de los que pensaban que a Bruto, Bruto le llamaban por haber matado a César, pues muy bruto hay que ser para matar a alguien (y más, cuando hay premeditación, alevosía e idus de marzo).

Luego, tuve la suerte de estudiar Latín, lo que me sirvió muchísimo para muchísimas cosas (aunque no para aprender Latín).

Entonces aprendí que Bruto era un apellido, y que el primero de los Brutos había sido uno de los fundadores de aquello que me parecía tan admirable llamado "República Romana".

Dicho señor, Lucio Junio Bruto, se ganó el apodo de puro listo que era. Sobrino del rey Tarquinio de Roma, simulaba ser "Bruto" -o sea, tonto y lento- para poder sobrevivir en las traicioneras aguas de la corte (ya sabemos que las altas esferas romanas eran muy dadas al apuñalamiento mutuo, una práctica que todavía goza de excelente salud).

Hasta que el hijo del rey violó a Lucrecia (esposa de un primo suyo) ,y Lucio Bruto dijo: "¡Hasta aquí hemos llegado!" (en realidad, lo dijo en Latín, pero ya le aclaré antes que no domino dicha lengua), se levantó en armas, derrocó al monarca y fundó la República, con él mismo como uno de los cónsules (si ya le decía yo que esto de la política poco ha cambiado).

Moraleja: "Fíate de los tontitos y verás..."


La Violación de Lucrecia -mitad historia, cuarto y mitad de leyenda- ha inspirado a un sinfín de artistas: Tiziano (en la imagen), Rembrandt, Durero, Rafael, Botticelli (a los que dio una buena excusa para pintar una tía en pelotas), o un tal William Shakespeare.

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