Hoy yo, por ejemplo, he aprendido lo que es la "Oofagia". Se trata, en esencia, de que las crías de tiburón se comen las unas a las otras cuando todavía están en el vientre materno.
A mí es un concepto que pone los vellos en pleno de punta. Ataque agudo de grima.
No obstante, sospecho que a más de uno el asunto le resultará admirable y digno de imitación. Me refiero, verá usted, a todos aquellos que hacen de la competitividad extrema su faro vital.
Ésos que pisan los cuellos que haya que recorrer, que no conocen más moral que el egoísmo, que hacen del éxito personal un absoluto.
Ésos, no me cabe duda, se sentirán identificados con el comportamiento de eso despiadados cazadores nonatos, que no dudan en matar a sus propios hermanos.
"¡Es la supervivencia de los más fuertes, señor Jackson!"
Cierto es sin duda, pero es que, le recuerdo, yo prefiero estar del lado de los más débiles.
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