lunes 28 de septiembre de 2009

Más de Mil Cámaras Velan por la Polémica.

¿Cuándo fue la última vez que se vio una tangana en condiciones en un campo de fútbol?

De esas de, al menos, diez jugadores; de esas que, cuando parece que la cosa se ha calmado un poquito, aparece como una exhalación el portero suplente local y le receta un mamporro al primer visitante que pilla; de esas, en especial, en que el árbitro no para de silbar y dar carreritas en círculo, pero, eso sí, a una distancia prudencial del reparto indiscriminado de guantazos.

De esas, en suma, que generan el combustible que mantiene en marcha los motores de la tertulia deportiva.

Debe ser porque ya no son necesarias, porque los miles de cámaras captan detalles suficiente como para producir polémica más que de sobra: "'Fulanitinho' le ha tirado la botella de agua a un compañero en el banquillo, 'Zutanitovich' ha insultado gravemente a un contrario a la salida de un corner". (Lo que nunca ofrecen, en paradójico cambio, es la toma idónea para aclarar un gol fantasma o un fuera de juego).

Sí, se ha perdido esa máxima que hacía del deporte algo tan noble y tan bello, aquello de que "lo que pasa en el campo, se queda en el campo".

Ahora, lo que pasa en el campo va directo a los titulares, a las radios, a las televisiones...

Lo siento, me gustaba más aquel otro fútbol, ese en el que los futbolistas mentaban a madres, hermanas y esposas, y aquel en que los futbolistas se abrazaban al terminar el partido y se iban a la ducha con la tranquilidad de saber que la cuenta ya estaba saldada.

Ahora, sólo les resta esperar el juicio sumarísimo de jueces de comunicación con carrera que nunca pisaron un terreno de juego.