Y es que, día tras día, me topo de bruces con páginas y más de manuscritos adolescentes absolutamente carentes de una letra más grande que otra. Ni el propio nombre propio ni el nombre propio del propio país merecen su legítima mayúscula en la redacción secundariaescolar actual. Vamos, que "soy josé garcia garcia y naci en españa".
Y si uno ya no es capaz ni de eso que se aprende de chiquito, cuando todavía no se ha pasado del lapicero al bolígrafo, la cosa va muy mal.
En consecuencia, no se extrañe de tanta mayúscula mía. Es que las echo tanto en falta en mi rutina profesional.
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