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lunes, 12 de octubre de 2009

Gracia del Río (Un Pueblo con Poco de Ambas): Guerra Civil.

A Gracia del Río, la Guerra Civil le vino como todo, unos cuantos días tarde.

Cuando la noticia llegó al pueblo, el abuelo del actual cabo Requejo, que también era el cabo Requejo, se personó en el Ayuntamiento a tomar el mando en nombre de los sublevados, por la fuerza de las armas, si era necesario.

No, no lo fue. Eran las nueve de las mañana y allí no había nadie. Así que, con toda tranquilidad, llamó a sus superiores y les comunicó que Gracia del Río era territorio Nacional. Recibió la orden de detener y encarcelar a todos los izquierdistas significados del pueblo. La tarea era sencilla, porque sólo había uno: Peral, secretaria general y único integrante de la Unidad Obrera de Gracia del Rio (U.O.G.R). Acató la orden y se fue a ver si lo pillaba en el bar. No lo encontró allí, así que decidió hacer un respiro en su búsqueda para desayunar. Luego, se le echó la hora encima y se marchó a casa a comer, dejando su histórica misión para más tarde.

Peral llegó al Ayuntamiento a eso de las once, también enterado de la noticia. Tomó el poder en nombre de todos los trabajadores del mundo, colectivizó las tierras y también se fue a comer.

Así fue como Gracia del Río, acabó -formalmente- en manos de ambos bandos. Pasada la novedad inicial, Requejo y Peral se dejaron llevar por la pereza y fueron dejando sus deberes de trascendencia histórica para otro día.

Siendo como era y es una localidad minúscula de nulo interés estratégico, económico y simbólico, pasaron un par de años hasta que un grupito de militares del ejército de Franco se personaron en el pueblo. Prevenido por un campesino, el cabo Requejo salió a recibirlos acompañado de otro hombre.

-¿Está usted al mando?

-Sí, soy el cabo Requejo de la Guardia Civil.

-¡Bravo! ¿Todo bajo control?

-Absoluto.

-¿Quedan rojos en el pueblo?

-Ni uno solo. Los pasamos todos por las armas, ¿verdad, Peral?

-Sí, mi cabo.

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