-¡Baja la manguera, cobarde, que estas inocentes llamas no te han hecho nada!
-¡¿Se puede apartar, por favor?!
-¡No me aparto, canalla, abre fuego contra mí si tan valiente eres!
-¿Cómo voy a abrir fuego, señor, si soy un bombero? En todo caso, abriré agua.
-¡Me da igual, esas llamas están en peligro de extinción y aquí estoy yo para protegerlas, con mi vida si es preciso!
-¿Está usted borracho?
-¡Encima se burla! ¿Me niega usted que ha venido hasta aquí para extinguir unas llamas?
-No.
-¡Ajá! ¿Y no sabe usted que las extinción total de las llamas sería una catástrofe natural de trágicas consecuencias?
-Sí, pero es que a éstas hay que eliminarlas, porque están quemando un almacén de papelería, a las que hay que salvar es a las andinas.
-¿Cómo "a las andinas"?
-Sí, a la "llama animal" no a la "llama fuego".
-¿Que hay un animal que se llama llama?
-Sí, ¿no lo sabía?
-Es que, verá, yo soy nuevo en esto del activismo ecologista. El otro día me mandaron un folleto que ponía "salvemos a las llamas" y....
-Lo leyó por encima.
-Claro.
-Pues nada, apártese y tan amigos.
-Por supuesto. En fin, que si no me necesita para nada, yo me voy.
-¡Ande, ande, váyase!
-Hasta luego entonces.
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