No consigo entender por qué las hojas en sucio han merecido el destierro, aunque me lo han intentado explicar en varias ocasiones. Debe ser porque yo siempre fui algo torpe para los números.
Tampoco consigo explicarme la razón de que los niños de ahora cada vez parezcan más vagos y lentos a la hora de razonar. Pero, una vez más, a mí siempre me ha costado mucho entender las cosas. Como, por otro ejemplo, por qué hay tanta gente que luego se queja de ciertas situaciones y realidades.
(Pero no me haga usted caso, querido lector. Que le reitero que yo nunca me entero de nada).

...Y esos dedos, tramposos y furtivos (que no te vea la "seño"), que de tantas dudas existenciales de suma y resta nos sacaron...
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