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miércoles, 1 de octubre de 2008

La Estrategia del Topo Cooperante.

No recuerdo si era en la serie "Sí, Ministro" o su secuela (¡ojalá todas fueran así!) "Sí, Primer Ministro" donde se decía aquello de que "El Reino Unido entró en la Unión Europea para asegurarse de que jamás funcionaría".

La mejor manera de luchar contra algo es desde dentro. Un ejemplo: Supongamos, y nada más que un suponer, que tengo una empresa de bollería industrial y que con todo ese rollo de la obesidad infantil veo peligrar el pan de mis hijos y los bollos de mis vicios. ¿La Solución? Crear una Fundación (sin ánimo de lucro, por supuesto) llamada, digamos, "Alimentación e Infancia". Claro está, en coordinación con el Ministerio de Sanidad.

Veamos el modo de actuar:

-Campaña de Sensibilización: "Come Sano, Macho". Incluye charlas en colegios y anuncios en prensa, radio y televisión sobre las bondades del pescado, la fruta y la verdura. La charlita les entrará a los nenes por un odio y les saldrá por el otro sin tan siquiera pararse a hacer pis en sus cerebros, y, en lo referente a la publicidad, haremos anuncios de esos que a un adulto le parecen adecuados para niños, pero de los que los nenes se ríen. (Ya sabe, chavales con gorras cantando raps ridículos y diciendo "¡Qué Guay!"). Resumiendo, en la práctica, la campaña ha sido absolutamente inútil, pero nadie lo sabe.

-Publicaremos informes: Avalados por Universidades y especialistas de reconocido prestigio (a los que se habrá gratificado adecuadamente bajo cuerda). La conclusión ha de ser siempre que la bollería industrial, con mesura, no es mala para la salud. El mensaje que queda en la mente de padres y niños es que no pasa nada por comer bollos.

-Organización y patrocinio de eventos deportivos: En los que siempre se obsequiará a todos los participantes con una sabrosa y sana merendola después del duro esfuerzo: bocata, naranja, zumo y uno de nuestro deliciosos productos (les recuerdo que han dicho los expertos que tomarse uno no es malo). Al final de la jornada, los bocadillos apenas mordisqueados y las naranjas guarreadas comparten contenedor con los envases vacíos de los zumos y de nuestros deliciosos bollitos. Objetivo logrado: hemos hecho una degustación masiva de nuestro género.

En resumen, todos contentos. El Ministerio de Sanidad, porque no tiene que preocuparse de hacer una campaña de hábitos alimenticios saludables, tan sólo han de apuntarse al carro de la Fundación "Alimentación e Infancia" y ya han cumplido el expediente; por su parte, el señor de los bollos se asegura controlar el cotarro y evitar que nadie pueda adoptar medidas realmente efectivas.

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