Ver a Paul Newman, disfrutar de Paul Newman. Porque la única manera de hacer que una reunión de señoras por el rito merienda VIPS se ponga de acuerdo en algo es afirmar rotundo: "¡Cómo estaba Paul Newman en 'La Gata sobre tejado de zinc'!"
Independientemente del rostro y la mirada azul, Paul también era un actor de gran talento que hacía películas entretenidas.
Aparte de ese punto interesante y canalla que da ser amante de las carreras de coches y sus peligros.
Además, cocinaba. Hacía unas salsas riquísimas, y tenía tan buen corazón que destinaba los beneficios a luchar contra la puta droga que le había arrebatado un hijo.
Y, para colmo, era de fiar: un hombre que no había dejado tirada a su esposa para largarse con una niñata cuando le entró la pitopausia de la quinta década. Encima eso.
Vamos, perfecto.
Tanto que más de una, más de dos y más de tres mujeres (millones, de hecho), mientras aguantaban estoicas las torpes (y breves) evoluciones amatorias de sus pepes, sus manolos o sus genaros, cerraban los ojos, se zambullían con la imaginación en aquellos dichosos ojos azules y susurraban despacito -sólo para ellas- "Paul".

Paul Newman (1925-2008). Hay gran revuelo entre las angelitas del cielo, que ya están todas pintándose la raya del ojo y sacando la túnica de Nochevieja. Que, aunque los ángeles no tienen sexo, Paul Newman es mucho Paul. Perdéis el tiempo, amigas. Él está con Joanne.
"Música a Cuento de..." Paul Newman. Bien poco original, pero perfecta: "Raindrops Keep Falling on my Head". La canción de la escena de la bici en "Dos Hombres y un Destino".
1 comentario:
Un merecido homenaje a uno de los grandes actores de la historia hollywodiense.
Saludos
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